| Documenta
11 |
Documenta 11: Tabula rasa o último
capítulo de la guerra de imágenes
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Cada cinco años la Documenta de Kassel reúne en esta
pequeña ciudad de Alemania lo mejor del arte de vanguardia,
enmarcado en museos y escenarios especialmente diseñados,
con todos los recursos imaginables. En esta edición el ya
esperado evento tuvo el atractivo de haber sido dirigido por un
joven curador de origen nigeriano, Okwui Enwezor. Bajo su égida
la exposición tomó un carácter más ético
que estético, dando lugar a la controversia sobre el papel
del arte en un mundo global.La Documenta se ha convertido, junto
con la bienal de Venecia, en el evento más esperado del mundo
del arte. A pesar de las decenas de bienales y ferías internacionales
que han surgido a lo largo de la última década, Kassel
sigue siendo el lugar donde se presenta el arte más propositivo
en tema y forma. Lejos de las tendencias del mercado y centrada
en una actitud reflexiva y filosófica, desde su fundación
en 1955 la Documenta toma el pulso del arte y señala las
direcciones y búsquedas en que se basan los artistas del
momento. |
Según Okwui Enwezor: La diferencia espectacular
de la Documenta 11 es que sus espacios críticos no son
lugares de normalización o uniformidad de todas las visiones
artísticas que están en camino a la beatificación
institucional.
El director artístico añade: los espacios de
la Documenta 11 deben ser vistos como foros de reflexión
ética e intelectual comprometida sobre las posibilidades
de repensar los procedimientos históricos que son parte
de esta herencia contradictoria de grandes conclusiones.
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Eija-Liisa Ahtila. "La
Casa", 2002
Video. tres proyecciones, 14'
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Para llevar a cabo esta titánica tarea, Enwenzor se
valió del trabajo de un equipo de seis curadores entre
los cuales se encuentran el argentino Carlos Basualdo y el español
Octavio Zaya. Aunque ambos han curado varias exposiciones de
artistas latinoamericanos, su presencia no se tradujo en una
mayor participación de artistas de Latinoamérica.
La Documenta gira en torno a temas y no a la representación
geopolítica del arte. No obstante, es posible reconocer
un considerable aumento en la participación de artistas
del llamado Tercer Mundo, especialmente de las regiones conflictivas
de África.
Luego de ver la obra expuesta, las decenas de videos y las
agotadores textos de sala, uno se va con la idea de que en realidad
no se trataba de una exposición de artes visuales sino
de una reunión de especialistas sobre temas de geopolítica
mundial, expertos en documentales, periodistas gráficos
y visuales que nos han permitido entender mejor el mundo. Pero,
surge la duda: ¿debe el arte convertirse en un medio
de la política y un reflejo de la realidad o debe ser
un espacio de la energía lúdica y de la individualidad?
Mi primera visita a la Documenta en 1992 fue más trepidante.
En aquella ocasión las imágenes y las obras hablaban
por sí mismas sin hacer referencia a la historia contemporánea
directamente. El arte era más visceral que visual y la
percepción de los sentidos era la base de la sensibilidad
y de una posterior toma de conciencia del papel del arte después
de la caída del muro de Berlín. Hoy la Documenta
parece, salvo contadas excepciones, un grueso volumen lleno
de decenas de textos y anotaciones, millones de imágenes
(principalmente en video), que recogen, por ejemplo, escenas
de las fronteras entre Israel y Palestina, la vida de los trabajadores
manuales en lugares remotos, o el recorrido por un millón
de años de historia representados en 10 volúmenes
que llevan impresos los dígitos de cada año.
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Louise Bourgeois. "Celda XXIII",
2000
Acero, tela, madera y vidrio
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Shirin Neshat. "Sin
título", 2002
Película 35 mm. Blanco y negro. Sonora |
Shirin Neshat. "Sin
título", 2002
Película 35 mm. Blanco y negro. Sonora |
Uno de los temas constantes en la
exhibición es el de la migración masiva, la marginalidad
y la ausencia total de la justicia en el mundo. Ya sea como problema
social, estrategia de sobrevivencia, o movimiento que crea y modifica
la historia, la migración tiene hoy características
generales y particulares, de acuerdo a la región geográfica
que se trate. Chantal Akerman, una de las cineastas alternativas
más conocidas de Europa, hoy dedicada al video, partió
de la realidad de la frontera entre México y Estados Unidos,
Aguaprieta y Douglas específicamente, para presentar un
documental llamado The other side (El otro lado). Su trabajo fue
creado a partir de la noticia que llegó a sus manos de
un grupo de rancheros del estado de Arizona que han decidido formar
una cuadrilla de vigilantes, que se dedica a cazar inmigrantes
mexicanos en el desierto. El cinismo de estos cazadores de humanos
ha llegado al grado de publicar folletos invitando a otros cazadores
a unírseles en sus rondas nocturnas. Dentro del video encontramos
en esa actitud el mido al otro, el miedo al desorden, a la suciedad
que puede generar el otro en la propia vida. De alguna
perversa manera, al ver el video uno como mexicano ve el problema
más lejano y con una claridad, en la que solo queda admitir
que no va haber una solución próxima al problema
de la migración indocumentada, excepto que hubiera un rasgo
de buena voluntad de una de las partes. Aquí fue donde
nos pega la realidad: no hay posibilidad de cambio.
