Qué se puede decir en tres
mil caracteres sobre un año de arte. Mucho, cuando se tiene
buena memoria o una agenda con notas. Pero yo no llevo una agenda
y estoy hecho pelotas. Confío en que la de los demás
también, porque esto va a sonar inventado. Y sí.
Recuerdo que en febrero fui a Programa, el desaparecido centro
de arte de la Anzures. La exposición Storage and Display
capturó la intensidad de esta ciudad dentro del espacio de
la antigua tienda de abarrotes Sumesa, propiedad del gobierno de
df. La obra de Sofía Taboas, que transformó la escalera
en una piscina, me convenció lo suficiente para mencionarla
en esta lista, que no es definitiva. La expo tenía la estética
de bodega que seguramente inspiró a algún funcionario
de gobierno a retomar el local para instalar una oficina burocrática. |