| |
Juego
de imágenes, desconcierto de las conciencias.
Anecdotario de lo visual del 2002. |
|
|
|
La educación sexual por televisión.
A las once y media de la noche, enciendo
el televisor como todos los viernes, una cajetilla de cigarros
y un vodka tonic en mano y me dispongo a ver algo que se llama
Historia de las imágenes prohibidas, uno de programas
sobre sexo en el canal 11 que hoy forman parte de mi dieta
escopofílica. Hasta hace poco los viernes no eran
especialmente pródigos en programación en la
televisión abierta, tampoco lo era el sexo explícito.
Es de notar sea el canal del Politécnico quien este
año lleva la delantera en la carrera por la eliminación
de la mojigatería. |
| |
|
|
Excelentes tomas que muestran una grata variedad
de posiciones sexuales, pintadas al fresco sobre los muros de
las casas y palacios de Pompeya obligan a retirar el pulgar
en del control remoto. Pintorescas orgías, escenas de
bestialismo congeladas en esculturas milenarias, y todo género
de juguetes sexuales labrados en madera o esculpidos en piedra,
hablan de las costumbres de una sociedad que jamás conoció
el pudor propio de nuestra modernidad y posmodernidad. Las opiniones
de estudiosos, arqueólogos y conservadores coinciden
en señalar que la pornografía es un término
que hasta mediados del siglo XIX no existía en el diccionario.
Fue el accidental descubrimiento de las imágenes sexuales
de Pompeya lo que llevó a las mentes victorianas inglesas
a crear el termino pornografía y a esconder todos los
objetos e imágenes en un museo secreto en Nápoles.
Uno de los teóricos interrogados apunta: "Hoy día
la pornografía comienza a ser definida por un concepto
más amplio, el de imágenes explícitamente
sexuales".
Enciendo otro cigarrillo atento a lo que leo
y observo de buen agrado. ¡Por fin!, en el 2002 es posible
ver un documental didáctico producido por la televisión
británica, que se ocupa de uno de los temas tabú
en los medios electrónicos: las imágenes prohibidas,
las iconografías sexuales, los panfletos libertinos,
el surgimiento de la fotografía porno, su difusión
en las primeras revistas para caballeros, el nacimiento de las
películas de índole exclusivamente sexual, hasta
llegar al desarrollo del video casero y el sexo virtual en Internet.
Semana tras semana aprendo en la televisión estatal la
teoría y praxis de las imágenes carnales.
|

Angel Burbano. Serie Roja n. 1 |

Rafael Navarro. Involución
II.
|
La
televisión casera se anima, los ojos ya entrenados en la
visión del cuerpo y su sexualidad reciben su esperada gratificación
de la pantalla. Hay de todo para todos, el canal 11 dedica parte
importante de su programación diurna y nocturna a analizar
el comportamiento sexual de la gente. Sexo diario, otro de los programas
estelares de los viernes es un collage de imágenes y opiniones,
en ocasiones expresadas por personajes surrealistas -la sicoanalista
que posee una voz y gestos masculinos es de antología- que
buscan poner un nuevo límite a los mitos de la sexualidad
(dudo mucho que se pueda acabar con los mitos, además de
que me parece son tan necesarios como los límites).
La lista de temas de Sexo Diario
es muy descriptiva: la sexualidad gay, la menstruación (un
tema del que los hombres conocemos solo tecnicismos), el bisexualismo,
la masturbación y todo lo que uno podría sólo
leer en el Cosmopolitan en el consultorio del dentista, se abordan
con imágenes y opiniones que van desde la célebre
Lyn May hasta orgullosos miembros de la comunidad gay, como el laureado
flautista Horacio Franco, y amantes del micrófono como José
Luis Cuevas. Sexo Diario es un programa de producción independiente
que quiere descifrar los vericuetos de la libido con un estilo muy
mexicano. Muchas de sus escenas y encuestas callejeras resultan
más divertidas que una fiesta de heterosexuales cuarentones. |
Hay que señalarlo: la apertura sexual en los medios
electrónicos ha ido a la zaga, debido al alcance de sus
transmisiones, pero también a una mal entendida responsabilidad
social. El libertinaje de los contenidos surgió primero
en la prensa impresa e internet, y sólo hasta ahora comenzamos
a ver la reacción tardía de la televisión,
cuando los "reality shows" ya comprobaron sus índices
de audiencia y la sed de saber de sexo sustituyó a las
pláticas sobre la inseguridad en los actos sociales.
Otro programa que engrosa la lista del destape es La ciudad
con sexo (martes y jueves a las 11 de la noche en el canal 40),
donde bajo el esquema de un host show, ambientado con mujeres
voluptuosas y extravagantes en el vestir pero que piensan como
amas de casa sumisas, se dan consejos al público sobre
asuntos sexuales en boca de especialistas invitados. La tónica
es la del destape, marcando una tenue línea entre la
práctica saludable de la sexualidad y los "juegos
eróticos", hasta ahora considerados perversiones.
|