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Chantal Akerman. "Desde el otro lado",
2002
Video en dos proyecciones
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Fotografías de ciudades, imágenes de urbes, llenan
la mente al ver la obra sin detenerse a observarla. Mucho de
esto se ve en mi ciudad. Como chilango los contrastes son el
pan de cada día. Mierda y lujo se ven los ojos todos
los días. Y, no obstante, a la distancia que establece
una exposición las cosas parecen parte de una estética,
más que de un punto de vista artístico, la estética
de la información, como los letreros y espectaculares
de David Goldblatt, que se ha especializado en fotografiar los
suburbios de las grandes ciudades, donde se da la superviviencia
en el sentido más darwineano posible.Algunas obras recuerdan
a los artistas mexicanos que cuentan con obra de nivel y una
temática muy afín a la de la Documenta. La obra
del sudafricano Kennedy Geers, que muestra todas las cercas
y mecanismos de protección contra el robo instaladas
en los suburbios de Johannesburgo, me recuerda a la de Claudia
Fernández y sus series de fotografías de puertas
y ventanas de casas-habitación en Polanco, Satélite
y la del Valle.
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David Goldblatt. "Intersecciones de Joburg"
, 19992002*
detalles / 49 impresiones-C |42 x 29,5 cm (sin marcos)
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Más similaridad y afinidad
es posible encontrarla en la obra de la iraní Shirin Neshatt,
que presenta un sensacional cortometraje (en cine) en dos pantallas
colocadas una frente a otra. La obra de Neshatt ha girado en torno
de las complejas relaciones entre hombres y mujeres en su nativo
Irán. Cosa curiosa muchas de las películas iraníes
que han llegado a México nos han brindado la oportunidad
de constatar que hay una curiosa similitud entre México
e Irán. El fenotipo de gente, su manera de conducirse,
las diferencias entre clases sociales, las bardas que rodean las
casas modernas y el despliegue de automóviles como símbolos
de estatus, son algunas de las imágenes comunes entre dos
países. En una de las pantallas un grupo de hombres vestidos
de negro corren por una ladera en un terreno semidesértico.
La geografía y las caras de los hombres hacen pensar en
algún paraje de los que describe magistralmente Juan Rulfo.
Los hombres se dirigen a un árbol en el cual se sobrepone
la imagen de una mujer de apariencia indígena (aunque seguramente
es árabe). Para llegar a su destino tienen que remontar
una barda hecha con ladrillos de adobe. Además de las imágenes
y la música, el trabajo de Neshatt es entrañable
por su corta duración y la narrativa tan sencilla, que
lo hace ganar en elocuencia.
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La distancia entre lo que tradicionalmente
consideramos arte, es decir aquellas imágenes que se refiere
a otras cosas, pero que están contenidas en sí mismas,
y lo que consideramos documento, aquello que hace referencia a
algo que está más allá de sí mismo,
es uno de los temas alrededor del cual giran varias obras. Tal
es el caso del espléndido trabajo en video The House de
Eija-Lisa Ahtila, de Finlandia. Conocida por videos sobre situaciones
humanas, la artista presenta uno de sus más bellos trabajos
que hace un registro cuidadoso (documental) de la vida doméstica
de una mujer que sueña con un bosque. Pronto el interior
de su habitación comienza a aparecer un bosque y ella comienza
a volar sorprendida ante el cambio de la realidad. Realizado en
tres canales (tres pantallas de proyección simultánea)
la secuencia de su vida íntima tiene el tono de un documental
pero la imaginación y la posibilidad de cambio provocan
un optimismo y una verosimilitud que resulta de la mezcla de documental
y ficción en una sola obra.
