El museo del siglo XXI: Un diagnóstico somero

Replica21

José Manuel Springer

ReijksmuseumReijksmuseum

El museo es visto hoy por el público que lo visita como un lugar de educación y entrenamiento. Encuestas realizadas por el investigador Guillermo García Espinosa demuestran que el museo es considerado un lugar donde se aprende, se conoce y se ve, en ese orden. Esas mismas encuestas demuestran que en México el mayor número de visitantes tiene entre 7 y 15 años de edad, ellos son los que más visitan museos y en segundo lugar adultos de 30 a 55 años de edad, los padres de esos niños probablemente. Los jóvenes adultos, de entre 16 y 30 años son los que menos se interesan en los museos en general.

El caso de los museos de arte contemporáneo en México es dramático, pues según las encuestas solo los museos de sitio son menos atractivos para el público. Existe un prejuicio profundamente enraizado contra el museo de arte contemporáneo o contra el arte. Se podría ver arte contemporáneo en el espacio publico, es una pregunta interesante. Por un lado porque quizá lo que molesta al público es la impresión de que se está malgastando el presupuesto del museo al mostrar cosas que se parecen a la basura, por ejemplo.

Pero además debemos recordar que nuestros museos de arte actual no cumplen con la función básica o cumplen muy poco con la función de coleccionar. Coleccionar que significa apoyar a los artistas para que realicen su trabajo. Coleccionar es más importante que participar en la movilización frenética de exposiciones que caracterizan a los museos de hoy, algunas de las cuales carecen de finalidad e incluso resultan dañinas.

La falta de un colección redunda en la ausencia de investigación y documentación, que son tareas fundamentales del museo, y la ausencia del museo como observador de lo que ocurre a su alrededor. Por lo que los museos se convierten en simples contenedores de objetos que cuentan con la aprobación del mercado internacional o de la curaduría internacional. Y debido a ello el museo se convertirse en un símbolo de estatus más que en un lugar de memoria histórica y satisfacción de necesidades culturales.

Por supuesto, el problema no se resuelve con instaurar políticas proteccionistas el arte nacional vs el arte internacional y negar la entrada de arte extranjero al museo, hay fórmulas para lograr un equilibrio en las exposiciones.

El problema central consiste en que el museo actual monitoree constantemente su propio significado. (Qué es y para qué sirve). Debe vigilar su mandato e incluso su nomenclatura. Si el recinto lleva por nombre Museo de Hoy, debe vigilar que no pierda vigencia , debe seguir un programa que le permita hablar, dialogar con un público base y un público fluctuante.

Debe romper el hielo que lo rodea y tender un puente al público, que sea perceptible en su programa y en su política de participación hacia el público visitante.

La función del museo es la alfabetización visual. Esto significa que el museo debe preocuparse porque sus contenidos vayan más allá de sus paredes, orientándose hacia el salón de clases, el ágora y el espacio público. Un museo que habla solo intramuros queda aislado como una institución de vigilancia y control.

La respuesta a qué es el museo del siglo XXI tiene que ver con lo que está sucediendo hacia afuera del museo, con su imagen externa, con su presencia ante la sociedad. El arte de hoy ha dejado de ser un vehículo nostálgico de ideas. Hoy es un vehículos de texto y de cultura visual que es transmitida más allá de las necesidades espaciales que ofrece un museo.

El hecho de que el museo cree la sensación en el visitante de que lo que está dentro de él es muy valioso aniquila la posibilidad de aprender a ver. El museo se vuelve una ideología, no es el lugar para ver, es el lugar donde se nos receta una forma de ver y entender.

Reijksmuseum

 

El museo de hoy tiene que ser más que una fachada ideológica institucional, debe ser un lugar de tránsito, como un mall, que lleva a sus visitantes de un lugar a otro, de un mundo virtual a uno real y viceversa. El museo no es un problema de arquitectura o diseño espacial, sino un problema de compromiso ético con su público. Un museo de arte debe introducir al publico a aquellos objetos y fenómenos que pueden muy conocidos o no ser conocidos pero que resultan interesantes, inteligentes y convincentes.

groningmuseumGroningmuseum

Comentarios

Comenta esta nota.
Envía tu mensaje en la sección CONTACTO

 

Fecha de publicación: 05.01.2004