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Mexican Report; crónica
de un deslinde |
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Hasta la década de los noventa las
exposiciones retrospectivas de arte mexicano solían ir
acompañadas de la etiqueta "México".
Apoyadas por instituciones gubernamentales,
dichas muestras no pasaban de ser algo más que un evento
de relaciones públicas para la administración
en turno. El esquema se fue desgastando con el cambio de políticas
económicas y pautas culturales; el nacionalismo y la
pretendida representatividad de un conglomerado cultural complejo,
como lo es el mexicano, a través de una exposición
artística, imponía una corrección política
a los contenidos artísticos, que fue rechazada por las
nuevas generaciones de creadores.
Mexican Report, así en inglés,
es una exposición colectiva de artistas de toda América
que presenta un corte diacrónico del arte de los últimos
15 años. Su curador, Santiago Espinosa de los Monteros,
se lanzó en una ambicioso proyecto que deja de lado el
carácter enciclopédico o correcto de las exposiciones
internacionales mexicanas. Con más de 140 piezas en exhibición,
la propuesta curatorial afirma la complejidad de un discurso
ayuno de nacionalismos y las obras expuestas integran un puntual
parte de guerra, un momento de indefinición pleno de
posibles lecturas.
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| Como otros países de Latinoamérica,
México ha pasado por un acelerado proceso de desintegración
cultural, producto del libre comercio, la globalización y
la desterritorialización de los sistemas de circulación
de imágenes. A riesgo de ser demasiado generalizador, pienso
que el mérito de Mexican Report es mostrar las desarticulaciones
y los fragmentos que pueblan el imaginario artístico de hoy,
no sólo el de México, también el de Latinoamérica,
debido a la inmigración de artistas de la región.
En enero de 2004 el investigador Francisco Reyes Palma se pronunciaba
en el Foro de Teoría Contemporánea, realizado en la
ciudad de México, contra la estética que el resumió
con el nombre Amores Perros, en referencia a la película
del mismo nombre (1). Identificaba
las últimas exposiciones de arte mexicano, como la presentada
en la galería PS1 de Nueva York bajo el título Ciudad
de México: Una exhibición sobre las tasas de cambio
entre cuerpos y valores (2),
como un intento de exotización, esta vez anclado en repetir
los esquemas estéticos de Amores Perros, centrados
en la convulsa vida de la capital mexicana. Señalaba el historiador
y curador que las exposiciones más recientes habían
seguido un modelo, y que este se circunscribía a la estética
cinematográfica hollywoodense que ve a México D.F.
como la última versión de la megalópolis apocalíptica. |

Angel Ricardo Ricardo Rios,
"Sin título", 2004 |
Reyes Palma puso el dedo en la llaga. Su cuestionamiento llevó
entre otras cosas a plantear cómo podría hablarse
de la actualidad mundial desde un país que ha perdido el
prestigio de ser un centro productor cultural de relevancia en
la región y que reintenta, sin conseguirlo, estructurar
un discurso visual propio en un mundo hipercomunicado con fronteras
cada vez más porosas.
La estrategia de Mexican Report es definir a través de
individualidades extremas y de ciertas similitudes entre artistas,
la relación entre los imaginarios globales y los locales;
la reflexión, basada en la mínima estética
común entre las obras, surge en el terreno resbaladizo
de una sociedad que ha vivido un largo periodo de introspección
e incertidumbre en la última década. En esa ambigüedad
las individualidades constituyen las únicas coordenadas
que dibujan este reporte artístico de efímera duración.
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Diego Teo, "Air Mail",
Sobres aéreos, 2004
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Dadas sus dimensiones, la exposición
se dividió en dos sedes de la ciudad texana de San Antonio,
el Blue Star Art Space y el Instituto de México.
La presencia de ambas sedes da un carácter de colaboración
entre instituciones locales que atienden a públicos distintos.
Más que diálogo entre culturas se trató de una
exitosa complicidad. Al Blue Star le interesa captar al creciente
público hispanoparlante y adentrarse las artes visuales mexicanas,
labor que había iniciado la anterior directora Carla Stelweg
los últimos años. Al Instituto de México
por su parte, le era imperante reorientar su imagen hacia la
de un significativo receptor (y generador), de arte mexicano contemporáneo.
