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Propuestas para una identidad no
artística, mucho menos estética
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“Purguemos el mundo
de la enfermedad burguesa, la cultura "intelectual",
profesional y comercializada. PURGUEMOS el mundo de arte muerto,
de imitación, de arte artificial, arte abstracto, arte
ilusionista, arte matemático, - ¡PURGUEMOS EL
MUNDO DE "EUROPEISMO"! PROMOVAMOS UN FLUJO REVOLUCIONARIO
Y ANEGUEMOS EL ARTE, promovamos el arte vivo, el anti-arte,
LA REALIDAD NO-ARTÍSTICA para que esté al alcance
de todo el mundo, no sólo de los críticos, diletantes
y profesionales.”
George
Maciunas
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Hace solo algunas semanas Martín pintaba bancas en un
parque, barría los pasillos, recogía basura. Su
más reciente proyecto artístico lo ha llevado a
proteger estos espacios y se suma a una obra que incluye, entre
otros, , cambio de roles con policías y payasos acciones
con su abuelo, juegos en los que ambos compartían la creación,
y otros tantos juegos que demuestran la atención con la
que ve la realidad a su alrededor. Martín se registra acciones
que dan cuenta de su conciencia de la importancia del juego, de
la creación autobiográfica y del vínculo
entre los seres humanos.
El de Martín es un arte vivo y seguramente George Maciunas
lo calificaría de anti-arte, una práctica que va
más allá de la mera creación de objetos e
imágenes para un mercado artístico de vanguardia.
En su planteamiento Martín opone sus prácticas a
unaideología en la que la estética es el punto de
apoyo del arte artificial.
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"1000 puntos"
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"La Novia"
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Para este artista sustantivo un
día de trabajo se resume en realizar lo que podría
calificarse como un día sin huella para muchos. Entresus
objetos de trabajo se encuentra siempre con él una cámara
fotográfica y de ese día va a sacar la energía
creativa para reconocerse y reconocer al otro. Ejemplo de esto es
la serie Pizarrones(2003), en la que invita a personas encontradas
en la calle a que escriban en una pizarra blanca el primer pensamiento
que les venga a la mente.
El resultado es sumamente elocuente, las frases escritas dan cuenta
de las ideas y sentimientos que se mueven entre nosotros, sin que
nos demos cuenta. En la ciudad en la que ya nada sorprende a nadie
resulta esperanzador el que un artista tome como divisa reflejar
lo que el ser humano común y corriente tiene que decir.
Esas frases escritas al instante borran de la memoria las buenas
intenciones de tantas obras y artistas que pretendieron hablar por
otros, y queda claro que son parte de un flujo de pensamientos que
rara vez nos detenemos a escuchar. |
En estos momentos el lector supone que quizá me han tomando
el pelo. Que Martín, conocedor del arte y sabedor de lo
que es el mainstream, no puede dejar de lado la obra de otros
artistas que han explorado la veta accionista. Cierto, pero corresponde
también a Martín el explorar para sí la realidad
irrepetible de esta cultura, de este tiempo, de su situación
familiar o social.

"El abuelo"
Otras obras de este singular artista se dedican a demostrar
las situaciones en las que la costumbre se convierte en un elemento
subversivo. La obra de video A diez tantos remite a la absurda
naturaleza del juego de competencia, en donde el marcador es un
enunciado de valor irreal. Ganar o perder se vuelven parte del
caos y del azar que domina la vida, aunque queramos creer que
en la vida hay ganadores y ...
Si observamos las acciones tituladas Abuelo y yo encontramos
registro de un dialogo que propone que en la diferencia generacional
existen más cosas en común de las que pensamos.
La fantasía y la docilidad con que el anciano acepta participar
en los juegos es una ruptura de los estúpidos convencionalismos
que dan forma a la vida diaria y que inconscientemente aceptamos.
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El abuelo en resbaladilla
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El uso frecuente de secuencias
de fotografías deja ver la intervención de una temporalidad
necesaria para evidenciar en el proceso. Cada vínculo que
establecemos con los otros está determinado por el tiempo
que le dedicamos. Toda una relación de principio a fin se
puede dar en el lapso de cinco minutos o no darse en 23 años.
La intensidad de la misma dependerá de la conciencia que
de ella tengamos y del recuerdo o registro que guardemos. Tiempo
y memoria son interdependientes y son los factores indispensables
de la obra artística. |
En sus autorretratos Martín aborda finalmente esa dicotomía
en la que se desenvuelve el sujeto. El mundo de las palabras,
de la semántica y de las pulsiones sociales se ve desmembrado
por estas ficciones del yo. El propio artista desmitifica su papel
de investigador, desenterrador de contenidos y significados, para
devolvernos al del homo ludens, el jugador de albures que en su
búsqueda de la verdad decide que lo único seguro
es ocuparse de su propio yo.
Nadie se encuentra más cerca de la verdad que cuando
decide engañar. Martín sabe que su verdadero yo
es solo una ficción que él artista no puede abarcar
ni conocer a profundidad. Su voluntad de simular al otro, de ocultarse
de sí tras una cinta canela enredada sobre su cabeza, el
auténtico retrato de un artista adulto: curioso y seguro
de sí, vividor de las ficciones que los otros arrojan sobre
nosotros cada vez que dicen conocernos. Con una sonrisa y un mirada
frontal Martín invita a vernos en él, como el se
ve en nuestro espejo. Con paciencia y día a día
propone una solución artística a la búsqueda
de identidad inexistente.
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