Escena del Show de Cristina
|
Otras imágenes desaparecidas
En mi automóvil solía tener sintonizada
una estación de radio híbrida que se llama Imagen
90.5. Me gustaba el corte noticioso de la estación (excepto
el del nefasto Pedro Ferriz jr.), particularmente el trastabilleo
verbal de uno de sus conductores, Javier Solórzano, y
la amenidad de una mujer más sexy por inteligente y sonriente
que por su cara redonda de niña de colegio de monjas.
De camino por Tlalpan hacia el centro a la hora de la comida
me seducía el hecho de escuchar la voz de Carmen Aristegui
que siempre ponía "el tema en la mesa" y
metía el dedo en la llaga. Solórzano, que es una
especie de Woody Allen del radio, inteligente y desparpajado,
llenaba las horas muertas de los embotellamientos con citas
musicales y descripciones barrocas de los hechos. Sus ocasionales
malabares verbales para explicar lo obvio, y su buen humor aún
para admitir y explicar sus errores (más de una vez se
le escaparon algunas palabrebejas), le daban credibilidad, además
carecía de la auto celebración de otros. Para
mi infortunio la gerencia de la estación, que también
contaba en su programación con una sección de
erotismo los viernes (¿por qué los viernes?) decidió
que los criterios editoriales eran terreno exclusivo de Ferriz
jr. y le dieron cran a Carmen y Javier, una gran pérdida
para los eternos solitarios del volante como yo.
|
|
Del imaginario religioso
En julio durante la peor plaga bíblica
de mosquitos que he visto en mi departamento, vino el Papa a
México y canonizó al beato Juan Diego, siendo
este el santo número 452 que Karol Woytila se anota en
su historial desde que llegó a la silla del Vaticano.
Lo curioso fue la imagen con la que se indentificó al
flamante San Juan Diego, la cual, como la del Santo Sudario
no tiene un referente real, o sea, es un invento de la mano
de algún artista desconocido, que parece más un
bodeguero italiano que un indígena mexica. Todavía
más revelador de las políticas de la imagen (qué
decir del beso de Fox al anillo papal) es el hecho de que Juan
Pablo II haya sido objeto público de una serie de ritos
paganos (desde el punto de vista católico) en el que
indígenas chiapanecos le hicieron una limpia al santo
varón.
El significado de la canonización tenía
mucho que ver con la crisis política que vive la Iglesia
católica en todo el mundo a raíz de los escándalos
sexuales de los sacerdotes (sacerditos, de cariño), pero
también de la pérdida de feligreses a manos de
sectas cristianas que, dicho sea de paso, abominan de la imagen
y de los usos de la imagen que hace el catolicismo romano apostólico.
Con todo el revuelo que ocasionó el comportamiento de
los ministros de la iglesia, la única fuerza de reserva
con la que cuenta el Vaticano es la de la población indígena.
No por algo el Papa necesitaba una limpia, a ver sí así
recuperaba credibilidad la institución que preside
|

Fotografìa tomada de Reforma.com
|

Gael García en una escena
de la
película "El crimen del Padre Amaro"
|
Una
película que capitalizó la crisis provocada por los
sacerdotes libertinos fue El crimen del padre Amaro, una historia
rosa que puso a lo más rancio de la jerarquía eclesiástica
mexicana de puntitas para poder salir a flote del agua que les llegó
hasta el cuello. En realidad la cinta no tiene la calidad que los
intolerantes quisieran odiar; algunos de sus diálogos resultan
poco creíbles, el cambio que vive el padrecito de ser un
pusilánime egresado del seminario a convertirse en un ligador
y controlador de la población, su papel como madrina del
obispo y operador antiguerrillero, eran demasiados ingredientes
para meterlos en el personaje que interpretó con dificultad
Gael García, el galancito de moda. Pero algunos de los jerarcas
de la Iglesia católica se comieron todo el cebo y amenazaron
con prohibir la exhibición de la película y aplicar
otras estrategias inquisitoriales que hoy, en los días del
internet, ya no tienen resonancia. No faltó un diputado apellidado
Pazos que quiso cabildear una iniciativa para impedir que el Estado
financie este tipo de películas. Lo difícil iba a
estar en definir a qué filmes no podrían ser subvencionados:
los western contemporáneo de tonos bíblicos, los melodramas
bélicos fundamentalistas cristianos o las fábulas
de ficheras que no encuentran el buen camino. |
La tolerancia cero se puso de moda
con la anunciada llegada de un policía neoyorquino llamado
Giuliani. Ésta si es una oportunidad dorada para que el
guión de película que podría hacer un crossover
entre el 11 de septiembre y los miniespías de la PFP, que
pronostico será un éxito de taquilla del 2003, si
alguien se atreve a censurarla. Giuliani además de ser
un implacable policía tiene en su haber el ser un crítico
de arte (o juez, porque enjuicia, sentencia e impone penas) que
durante su gestión hizo arder la llama de la intolerancia
al proscribir la exposición Sensation (1999) en el Brooklyn
Museum. Justiciero certero, este superpolicía amenazó
con retirar los fondos públicos municipales al museo por
atreverse a presentar una pintura de la virgen María (ave
marría purrísima) que contenía pedazos de
excremento de elefante y pequeñas imágenes porno
en collage, obra de Chris Ofili. Nuestras autoridades de la Secretaria
de Protección (del gusto público) decidieron que
este recto varón podría darles unas lecciones de
seguridad y estética bajo el patrocinio de los ricos de
México, a fin de encontrar la forma de terminar con la
Semana Cultural Gay en el museo del Chopo y la delincuencia, en
ese orden.
|
Para que el Sr. Giuliani se vaya
aclimatando habría que recordarle una imagen que transmitieron
los noticieros mexicanos en octubre, cuando una procesión
de policías judiciales visitó la Basílica
de Guadalupe para solicitar la advocación de San Judas
Tadeo al gremio conocido afectuosamente como los Judas. ¡Que
la virgen y san Judas los protejan! Una imagen que revela tal
devoción no podría tener cabida en otro país
que no fuera México.
|