Al momento de escribir estas líneas Mexican
Report tiene asegurada una itinerancia en el Mexic-Arte
Museum, de Austin, Texas y en el Instituto de México en Washington
D.C. |
Mexican Report resulta pionera porque decide apostar por los
contrastes en la producción local sin preocuparse por buscar
los paralelismos con el mainstream internacional del arte, que
es lo que otras exposiciones retrospectivas han hecho en los últimos
años con la escena artística mexicana. La selección
de artistas incluye al menos tres generaciones –tres posturas-
distinguibles de creadores con algunos individuos que funcionan
como transición. Tal es el caso, por ejemplo, de Pawel
Anaszkiewicz, escultor polaco asentado en México desde
hace 20 años, y del también escultor Kiyoto Ota
Okuzawa, maestro de la Escuela Nacional de Artes Plásticas
originario de Japón y quien a decir del curador, "sin
él no se explicarían las últimas tres generaciones
de escultores jóvenes en México" (3).
Ambos se mueven dentro de un estilo escultórico abstracto
que recuerda el modernismo de Isamu Noguchi, con obras fuertemente
ancladas en la expresión de los materiales, y que acusan
una reflexión sobre la tercera dimensión y la objetualidad.
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Alonso Mateo, "Doble
Manga",
Tela cosida por sastre, 2002
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Resulta alentador constatar cómo los
artistas foráneos encuentran en la realidad mexicana un caldo
de cultivo óptimo, aportando otros parámetros estéticos
y artísticos. La curaduría pone en la mesa de discusión
el tema de la extranjería: ''Muy al principio de la exposición
–relata Santiago Espinosa de los Monteros– cuando presentaba
mis listas a las instituciones me decían: 'pero aquí
hay un japonés, un holandés, un argentino, un par
de cubanos...' A fin de cuentas son personas que tienen 30 o 20
o 15 años en el país. No me importa dónde los
parieron sino lo que están haciendo aquí ahora porque
la obra de muchos de ellos sale de México al mundo hecha
desde acá. ¿Por qué? Quizá por que el
entorno los condiciona, porque están muy a gusto o porque
están muy incómodos, no lo sé, y eso les permite
crear....'' (4). |
En contraparte podría decirse que los artistas mexicanos
emergentes tienen la vista puesta en un entorno visual más
amplio y en ocasiones más difuso, que es lo que hoy en
día les brinda la oportunidad de mimetizarse en contextos
internacionales no asimilados a los de su identidad cultural geográfica.
La obra escultórica de Gerardo Azcúnaga por ejemplo
tiene una carga sarcástica violenta, pero su referencia
es en general el lado oscuro de lo humano. La de Betsabeé
Romero, un jeep del ejército estadounidense cubierto de
tortillas de maíz, es una alegoría sardónica
del camuflaje cultural, referida a la situación de los
soldados hispanos enviados a Iraq.
Una pieza realizada especialmente para Mexican Report por la
mexicana Laura Anderson Barbata es un flechazo lleno de agudeza,
se trata de una alfombra sobre la que el público debe circular
y en la que lee el texto ARTE
MOTHER-NO y que ha sido titulada "Spanish
Lesson Number 1". Las pinturas de Fabián Ugalde por
su parte son también un reflejo de esa actitud inequívocamente
irónica que vive hoy el artista en México. Debajo
de su característico dibujo tipo tira cómica, rotula
la frase: EN UN ACTO GENIAL
EL ARTISTA MEXICANO SE HA SOMETIDO A UNA OPERACIÓN PARA
ADOPTAR EL ROSTRO DE UN FAMOSO COLEGA EUROPEO.
El humor ácido es el último recurso antes de renunciar
definitivamente a una representación chovinista de identidad.
Y, no obstante, el recurso todavía apunta a esa necesidad
de despedirse de una postura cultural que dominó el arte
del siglo XX.
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Gabriela López
Portillo, "Vestido".
Cabello de la autora tejido a gancho, 1994.
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Gerardo Suter, "El
Baño" Fotografía digital
(impresa sobre papel de algodón) y proyección en video,
2004 |
Gerado Suter, argentino radicando
más de veinte años en México y especialista
en multimedia y quien hizo una pieza ex profeso para Mexican
Report, presenta imágenes de una mujer de apariencia indígena
que a través de la tecnología plantea el problema
de la representación étnica en los medios de comunicación.
En contraste, Enrique Jezik, de Argentina también y con más
de diez años en México, aborda la violencia y el control
a través de videos de instalaciones con maquinaria pesada
en un duelo de esgrima, haciendo una metáfora del problema
de la represión política y la enajenación.
La tensión entre las imágenes del poder o la invisibilidad
de amplios grupos de la población, tienen poco que ver con
las pinturas como la de Eric Pérez o Daniel Lezama, dueños
de un virtuosismo pictórico simbolista de figuración
fotográfica. |
Lo que en Pérez es la soledad del individuo ante el paisaje
(hay que recordar que la pintura paisajista también definió
una pertenencia cultural), en Lezama es un discurso barroco, lleno
de alusiones perversas a la sexualidad y a la violencia urbana
(es el caso de La Niña Muerta, presente en Mexican Report
y que fue premio de la X Bienal Rufino Tamayo), situadas en paisajes
de barrio bajo citadino. Ambos pintores exponen cargas psicoanalíticas
que corren en lo profundo de la mente colonizada.
