Puentes en el camino, obras de Saúl Kaminer

Replica21

José Manuel Springer

Saúl KaminerÁrbol, 2001. Técnica Mixta

Desde que conocí a Saúl en un café de París su rostro me pareció familiar; me recordó a Walter Benjamín y Antonio Gramsci. La frente amplia, el mentón suave, el bigote poblado, su sonrisa y modales elegantes, el saco y la camisa impecables, una mirada curiosa y franca, se combinaron para crear en mi la imagen de un humanista (yo no sabía que era un artista), alguien que podría interesarse en la historia y la poesía, el psicoanálisis o la literatura.

Mis impresiones se vieron confirmadas más adelante en México cuando me invitó a conocer su estudio en la colonia Condesa. Su departamento-taller es un espacio muy amplio y pulcro, de techos altos. Los pisos de madera y el tono alabastro de las paredes crean un ambiente cálido y placentero. Los sonidos son escasos y abunda la luz que entra por las ventanas que dan a una pequeña calle. Saúl me recibió con una muestra de sus objetos y esculturas, relieves y pinturas que conforman un corpus de trabajo agrupado en el piso. El espacio entre la biblioteca y el recibidor estaba ocupado por algunas de sus esculturas en cerámica, objetos (adosados a la pared) y un par de relieves metálicos. A la derecha del conjunto un pasillo amplio de lleva al estudio, donde trabaja sus esculturas con barro de color moreno, proveniente del taller de Gustavo Pérez en Xalapa.

En sucesivas visitas a su hogar he ido completando la imagen de un artista singular, tanto en su trato como en su trabajo e ideas. El mundo de Saúl Kaminer es fascinante; sus conocimientos de la mística judía, el análisis de los libros del Antiguo Testamento, su erudito conocimiento de la Tora, expresados con convencimiento más que autoridad, abren horizontes para quien lo escucha. Kaminer es un excelente conversador, que de manera espontánea ofrece opiniones sobre las diferentes facetas de su obra, de cómo fue descubriéndose a través de su propia obra, incorporando la historia de sus ancestros (la familia Kaminer es originaria de Ucrania) dentro de su particular cosmogonía. La manera en que hace una conjunción entre su vida y su arte me lleva a pensar que en realidad todos podríamos ser artistas si nos dedicáramos, como él, con tanto ahínco, a conocernos a nosotros, a indagar sobre nuestras motivaciones y expresar el laberinto de nuestras pasiones y emociones.

En una de las paredes de la sala de su casa cuelga un cuadro que contiene varios de los motivos que han interesado al autor para crear la obra de esta exposición. Se trata de un tela de formato medio en la que sobresale una figura femenina en reposo, una casa rústica con techo de dos aguas y un árbol de tronco fuerte y escaso follaje. Las figuras están pintadas dentro de un paisaje rural en el que dominan los colores primarios sobre los tonos tierra. El ser, el hogar y el trabajo son, en pocas palabras, sus temas.

Desde hace años Saúl Kaminer mostró un interés reiterado en la figura femenina. El mundo de las mujeres era una obsesión que lo llevó a abrevar en fuentes históricas y antropológicas sobre los significantes de lo femenino, como Venus, Lilith, o Tierra protectora.

Saúl KaminerLa casa del abuelo, 2000, Técnica Mixta

Esas efigies pintadas de mujeres que regulan la vida con sus ciclos, han devenido en los últimos años en tótem de cerámica; esculturas pequeñas que mezclan cuerpos antropoides con animales. Frecuentes son las formas de equinos, aves y peces, a los que recurre el artista para aludir a la tierra, el viento y el mar. La intensidad con que Kaminer representa estas formas le ha creado un estilo escultórico propio: cada escultura tiene una oquedad, una apertura, una protuberancia que nos lleva a explorar el interior haciéndola visible y táctil. Los colores que dominan en las pinturas han cedido a los tonos naturales de la cerámica y la delicada aplicación de engobes; con ello destacan la pureza de las formas y el material.

Otro cambio se hace notorio en la obra presente. La noción de hogar o refugio, que en la pintura era sintética, se transforma en la escultura en una mezcla de formas cercana a la arquitectura, que tienen una asociación con los objetos utilitarios, pues además de moradas las configuraciones de estas piezas aluden a jarras, teteras, tazas o contenedores de cuyo interior (uno imagina) podrían emanar infusiones nutrientes y placenteras. Estas piezas tienen un cierto grado de abstracción constructivista, pero sus proporciones y deformaciones caprichosas están más emparentadas con la arquitectura vernácula, o las construcciones primitivas, donde la separación y distribución de espacios obedece más a una función ritual que habitacional. Arquitectura, escultura y diseño se funden en la cerámica para materializar ilusiones, deseos y situaciones.

ESaúl KaminerPájaro-espejo, 2002.
Cerámica de alta temperatura.

n la puerta de entrada del edificio donde vive Saúl Kaminer hay un relieve de acero diseñado por él. Motivos florales y formas abstractas se funden en él creando ritmos y símbolos que dan un buen augurio al visitante. El árbol y las ramas, y las hojas que habitan en sus obras son el símbolo del trabajo humano. Algunas de las piezas metálicas de la exposición fueron creadas con hierro soldado, creando canceles escultóricos donde la línea y volumen se confunden. En estas piezas destaca la silueta de un hombre con sombrero de ala ancha. Esta efigie y la de una locomotora son recurrentes en las obras recientes de Saúl Kamminer. Son los símbolos de la historia personal: la imagen del padre, el abuelo y la estación de ferrocarril del pueblo de Kobel, del que emigró la familia una generación atrás. En la búsqueda de sus raíces, el regreso al pueblo de sus ancestros y el estudio de los libros de la Tora y la Cábala, Saúl ha encontrado una reconciliación consigo mismo y el mundo.

En el arte la tentación de causar placer está sentido del gusto siempre presente, es producto de la maestría en el oficio. Muy a menudo al acércanos al arte usamos el gusto para señalar nuestro parecer o apreciación de lo que vemos. Pienso que en la obra de Kaminer ha ido cediendo terreno en lo estético y hoy se le ve surgir con mayor insistencia de la introspección. Esto involucra el uso de una serie de figuras significantes y traslaciones de significados a otros contextos, tal como lo hace la poesía con las palabras. La tentación por lo narrativo que caracterizó a su obra pasada se ha tornado en un uso limitado de las imágenes y una apreciación del espacio y las superficies.

El movimiento entre dos estados espirituales, la inmanencia y la trascendencia, genera en el arte de Kaminer una postura ecléctica en su obra. Por un lado nos presenta los valores que son comunes a todo ser humano (la vida, el trabajo, el amor), que nos atan a la tierra y a las personas, por otro alude a situaciones contingentes, percepciones individuales o circunstanciales que provocan una ruptura con lo temporal, uniendo puntos históricos, experiencias emotivas que dan forma y contenido a las vivencias. Son estas características de su obra las que permiten vislumbrar en nosotros la posibilidad de que cada vida y cada acto sea el germen de una reflexión, y que está pudiera convertirse en un puente entre nosotros y el mundo.

Saúl KaminerVete hacia ti mismo (lej-leja), 2001
Óleo sobre papel
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Saúl KaminerOráculo 1999. Barro de alta temperatura.

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Fecha de publicación: 30.11.2002