Giuliani en una entrevista al llegar
a México
|
Imágenes no seculares
Todo empezó como un proyecto artístico
en México y terminó en un escándalo digno
del jet set con locaciones en Madrid, Berlín, Miami y
México. La ilustre y joven fotógrafa Daniela Rossell
inició una tendencia artística que podríamos
llamar de arte de contenido social realista involuntario. Su
libro Ricas y famosas contiene imágenes de las hijas
de papi (cuyos progenitores incluyen a ex presidentes, secretarios
de estado y empresarios) en las que las muchachas de 20 a 25
años se permiten poses digamos lúdicas, ataviadas
con trapos que harían ver a Madona como una chica aburrida
de clase media.
El libro se presentó con exposiciones
de las imágenes en el Centro Cultural Mexicano de Madrid,
en la exposición Mexartes de Berlín y en otras
tantas capitales, excepto en el DF, aunque ya se han visto las
imágenes por aquí y por allá. Tanto fue
el furor por ver a estas gatitas de lujo en su hábitat
natural que algunas de ellas comenzaron a pensar que no había
sido tan buena idea darle la exclusiva a Daniela.
El colmo fue que una revista como Proceso también
le entrara al juego y dedicara su portada de la tercera semana
de noviembre a un reportaje sobre los hijos de los ex presidentes,
con la imagen de un post púber botijón de lentes
a la Alex Syntex, de apellido Zedillo.
|


Daniela Rosell. Ricas y Famosas. |
Bueno, está visto que
los días del arte conceptual están contados y
en lo futuro veremos más realismo socialista, pero esta
vez la delantera la llevan los artistas ricos y famosos como
Yoshua Okón y Miguel Calderón. Ambos se han ocupado
de hacer comentarios visuales (e inventar retratos y videos)
de la sociedad mexicana: desde la vida inútil de un junior
x de Tecamachalco (_________________) hasta los retratos en
posturas de cuadros barrocos que escenificaron los empleados
de limpieza del Museo Nacional de Arte (El empleado del mes),
estas últimas incluidas en una muestra (Ultrabarroco)
que podría llegar a México en el 2003 -Dios mediante.
Ambos artistas, incluidos en las muestras de arte mexicano en
Nueva York y Berlin, han hecho fama de ricos y buenos publirelacionistas.
|
Como para no quedarse atrás los políticos
también se han metido al cine, si Gloria Trevi pudo hacer
de tripas corazón por qué el diputado perredista
guerrerense Félix Salgado Macedonio no. Aficionado a
las películas de acción, Salgado Macedonio estrenó
en 2002 su película Guerrero, una remake autóctono
de Mad Max, guerrero del camino, que nos muestra al legislador
haciendo piruetas evasivas en su Harley Davidson, tratando de
bloquear iniciativas de ley panistas o encabezando una marcha
de piñeros a la Robin Hood. La cinta fue filmada en un
país donde Superbarrio y el Chavo del Ocho tienen más
credibilidad que cualquier político declarante.
|

Gloria Trevi
|
Y para rematar, una imagen típicamente
mexicana, arrebatada al arte nacionalista del siglo XX, que
demuestra que Frida means business, pues es el nombre del nuevo
perfume femenino (Palacio de Hierro, $750 por 50 mm, en caja
con autorretrato) patrocinado en parte por Fomento cultural
Banamex, y es el título de una nueva película
que se puede leer como la aventura sexual de dos pintores cachondos:
Khalo y Rivera (ya hay un perfume Diego Rivera con esencia de
maderas). Luego de pensárselo y sobarlo durante años
la chaparrita Salma Hayek se aconsejó de un guionista
que sabe de historia del arte lo que dice una cajetilla de cerillos
Clásicos, y se lanzó a producir un bodrio lleno
de lugares comunes, en el que los personajes hablan inglés
con propiedad y español con acento. Las penas de la pintura
consisten en saber si debe sacar del closet su bisexualidad
(la escena lésbica es del cursi más hollywoodense)
o debe reprocharle a Diego todos sus bragetazos. Eat your enchiladas
my dear, será la frase obligada a pronunciar cuando las
mujeres mexicanas quieran darle el avión a sus despistados
maridos. Hasta aquí un año de destape, censura
y devoción.

Perfumes Frida Kahlo y Diego Rivera
|
|