Cuerpo y alma; los artistas y su público:
Dos muestras de arte latinoamericano abordan el problema de las categorías en el arte de la región.

Replica21

José Manuel Springer

Cuasi corpus

Lygia ClarckLygia Clarck. Planos en superficie
modulada Nã 5. (1957)

El arte brasileño moderno (1950-1960) es un híbrido extraño. En su creación y difusión han intervenido circunstancias artísticas y ajenas al arte, que siguen teniendo influencia sobre el arte contemporáneo de ese país. La reciente muestra de dos exposiciones, una Cuasi-corpus, en el Museo Rufino Tamayo, y la otra El final del Eclipse; arte de América Latina en la transición al siglo XXI, en el Museo de Arte Moderno, se complementan para ofrecer una lectura de las categorías artísticas, a través de una mirada retrospectiva al arte concreto y neoconcreto en Brasil y su legado sobre la producción de algunos de sus últimos descendientes. Por otro lado, la exposición curada por el español José Jiménez para la Fundación Telefónica de España nos presenta, entre otros, a los descendientes del arte concreto brasileño, como son Cildo Meireles, Ernesto Neto y Eduardo Kac .

Ambas exposiciones apuntan a una consideración histórica del término arte latinoamericano y es visible que las dos perspectivas, tanto la moderna como la contemporánea, comparten el propósito de disolución de lo latinoamericano (si es que este término no fue siempre una ficción) por medio de estrategias binarias, combinando ciertos ideales modernos europeos con modos regionales de entender el arte y su función en América. Este último es el rasgo más distintivo de la producción americana en relación con su contraparte europea; para el arte brasileño moderno fue de vital importancia determinar la función que tiene el arte en una región donde el concepto mismo de arte fue trasladado de manera colonial y mediante la migración europea a ese país.

En su brevedad, la exposición Cuasi-corpus nos proporciona una clave para entender el cambio en la relación artista-público. El arte concreto en Brasil surge hacia 1950 bajo la influencia de la poesía, la arquitectura y el amparo de artistas europeos, como el suizo Max Bill, quien expuso individualmente en el Museo de Arte Moderno de Sao Paulo (1950) y fue ganador de la primera Bienal de Sao Paulo (1951) . El arte concreto de Brasil no fue una invención, sino una actualización y adopción de un programa dirigido por las teorías de la percepción, por la estética del constructivismo del pintor y escultor uruguayo Joaquín Torres García y de la escuela abstracta de Río de la Plata, que, dicho sea de paso, han tenido dignas exposiciones en el Museo Rufino Tamayo recientemente.

Geraldo de Barros Geraldo de Barros. Xavantes, SP, 1923 -
São Paulo (1998)

Con el arte Concreto y a partir del manifiesto de Waldemar Cordeiro (Manifiesto Ruptura, 1952), se cierra un círculo y se abre otro. Si el arte brasileño de los años 20 había transformado la influencia del arte y la cultura europeos a través de un concepto tan descriptivo como divertido como es el antropofagia, basado formalmente en la simplificación de la figura, con el arte Concreto comienza una búsqueda del sentido moderno del arte. Los artistas del subcontinente siguieron los caminos de la abstracción geométrica (tomado del Neoplasticismo holandés, Piet Mordían et. al) , la tecnología (tomada del Constructivismo ruso), la teoría Gestalt (ya utilizada por la Bauhaus) y del la percepción óptica (del Concretismo de Zurich). Estas influencias se puede detectar en la pintura del Luis Sacilotto (Concreción 5521, de 1950) y Alfredo Vopi (Formas Concretas, 1950), y en la escultura en aluminio de Mary Vieira (Polivolúmen, 1953). En estas obras es ya evidente la eliminación de cualquier indicio figurativo y la adopción del uso de los elementos más propios y puros del arte plástico: la línea, el punto, el plano y el color y el volumen.

Los objetivos son claros: desterrar la ilusión del arte (de ahí el nombre Concreto), la cual había sido el objetivo de la pintura y escultura figurativas, hacer de la percepción el elemento central de la experiencia estética, y crear una poética de la línea y el plano. Ante el rigor de los primeros artistas concretos surgió una reacción, encabezada por el grupo Frente (1954), en el que participan los artistas Helio Oiticica, Lygia Clark y Lygia Pape. Son estos tres artistas, representados en la muestra Cuasi Corpus del Museo Tamayo, los que van a proponer una versión local del arte concreto, incorporando el movimiento, la informalidad geométrica y el rompimiento del plano único en sus obras. De Oiticica la muestra de marras incluye algunos de sus trabajos en tinta sobre cartón, plastas negras y zonas tonales de color (Metaesquema Rojo, 1950), que en su sencillez y elegancia trasmiten todavía el sentir musical de las escalas cromáticas.

