Mexican Report; crónica de un deslinde

Replica21

José Manuel Springer

Angel Ricardo Ricardo RiosAngel Ricardo Ricardo Rios, "Sin título", 2004.

Hasta la década de los noventa las exposiciones retrospectivas de arte mexicano solían ir acompañadas de la etiqueta "México". Apoyadas por instituciones gubernamentales, dichas muestras no pasaban de ser algo más que un evento de relaciones públicas para la administración en turno. El esquema se fue desgastando con el cambio de políticas económicas y pautas culturales; el nacionalismo y la pretendida representatividad de un conglomerado cultural complejo, como lo es el mexicano, a través de una exposición artística, imponía una corrección política a los contenidos artísticos, que fue rechazada por las nuevas generaciones de creadores.

Mexican Report, así en inglés, es una exposición colectiva de artistas de toda América que presenta un corte diacrónico del arte de los últimos 15 años. Su curador, Santiago Espinosa de los Monteros, se lanzó en una ambicioso proyecto que deja de lado el carácter enciclopédico o correcto de las exposiciones internacionales mexicanas. Con más de 140 piezas en exhibición, la propuesta curatorial afirma la complejidad de un discurso ayuno de nacionalismos y las obras expuestas integran un puntual parte de guerra, un momento de indefinición pleno de posibles lecturas.

Como otros países de Latinoamérica, México ha pasado por un acelerado proceso de desintegración cultural, producto del libre comercio, la globalización y la desterritorialización de los sistemas de circulación de imágenes. A riesgo de ser demasiado generalizador, pienso que el mérito de Mexican Report es mostrar las desarticulaciones y los fragmentos que pueblan el imaginario artístico de hoy, no sólo el de México, también el de Latinoamérica, debido a la inmigración de artistas de la región.

En enero de 2004 el investigador Francisco Reyes Palma se pronunciaba en el Foro de Teoría Contemporánea, realizado en la ciudad de México, contra la estética que el resumió con el nombre Amores Perros, en referencia a la película del mismo nombre (1). Identificaba las últimas exposiciones de arte mexicano, como la presentada en la galería PS1 de Nueva York bajo el título Ciudad de México: Una exhibición sobre las tasas de cambio entre cuerpos y valores (2), como un intento de exotización, esta vez anclado en repetir los esquemas estéticos de Amores Perros, centrados en la convulsa vida de la capital mexicana. Señalaba el historiador y curador que las exposiciones más recientes habían seguido un modelo, y que este se circunscribía a la estética cinematográfica hollywoodense que ve a México D.F. como la última versión de la megalópolis apocalíptica.

Diego TeoDiego Teo, "Air Mail", Sobres aéreos, 2004.

Reyes Palma puso el dedo en la llaga. Su cuestionamiento llevó entre otras cosas a plantear cómo podría hablarse de la actualidad mundial desde un país que ha perdido el prestigio de ser un centro productor cultural de relevancia en la región y que reintenta, sin conseguirlo, estructurar un discurso visual propio en un mundo hipercomunicado con fronteras cada vez más porosas.

La estrategia de Mexican Report es definir a través de individualidades extremas y de ciertas similitudes entre artistas, la relación entre los imaginarios globales y los locales; la reflexión, basada en la mínima estética común entre las obras, surge en el terreno resbaladizo de una sociedad que ha vivido un largo periodo de introspección e incertidumbre en la última década. En esa ambigüedad las individualidades constituyen las únicas coordenadas que dibujan este reporte artístico de efímera duración.

Dadas sus dimensiones, la exposición se dividió en dos sedes de la ciudad texana de San Antonio, el Blue Star Art Space y el Instituto de México. La presencia de ambas sedes da un carácter de colaboración entre instituciones locales que atienden a públicos distintos. Más que diálogo entre culturas se trató de una exitosa complicidad. Al Blue Star le interesa captar al creciente público hispanoparlante y adentrarse las artes visuales mexicanas, labor que había iniciado la anterior directora Carla Stelweg los últimos años. Al Instituto de México por su parte, le era imperante reorientar su imagen hacia la de un significativo receptor (y generador), de arte mexicano contemporáneo. Al momento de escribir estas líneas Mexican Report tiene asegurada una itinerancia en el Mexic-Arte Museum, de Austin, Texas y en el Instituto de México en Washington D.C.

