El tránsito de la razón al sentir y la memoria.
Obra de Jeannette Betancourt

Replica21

José Manuel Springer

La comprensión del presente obligaba al desvío
por nuestros mitos de salvación intemporales.
Transmitir, Regis Debray

Jeannette BetancourtÉxtasis

La conclusión de una época en la que el arte era parte de la religión ha llevado a verlo de manera más intelectual y estética, en detrimento de su uso simbólico ritual. A pesar de su instrumentación como objeto de consumo, el arte sigue siendo parte importante del capital simbólico de una cultura y la persona. El trabajo artístico de Jeannette Betancourt ha estado relacionado con el simbolismo y la interpretación personal del mito. Desde el inicio de su carrera, hace ya más de 15 años, decidió dar pasos hacía dentro de sí, para crear formas de una realidad no siempre explicable en términos racionales, pero comprensible a través de la percepción sensible.

En la actualidad el arte como oficio ha cedido ante los medios y habilidades tecnológicos inmateriales. La escultura es hoy una de las pocas experiencias que nos permiten el acercamiento a la tercera dimensión, privilegiando el sentir más que la mimesis del mundo externo. Un ejemplo de esto son las esculturas de Jeannette Betancourt que representan un mundo interno fuerte, forjado a través del trabajo manual con materiales inertes y orgánicos. Jeannette es una artista que nos muestra la vida en términos de correspondencia entre formas y espíritu.

Crear desde esa postura ha llevado a la escultora a encontrar en la piel un material idóneo para explorar las relaciones entre la forma inerte y la materia orgánica, que su noción del mito une en obras representativas de lo más esencial del ser humano.

La razón y el sentir

Jeannette BetancourtReliquia

Mientras la tecnología computarizada nos devuelve a la ortodoxia de la Edad Media, las formas artísticas creadas por Betancourt nos abren un espacio de libertad donde los signos y los símbolos se entretejen con las manos y la mirada. Es así como surgen las piezas agrupadas bajo el título general de Vínculos, que tienen la virtud de ofrecernos un atisbo a las profundidades del ser humano.

Una pieza como 11 de Marzo, motivada por el impacto emotivo que provocó la reciente masacre terrorista en España, nos releva de la visión fotográfica para acogernos en la reflexión del hecho. Sus colores y formas , salpicaduras rojas con la fragmentación y la unión al centro del tríptico, nos llevan a ver el hecho por lo que representa . Un sentido de consuelo emana de esa comprensión: el atentado es fuente de indignación y también motivo de unidad del pueblo español y el resto del mundo. Así, a través de la forma escultórica la artista logra sutilmente transportarnos de la razón al sentir.

¿Cómo dejar de ser racionales y abandonarnos en el sentir? Esta es una de las preguntas que plantea la exposición de Betancourt. Para empezar a responderla habría que considerar que por un lado, la distorsión de los territorios y las identidades, como de la temporalidad que ahora se ha convertido en simultaneidad, son un preocupante resultado de la sobrecarga informativa que a través de la imagen reduce nuestra memoria.

Estamos mejor comunicados pero también mejor preparados para olvidar. Por otro lado la transmisión es, según el pensador Régis Debray, aquello que distingue al arte de la técnica comunicativa. El arte habla a través de la materia no para dar un significado único y entero, sino para transmitir una idea, una sensación, un sentido, que resulta más humano que cualquier otra forma de comunicación. Las antiguas herramientas, como las artesanías y las artes son parte esencial del principio de transmisión.

Jeannette BetancourtSilencio por Omisión

Entre los oficios antiguos la talabatería, el manejo de la carnaza desde su extracción hasta su transformación en objetos manufacturados, se convierte en la obra de Betancourt en ejemplo de esculturas, relieves y objetos, convertidos en símbolos y quimeras, rituales para la vigilia y el sueño.

La obra de Jeannette nos liga al pasado, a una era en la que el vínculo entre seres humanos era tal que todos podrían compartirlo a través del rito y el trabajo colectivo. En sus obras se une en ocasiones la forma de una herramienta con la de un objeto ritual, porque es en la forma que hereda el objeto como se transmite la intención del sujeto, de su deseo y la imaginación de la cultura a la que pertenece.

Hay en la piel que emplea la artista el doble sentido de ser una membrana porosa que comunica de adentro hacia fuera. Pero además, ese material revela el sentido de contener y crecer con el cuerpo. Son estas dos vías de las que se vale la artista para transmitir su sentir del mundo. El conjunto de piezas titulado En lo que estamos, nos remite a la alquimia, que tenía un símbolo para cada elemento. Todas y cada una de las piezas constituyen una metáfora de nuestro cuerpo y sus partes. Funcionan en la medida en que en cada fragmento se pueden leer sueños y realidades y darles un peso específico.

De la escultura como memoria

Jeannette BetancourtLo que nos une

Los cambios de soporte en la escultura modifican los regimenes de creencia y pertenencia. Para una sociedad donde lo visual es más importante que lo táctil, la producción de símbolos está ligada al rápido consumo de los mismos a través de las imágenes. Lo visual efímero domina hoy. Para una sensibilidad a flor de piel, el objeto (que también puede resultar alienante) es una oportunidad para anclar la memoria, el recuerdo y el sentido. Los objetos que Betancourt titula Movimientos del Alma, nos acercan a esa zona intangible de lo humano, un lugar donde nuestros sentidos abandonan a la razón y es el sentir lo que nos guía.

Ante la negación de lo espiritual que se nos propone desde la cultura masiva, las esculturas de Betancourt, como Decantación, vienen a ser algo como los tótems antaño: nos devuelven una estructura cargada de significados, tantos como los que puedan asociarse a los materiales y contenidos. En otro caso, las obras Éxtasis o Voluntad pueden asociarse con las mitologías celtas, por el gusto que ostentan en el diseño enlazado y lo intrincado de la imagen. Silencio por omisión y Reliquia ostentan una forma que nos recuerda a la cultura Inca y su mítica relación con el sol.

Jeannette BetancourtVínculos

En la obra de Jeannette Betancourt la idea de identidad colectiva no es un concepto cerrado u homogéneo. Con la articulación que hace de lenguajes, escultóricos y pictóricos, a través de un material vivo, la piel, común a todo el género humano, y el enlace de elementos de la naturaleza humana y de la cultura, la artista termina creando una red en la que todos y cada uno de nosotros podemos encontrar elementos de identificación. Celebremos pues esta fusión de las culturas y sus ritos presente en estas obras, pues es en ellas donde tiene lugar el diálogo entre culturas y tiempos, y donde se da el encuentro con uno mismo y la memoria del rito.

 

 

 

 

 

 

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Fecha de publicación: 01.05.2004