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Gritos y susurros, la guerra y sus
memorias.
Festival
Mundial de Video en Amsterdam
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Marina
Abramovic camina nerviosa por las escaleras del recinto donde
se realiza el XX Festival Internacional de Video, en Amsterdam.
No se parece a la mujer que apenas esta tarde vi en la restrospectiva
de su carrera en más de 25 videos;
la seguridad y la mirada fija que mantiene en sus performances
en los que somete su cuerpo a las más duras pruebas
de resistencia no esta hoy con ella. Vestida con una falda
negra y una blusa de manga larga camina por las escaleras
eléctricas observada por los que esperamos el inicio
de su conferencia.
Ella también
espera, camina en círculos y finalmente se dirige al
auditorio. Lleva puesta una sonrisa tímida, seductora;
platica con el presentador de la conferencia, finalmente se
decide a empezar. Adentro hace calor, mucho calor, y la humedad
perla la frente del público. El sentimiento
de ansiedad inunda la sala. |
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No es díficil que en el último momento las cosas
cambien para Marina (Belgrado, 1946), la artista para quien
la energía del público es el motor del performance
y de su carrera. Para ella el performance es una disicplina
que consiste en un intercambio de energía entre el
artista y su público.
El festival de video de Amsterdam incluyó
una sección especial en homenaje a esta bella mujer
que con su trabajo pionero contribuyó decisivamente
a definir el género. Todo artista que se precie de
serlo ofrece con su trabajo la definición del medio
que usa, llámese pintura, escultura o performance.
Es así como el arte se convierte no solo en imagen
sino también en filosofía expresada a través
de la forma y el signo.
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Marina Abramovic |
La conferencia inicia con una cita proyectada
en la pantalla del artista norteamericano Bruce Nauman: “Se
dice que el arte es cuestión de vida muerte, esto puede
ser melodramático, pero es cierto”; nadie mejor
que Marina Abramovic para atestiguar esta verdad, varios de
sus performances concluyeron cuando la vida de la artista
corría peligro y fueron interrumpidos por el propio
público ante el estado de trance que se apodera de
la artista desde el momento que inicia su trabajo frente al
público.
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Marina Abramovic presenta una selección
de videos que definen elcuerpo, entendido como el medio por
el que se transmite el mensaje. El primer video de su selección
lleva una cita, esta vez de Brancusi, el escultor rumano de
principio del siglo XX: “No importa lo que hagas, sino
desde que estado mental lo haces”. Marina explica que
en la mayoría de sus performances lo que le interesa
es captar la energía del público y devolverla
al mismo. “En el performance el público es como
un perro, puede oler el miedo, la inseguridad o una mala presentación.
Se dan cuenta de ello”, declara.
La selección de videos esta hecha
de acuerdo a partes del cuerpo humano, cabeza, torso, pies,
manos. El recorrido por 30 años de performance comienza
con el trabajo de Vito Aconcci. El pionero e inventor del
termino Body Art aparece acostado boca arriba mientras
relata una historia de un pistolero del oeste. Su mano izquierda
recorre la frente, la nariz, mientras su voz recorre la sala.
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Vito Aconci |

Marina Abramovic.
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"Imagen de video"
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Abramovic domina el escenario con su figura,
su tono es irónico y bromea de vez en cuando. Invita
al público a quitarse la ropa para aliviar el calor.
Alquien avienta una chamarra al escenario. Risas. La presentación
continúa con el video de una performancera alemana
de los 70 que sostiene un espejo frente a su cara sin mover
un solo músculo. De repente estrella el rostro contra
el espejo. Fin de la secuencia.
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Varios de los performances de Marina son
así, acciones que demuestran la capacidad del cuerpo
para soportar el frío, el dolor físico, el desequilibrio.
Desde 1976 trabajó con su pareja, el holandés
Ulay. Entre ambos realizaron performances que cada vez más
ponían en riesgo sus vidas y generaban la desesperación
del público o el total extrañamiento. Aún
al verlos en los videos es posible sentir angustia por el
destino de estos dos artistas. “El verdadero arte tiende
a ser desestabilizador”, señala Abramovic con
el grave tono de su voz. A continuación presenta un
video de un artista japonés que intenta tragarse el
micrófono de una cámara de video, el dolor está
reflejado en su rostro. El siguiente video es de una mujer
que se mete un puño entero a la boca y el siguiente
es un video de la instaladora alemana Rebeca Horn en el cual
se corta el pelo con dos tijeras simultaneamente mientras
un narrador relata la pelea de las serpientes diamante. En
todos está presente la capacidad del cuerpo para someterse
al castigo y la tensión.
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Rebecca Horn |
Para muchos, el trabjao de Abramovic y
Ulay (1976-1988) es el epítome del Body Art.
La tensión que juntos crearon con sus performances
de resistencia física es una forma de limpieza del
cuerpo hasta un punto casi budista de eleminación del
propio ser. Esta actitud es compartida hoy por los performanceros
chinos contemporáneos. "Grito" es el nombre
de uno de los performances que exploran la capacidad de la
voz. En él, Marina y Ulay se gritan durante 45 minutos
hasta perder la voz completamente. Para otros el performance
se ha ido a menos desde que las ideas de los performanceros
fueron secuestradas por producciones tipo Jack Ass de MTV.

Marina y Ulay. Performance
"El grito"
Imagen de video
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Videoarte y cuerpo.
La historia del videoarte
en los últimos años forma parte del núcleo
central del Festival de Amsterdam. Obras como la video-instalación
del libanés Atlas Group Project, un colectivo frmado por
los artistas Walid Ra’ad y Akram Zaatori es más cercana
a la estética de un archivo histórico que a un proyecto
estético. El Atlas Project documenta la historia de Líbano,
recopilando la historia de la cultura audiovisual del mundo árabe,
que en Occidente solo se conoce recientemente y de manera fracturada
a través de los reportes noticiosos de las cadenas televisivas
occientales. Atlas Project toma imágenes de la gente, de
archivos fotográficos familiares, como un documento entnográfico,
para crear una historia de la vida privada y sus puntos de contacto
con la violencia y la guerra que rodea a esa nación.
Desde una estética
mas tradicional la videoinstalación de los artistas belgas
Anne Quirijnen, Peter Missoteen y Ann-Marie Lambrechts, propone
un ballet subacuático de gran belleza que recuerda en mucho
a los trabajos de Bill Viola. La coreografía de cuerpos
desnudos sumergidos en piscinas transcurre lentamente acompañada
de una voz que repite insistentemente la frase “Everything
will be allright”.

Anne Quirijnen, Peter Missoteen y Ann-Marie
Lambrechts
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Eduardo do Santos de Brasil, invitado especial
del festival y la sudafricana Minette Vari proponen respectivamente
una visión que surge de la alienación de la realidad,
de la traducción de la vida cotidiana a una ficción,
en la que se comibinan valores tradicionales y tabúes modernos,
a través de imágenes seductoras proyectadas sobre
objetos.
Mientras los más recientes videos de
Marina Abramovic recuperan el baile (Mambo, 2002), y el murmullo
de la voz humana (After de Waterfall,2003), dando una inesperado
giro a su trabajo performancístico, alejándose del
autosacrificio y el masoquismo de sus últimos performances
sola, la restrospectiva del festival, el mas importante de Europa,
ofrece una visión de la guerra y de los conflictos en el
mundo actual, dejando de lado los efectos especiales y las historias
épicas a las cadenas noticiosas como la CNN.
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