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Otra pareja contrastante es la de Diego Toledo y el joven artista
Diego Teo. El primero hace una meditación sobre las tecnologías
industriales, buscando el lado simbólico y estético
de sus materiales, acabados y usos logrando con su obra un impecable
efecto visual tridimensional. El segundo se ha distinguido por
una obra ecléctica, que no repara en incorporar símbolos
lúdicos, las miniaturas de juguete, u objetos de producción
en serie que transforma en símbolos prehispánicos.
El objeto que presenta tiene es un motivo geométrico que
evoca en una primera mirada las grecas de las pirámides
y que ha sido realizado con sobres de correo aéreo que
ostentan los colores rojo, azul y blanco. Se trata igualmente
del símbolo del infinito en una pieza que irónicamente
se llama "Air Mail". La integración de significado
y significante le permite ofrecer una propuesta más sutil
que la del pintor Alberto Ibáñez, quien en su empleo
de los símbolos publicitarios hace un juego semántico
para denotar las contradicciones entre imágenes percibidas
e ideas asimiladas.
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Alberto Ibáñez,
"El nacimiento de Venus
(o la fuente de la juventud)", acrílico y crayón
sobre tela, 2002
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mmmmm
Flavio Garciandía
, "Dos poses cómodas"
díptico, óleo sobre tela, 2003 |
Los cubanos Flavio Garciandía, Ángel Ricardo Ricardo
Ríos y Alonso Mateo tienen un mínimo común
denominador que consiste en analizar el contexto del medio que
usan. En Garciandía su elemento es la pintura como sistema
de color y tono, con el cual logra una dualidad de objeto - superficie.
Las obras de Ricardo Ríos miran hacia la cultura cosmopolita
del siglo XX para retomar estéticas relacionadas con el
diseño de muebles. En el caso de Mateo el elemento de alta
costura ligado a la aristocracia que simboliza el diseño
de elegantes levitas, demuestra como lo artesanal llega a integrarse
a lo artístico. En los tres casos es evidente la capacidad
de trasladar lo pictórico a lo objetual.
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| Las carga política del discurso
de la exposición recae mayormente en Teresa Margolles, Ambra
Polidori y Gabriela López Portillo. Las tres trabajan con problemas
de resignificación asociados a prácticas corporales.
En el caso de López Portillo el uso del cabello humano en figuras
tejidas en crochet (una de ellas que representa el territorio
nacional mexicano y lleva por nombre "México: Proyecto
para obra monumental") deja clara su visión de la fragilidad
de un proyecto político inexistente e impone un carácter
mortuorio que guarda relación conceptual con la obra de Margolles,
en su alusión a la muerte y su proximidad. |

Fabián Ugalde,
"Your Face", Vinliquido sobre vinil, 2004
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Esta artista presenta una banca de concreto que ha sido fabricada
con el agua que se utiliza en la morgue para el lavado de los
cadáveres. Ambra Polidori por su parte se apropia de fotografías
aparecidas en la prensa de violencia e injusticia y presenta su
controvertido video "El Rapto" que se refiere de manera
directa a los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, a
quienes está dedicada la pieza. Los tres discursos se entretejen
para hablar de la fragilidad entre la vida y la muerte.
Mexican Report contiene el trabajo de 57 artistas que sería
largo enumerar. Baste con decir que la exposición define
un momento donde lo espectacular y el vanguardismo a ultranza
no tiene cabida pues las obras presentes están dimensionadas
en relación al espacio social donde fueron creadas. Lejos
del sensacionalismo o de la tan traída tropicalización
de recursos visuales que emanan de los centros artísticos
de Europa y EEUU, los recursos de los artistas presentes ofrecen
una posibilidad de lectura para el visitante que desea seguir
con atención las circunstancias de vida de una región
escindida en proceso de exorcizar miradas homogenizadoras.
- La película "Amores Perros"
tuvo una amplia difusión mundial y fue un éxito
de taquilla en los Estados Unidos. A partir de la cual su director,
Alejandro González Iñárritu y el guionista
Guillermo Arriaga recibieron el encargo de realizar otra película,
"21 Gramos", esta vez de producción estadounidense.
- Exposición curada por Klaus Bisenbach
en 2002.
- Entrevista a Santiago Espinosa de los Monteros
que le hizo Mary Mac Masters titulada "Exposición
de arte mexicano en San Antonio, Texas", publicada en el
periódico La Jornada, Domingo 9 de mayo de 2004
- Ibid.
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