Lygia ClarkLygia Clark. Belo Horizonte,
MG
, (1988).

Salto hacia delante

Dentro de esa búsqueda, no exenta de antipatía hacia el buen gusto burgués, los artistas brasileños concretos identifican al cuerpo humano con una máquina visual, que percibe elementos no descriptivos y que es capaz de extraer una experiencia estética de lo más simple y sencillo: lo monocromático y lo ortogonal. Muchas de las obras de ese periodo emplean geometrías en negro sobre fondos planos, con énfasis en la línea y en el peso de los volúmenes.

La situación social que vio nacer este tipo de arte impuso factores extra artísticos que jugaron un papel determinante en la renovadora producción artística. Uno de ellos es la fundación del Museo de Arte Moderno de Sao Paulo, la otra la realización de la primera bienal en la misma ciudad, que se convirtió en la segunda bienal mundial, después de la de Venecia, en momentos en que a nadie se le ocurría la idea de una justa internacional de arte. Habida cuenta de que el arte figurativo no podía desligarse de su identidad cultural y de códigos de interpretación locales, la abstracción fungió el papel de punto de contacto entre artistas y públicos de muy diversas regiones geográficas.

 

El comienzo de la construcción de Brasilia en los años 50 coincide con el Manifiesto Neoconcreto. Los artistas neoconcretos se plantearon cómo llevar a la participación del público en la creación. A partir de entonces el purismo racionalista Concreto fue sustituido por la sensualidad del color y la intervención del espectador en el disfrute y activación del arte. El racionalismo europeo fue sepultado y su lugar lo tomó el baile y la máscara.

Lygia ClarkLygia Clark. El yo y el tu:
serie ropa-cuerpo-ropa.
Las obras de los cariocas Hélio Oiticica, Lygia Clark y Franz Weissmann involucran el sentimiento del color y el juego. Por ejemplo, en los Bichos de Clark, esculturas transformables hechas de láminas con bisagras, o en los Relieves espaciales de Oiticica, existen referencias los juegos de papel de origami realizados en acrílico y madera policromados. En estas obras podemos atestiguar el auge de la relación cuerpo-máquina, y una actitud performática que más adelante -en los años 60, en plena crisis del modelo político- dará lugar a los objetos penetrables y ropajes escultóricos de Oiticica.

De la integración de la forma orgánica y la abstracción que usó Lygia Clark emana en gran medida el trabajo del escultor brasileño contemporáneo Tunga, quien emplea la tensión entre materiales industriales y materias orgánicas, como el cabello o el yute, en combinaciones paródicas. Practicante en la psicoterapia, Clark creó objetos que podían ser utilizados por el público para alterar momentáneamente la personalidad, como capas y trajes de neopreno, que son el punto de partida de los objetos orgánicos e instalaciones penetrables de otro artista contemporáneo Ernesto Neto, uno de los representantes más conspicuos del arte brasileño actual. Como Clark, Neto también recurre al uso de sustancias aromáticas que van a abrir otro canal perceptivo al espectador-participante de sus obras.

 

Un eclipse que fue más bien un relumbrón

El arte hecho en Latinoamérica ha resuelto su filiación cultural. Esto ha traído consigo la internacionalización de sus artistas y la extensión de sus temas y contenidos. El final del eclipse es una exposición que quiere marcar ese corte sincrónico entre un arte hecho en Latinoamérica influido por Europa y otro con vocación regional e internacional, pero sin adjetivos nacionales.

El final del eclipse fue curada por José Jiménez para Fundación Telefónica Española. Su estrategia organizativa es mostrar los temas y los artistas que trabajan en esta zona cultural heterogénea llamada Latinoamérica. En general, la obra expuesta aborda los discursos del cuerpo, el espacio público, la tecnología, el poder, el espectador y el artista, temas básicos del arte en el mundo actual.

Los cambios en el arte no son uniformes. En la exposición El final del eclipse participan artistas que continúan trabajando con problemas del arte planteados en los 60 y 70. Tal es el caso de la argentina Liliana Porter y el uruguayo Luis Camnitzer, los decanos de la exposición. Con la obra de Porter (El caminante, 2001) asistimos a la exposición de un programa formalista, preocupado por la representación en el arte visual, en la cual la presentación natural, la representación condicionada y la representación genérica son la base de una serie de pinturas sobre tela, el muro del museo, una piedra de papel maché o la fotografía.

Hélio OiticicaHélio Oiticica. Sin Título
(Rio de Janeiro, RJ, 1937 - 1980)
Ernesto NetoErnesto Neto. Gluonlambidenganocabo-
delaoquantica
. (1999)
Ernesto NetoErnesto Neto We finishing the time
(warm´s holes and densities)
.