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Eija-Liisa Ahtila. "La Casa",
2002*
Imágenes de video
Proyección en tres pantallas DVD, color, sonora, 14 min. |

Alfredo
Jaar
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Como ya es evidente,
las fronteras entre disciplinas se han ido eliminando. En la Documenta
11 queda claro que los artistas son investigadores, fiscales y jueces
de situaciones explosivas. El Grupo Atlas, por ejemplo, opera en Beirut
y la zona de Gaza, recogiendo testimonios de la gente que vive en
la frontera entre los territorios ocupados (Palestina) y Jerusalénl,
donde el enfrentamiento entre árabes e israelíes se
ha vuelto la cotidianeidad para millones de personas. También
presenta videos testimoniales de personas que han sido secuestradas
y mantenidas como rehenes durante meses. En estos pasajes la literatura
que abunda en las paredes puede resultar extrema para una exposición
de arte involucrado directamente en registro histórico. |
El artista chileno Alfredo Jaar y el uruguayo Luis Kamnitzer,
ambos radicados en Nueva York, presentan imágenes de
situaciones que, hasta el 11 de septiembre, eran inéditas
en la Urbe de Hierro. La realidad del terrorismo, el genocidio,
la tortura ya no son coto exclusivo del Tercer Mundo, hoy día
brotan en cualquier parte del mundo y han creado una alerta
global.
Una de las mejores instalaciones de la exhibición corresponde
al trabajo del artista de origen nigeriano radicado en Londres
Yinka Shonibare. Se trata de una alegoría sobre el colonialismo.
Utilizando su ya distintivo material: textiles importados del
sudeste asiático, con estampados que recuerdan al batik
tradicional pero que son producidos industrialmente, Shonibare
recrea el viaje de iniciación que realizaban en el siglo
XIX los jóvenes ingleses para tener sus primeras experiencias
sexuales en otros países. La instalación consta
de diversos manequis sin cabeza (el cuerpo sin conciencia) ataviados
ricamente con telas multicolores en posiciones sexuales de diversa
índole, cobijados por la presencia de un carruaje colgado
del techo, vehículo de sus andanzas por países
donde la moral victoriana no tenía cabida y podían
dar rienda suelta a sus deseos.
Aunada a la presencia de nuevos medios y proyectos grupales,
se encuentran algunos de los artistas ya consagrados que utilizan
medios tradicionales como Louise Bourgeois, que presenta una
enorme serie de dibujos (más de 200) bajo el titulo de
Dibujos del Insomnio, realizados con pluma roja.
Aquí encontramos los ya clásicos temas de la artista
de origen francés radicada en los EUA, donde abundan
recuerdos de su infancia, las relaciones entre ella y su padre
y la fragilidad de la vida.
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Joan
Jonas. " Pieza para espejo I", 1969
Fotografía color
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Svetlana and Igor Kopystiansky.
" Flujo", 2002
Imagen de video: Instalación con 6 proyectores. El video
fue realizado utilizando objetos que se encontraban flotando en
un río. Video transferido a DVD.
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Destiny Deacon,
con Virginia Fraser.
"Forzado en las imágenes", 2001*
Film: Super8, terminado en video,transferido a DVD, color, sin sonido,
9 min.
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Huit Facettes: "Dynamique
Artistique & Culturelle"
Proyecto Huit Facettes project:
Jai maintenant taller en JOAL (118 km de Dakar),
1998
Fotografía a color. |
También presentes están varias de
sus celdas, instalaciones hechas de hierro y tela
de alambre en las que yacen cabezas y bustos hechos con tela bordada,
que aluden al negocio familiar en el que creció y se nutrió
la artista durante su juventud.En comparación con otras
ediciones de la Documenta la participación de artistas
de la periferia fue más nutrida. Si bien la exposición
Platea de la Humanidad de la Bienal de Venecia (2001) ya había
puesto énfasis en la representación de regiones
aisladas (Centroamérica, África, Medio Oriente),
en la Documenta 11 la problemática de las regiones más
pobres y conflictivas del mundo salta a la vista. Además
de las discusiones previas a la muestra -algunas de las cuales
se realizaron en lugares tan distantes de Europa como la isla
de Santa Lucía, Nueva Delhi, y Lagos- es obvio que la exposición
de arte está lejos de ser una visión de la vanguardia
formalista. Se trata de una visión que crítica el
papel convencional del arte como terreno de innovaciones. A pesar
de ser una exposición difícil para el público
no especializado, la obra expuesta nos enfrenta a la realidad
de la imagen: como intermediadora del conocimiento y/o prejuicios,
y establece una incómoda cercanía entre desiguales
consecuencia la globalización. La Documenta 11 puede ser
el capítulo más reciente de la actitud icono-bélica
que a lo largo de toda la historia ha sido la responsable de la
destrucción, imposición y, finalmente, de renovación
de las imágenes.

The Atlas Group.
"Rehén: las cintas de el Bachar", 2001
Video, color, 18' 22".
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