Propuestas para una identidad no artística, mucho menos estética

Replica21

José Manuel Springer

“Purguemos el mundo de la enfermedad burguesa, la cultura "intelectual", profesional y comercializada. PURGUEMOS el mundo de arte muerto, de imitación, de arte artificial, arte abstracto, arte ilusionista, arte matemático, - ¡PURGUEMOS EL MUNDO DE "EUROPEISMO"! PROMOVAMOS UN FLUJO REVOLUCIONARIO Y ANEGUEMOS EL ARTE, promovamos el arte vivo, el anti-arte, LA REALIDAD NO-ARTÍSTICA para que esté al alcance de todo el mundo, no sólo de los críticos, diletantes y profesionales.”
George Maciunas

Martín1000 puntos.

Hace solo algunas semanas Martín pintaba bancas en un parque, barría los pasillos, recogía basura. Su más reciente proyecto artístico lo ha llevado a proteger estos espacios y se suma a una obra que incluye, entre otros, , cambio de roles con policías y payasos acciones con su abuelo, juegos en los que ambos compartían la creación, y otros tantos juegos que demuestran la atención con la que ve la realidad a su alrededor. Martín se registra acciones que dan cuenta de su conciencia de la importancia del juego, de la creación autobiográfica y del vínculo entre los seres humanos.

El de Martín es un arte vivo y seguramente George Maciunas lo calificaría de anti-arte, una práctica que va más allá de la mera creación de objetos e imágenes para un mercado artístico de vanguardia. En su planteamiento Martín opone sus prácticas a unaideología en la que la estética es el punto de apoyo del arte artificial.

MartínLa Novia.

Para este artista sustantivo un día de trabajo se resume en realizar lo que podría calificarse como un día sin huella para muchos. Entresus objetos de trabajo se encuentra siempre con él una cámara fotográfica y de ese día va a sacar la energía creativa para reconocerse y reconocer al otro. Ejemplo de esto es la serie Pizarrones(2003), en la que invita a personas encontradas en la calle a que escriban en una pizarra blanca el primer pensamiento que les venga a la mente.

El resultado es sumamente elocuente, las frases escritas dan cuenta de las ideas y sentimientos que se mueven entre nosotros, sin que nos demos cuenta. En la ciudad en la que ya nada sorprende a nadie resulta esperanzador el que un artista tome como divisa reflejar lo que el ser humano común y corriente tiene que decir.

Esas frases escritas al instante borran de la memoria las buenas intenciones de tantas obras y artistas que pretendieron hablar por otros, y queda claro que son parte de un flujo de pensamientos que rara vez nos detenemos a escuchar.

En estos momentos el lector supone que quizá me han tomando el pelo. Que Martín, conocedor del arte y sabedor de lo que es el mainstream, no puede dejar de lado la obra de otros artistas que han explorado la veta accionista. Cierto, pero corresponde también a Martín el explorar para sí la realidad irrepetible de esta cultura, de este tiempo, de su situación familiar o social.

Otras obras de este singular artista se dedican a demostrar las situaciones en las que la costumbre se convierte en un elemento subversivo. La obra de video A diez tantos remite a la absurda naturaleza del juego de competencia, en donde el marcador es un enunciado de valor irreal. Ganar o perder se vuelven parte del caos y del azar que domina la vida, aunque queramos creer que en la vida hay ganadores y ...

MartínEl abuelo.

Si observamos las acciones tituladas Abuelo y yo encontramos registro de un dialogo que propone que en la diferencia generacional existen más cosas en común de las que pensamos. La fantasía y la docilidad con que el anciano acepta participar en los juegos es una ruptura de los estúpidos convencionalismos que dan forma a la vida diaria y que inconscientemente aceptamos.

MartínEl abuelo en resbaladilla.

El uso frecuente de secuencias de fotografías deja ver la intervención de una temporalidad necesaria para evidenciar en el proceso. Cada vínculo que establecemos con los otros está determinado por el tiempo que le dedicamos. Toda una relación de principio a fin se puede dar en el lapso de cinco minutos o no darse en 23 años. La intensidad de la misma dependerá de la conciencia que de ella tengamos y del recuerdo o registro que guardemos. Tiempo y memoria son interdependientes y son los factores indispensables de la obra artística.

En sus autorretratos Martín aborda finalmente esa dicotomía en la que se desenvuelve el sujeto. El mundo de las palabras, de la semántica y de las pulsiones sociales se ve desmembrado por estas ficciones del yo. El propio artista desmitifica su papel de investigador, desenterrador de contenidos y significados, para devolvernos al del homo ludens, el jugador de albures que en su búsqueda de la verdad decide que lo único seguro es ocuparse de su propio yo.

Nadie se encuentra más cerca de la verdad que cuando decide engañar. Martín sabe que su verdadero yo es solo una ficción que él artista no puede abarcar ni conocer a profundidad. Su voluntad de simular al otro, de ocultarse de sí tras una cinta canela enredada sobre su cabeza, el auténtico retrato de un artista adulto: curioso y seguro de sí, vividor de las ficciones que los otros arrojan sobre nosotros cada vez que dicen conocernos. Con una sonrisa y un mirada frontal Martín invita a vernos en él, como el se ve en nuestro espejo. Con paciencia y día a día propone una solución artística a la búsqueda de identidad inexistente.

coloca el mouse sobre la imagenMartín

El policía.                                                           El payaso.

 

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Fecha de publicación: 20.04.2004