Estas propuestas, en las que Liliana Porter trabaja desde hace décadas y que tienen que ver más con una propuesta moderna sobre los significados del arte que con la conexión entre temáticas, son superadas por la instalación de video de Eduardo Kac (Génesis,1999), la cual consiste en una representación lexicográfica del genoma humano, una trascripción de la Biblia, un video de aparentes células en movimiento y dos objetos: una filigrana de oro y un matraz con sal, contenidos dentro de un capelo. Lo que interesa de esta obra de Eduardo Kac es precisamente la manera en que estos lenguajes se conectan por su proximidad y fragmentación inherente para hablar sobre el dominio del ser humano sobre la naturaleza, evitando la disección formalista que hace Liliana Porter, que es una meditación de un problema netamente artístico.

Otro ejemplo de transición entre lo moderno por lo contemporáneo es la obra del escultor Tunga (La prole del bebé, 2000), en la que a través de dos objetos de fibra de vidrio imitación piel, articula un diálogo entre los orificios y protuberancias del cuerpo humano, parodiando la clonación y sus efectos.

Hubiera sido interesante ver completa la muestra, es decir con la inclusión de la pintora realista brasileña Adriana Verejão, cuya obra inexplicablemente se presentó en España y no llegó a la exposición en México, pues los lenguajes de Tunga y Verajão se entrecruzan en tanto que ambos miran irónicamente hacia la realidad e historia del cuerpo humano, como punto de partida para atrapar el espíritu de los tiempos y no solo el de Latinoamérica.

Fabiana BarredaFabiana Barreda.
Proyecto Habitat: reciclables. (2000)

Eduardo KacEduardo Kac. Génesis. (2001) Meyer VaismanMeyer Vaisman
(2000).

De las expectativas a los hechos

Existe en la región latinoamericana un clamor de los artistas por abandonar esquemas de percepción y consumo del arte moderno. Elementos como la categorización nacional, la identificación del creador con una cultura particular, o la etiquetación del producto de acuerdo a su lugar de origen. A este proceso todavía le falta un buen camino por caminar, pues las políticas de las instituciones que controlan la distribución del arte siguen usando a la técnica y al artista como el principal elemento de consideración de la propuesta.

Por otro lado, es criticable que las mismas instituciones, el Museo Tamayo y el Museo de Arte Moderno, se conviertan en facilitadores y obstáculos de la propuesta artística. Me refiero específicamente al hecho de que en las dos muestras las propuestas de los brasileños Lygia Clark y Ernesto Neto, respectivamente, que están pensadas para que el espectador inteactue con el objeto, pero que contrario a las intenciones del artista son celosamente custodiadas para que el público solo pueda verlas y no jugar con ellas.

Ernesto NetoErnesto Neto. Acontece un fin de tarde (2001)

En los hechos la producción latinoamericana de arte ha planteado aspectos importantes de la relación entre arte y sociedad, arte y políticas individuales, pero en la práctica cotidiana curadores, museos y museógrafos siguen tratando al objeto artístico como el elemento donde concluye la labor del artista y no como un puente con el espectador, algo que lo conecte a una reflexión sobre su entorno y que no se quede sólo en la sala de exposición para lucimiento de los iniciados y entendidos.

La guerra y la paz

Cada vez que se acerca la guerra, una especie de frenesí se apodera de los medios de comunicación, que comienzan a vomitar todo tipo de información, comprobada o no, sobre el conflicto. Los medios anuncian coberturas espectaculares sobre la guerra como un evento de masas. Hay poco debate sobre la paz o sobre el porqué de la guerra. Todo se centra en la justificación de la parte agresora y la renuencia o anuencia de sus aliados y la promesa de la cobertura.

Laurie Litowitz, una artista neoyorquina que radica desde hace lustros den México, se caracteriza por tratar temas que nos hacen conscientes del mundo alrededor de nosotros. Su más reciente exposición en la galería Nina Menocal lleva por título Espacios de paz, y es una de las voces en el concierto de las artes que abogan por construir la paz, cuyo precio es ridículamente menor que el del hacer la guerra.

La exposición consta de una extensa investigación de las palabras que significan paz, en más de 62 lenguas, haciendo énfasis en el significado de la palabra y su asociación con la transparencia y la sencillez del concepto.

Una mesa fue colocada en el centro de la galería para que el público pueda expresar lo que significa la paz. Mientras que otra mesa, esta mucho más frágil y elaborada con delicados paños de seda blanca, invita a entrar en el diálogo y a evitar el camino de la confrontación. La misma mesa ha sido retratada por fotógrafo Pablo Aguinaco en diferentes lugares (una camino vecinal, un muro de piedra, la cordillera mixteca) para hacer énfasis sobre la noción de ese sitio específico que pueda albergar la paz.

 

Laurie LitowitzLaurie Litowitz. Sillas al sol. 2002.

Laurie LitowitzLaurie Litowitz. Mesa. 2002.

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Fecha de publicación: 10.05.2003