Alonso MateoAlonso Mateo, "Doble Manga",
Tela cosida por sastre, 2002.

Mexican Report resulta pionera porque decide apostar por los contrastes en la producción local sin preocuparse por buscar los paralelismos con el mainstream internacional del arte, que es lo que otras exposiciones retrospectivas han hecho en los últimos años con la escena artística mexicana. La selección de artistas incluye al menos tres generaciones –tres posturas- distinguibles de creadores con algunos individuos que funcionan como transición. Tal es el caso, por ejemplo, de Pawel Anaszkiewicz, escultor polaco asentado en México desde hace 20 años, y del también escultor Kiyoto Ota Okuzawa, maestro de la Escuela Nacional de Artes Plásticas originario de Japón y quien a decir del curador, "sin él no se explicarían las últimas tres generaciones de escultores jóvenes en México" (3). Ambos se mueven dentro de un estilo escultórico abstracto que recuerda el modernismo de Isamu Noguchi, con obras fuertemente ancladas en la expresión de los materiales, y que acusan una reflexión sobre la tercera dimensión y la objetualidad.

Resulta alentador constatar cómo los artistas foráneos encuentran en la realidad mexicana un caldo de cultivo óptimo, aportando otros parámetros estéticos y artísticos. La curaduría pone en la mesa de discusión el tema de la extranjería: ''Muy al principio de la exposición –relata Santiago Espinosa de los Monteros– cuando presentaba mis listas a las instituciones me decían: 'pero aquí hay un japonés, un holandés, un argentino, un par de cubanos...' A fin de cuentas son personas que tienen 30 o 20 o 15 años en el país. No me importa dónde los parieron sino lo que están haciendo aquí ahora porque la obra de muchos de ellos sale de México al mundo hecha desde acá. ¿Por qué? Quizá por que el entorno los condiciona, porque están muy a gusto o porque están muy incómodos, no lo sé, y eso les permite crear....'' (4).

Gabriela López PortilloGabriela López Portillo, "Vestido".
Cabello de la autora tejido a gancho, 1994.

En contraparte podría decirse que los artistas mexicanos emergentes tienen la vista puesta en un entorno visual más amplio y en ocasiones más difuso, que es lo que hoy en día les brinda la oportunidad de mimetizarse en contextos internacionales no asimilados a los de su identidad cultural geográfica. La obra escultórica de Gerardo Azcúnaga por ejemplo tiene una carga sarcástica violenta, pero su referencia es en general el lado oscuro de lo humano. La de Betsabeé Romero, un jeep del ejército estadounidense cubierto de tortillas de maíz, es una alegoría sardónica del camuflaje cultural, referida a la situación de los soldados hispanos enviados a Iraq.

Una pieza realizada especialmente para Mexican Report por la mexicana Laura Anderson Barbata es un flechazo lleno de agudeza, se trata de una alfombra sobre la que el público debe circular y en la que lee el texto ARTE MOTHER-NO y que ha sido titulada "Spanish Lesson Number 1". Las pinturas de Fabián Ugalde por su parte son también un reflejo de esa actitud inequívocamente irónica que vive hoy el artista en México. Debajo de su característico dibujo tipo tira cómica, rotula la frase: EN UN ACTO GENIAL EL ARTISTA MEXICANO SE HA SOMETIDO A UNA OPERACIÓN PARA ADOPTAR EL ROSTRO DE UN FAMOSO COLEGA EUROPEO. El humor ácido es el último recurso antes de renunciar definitivamente a una representación chovinista de identidad. Y, no obstante, el recurso todavía apunta a esa necesidad de despedirse de una postura cultural que dominó el arte del siglo XX.

Gerado Suter, argentino radicando más de veinte años en México y especialista en multimedia y quien hizo una pieza ex profeso para Mexican Report, presenta imágenes de una mujer de apariencia indígena que a través de la tecnología plantea el problema de la representación étnica en los medios de comunicación. En contraste, Enrique Jezik, de Argentina también y con más de diez años en México, aborda la violencia y el control a través de videos de instalaciones con maquinaria pesada en un duelo de esgrima, haciendo una metáfora del problema de la represión política y la enajenación. La tensión entre las imágenes del poder o la invisibilidad de amplios grupos de la población, tienen poco que ver con las pinturas como la de Eric Pérez o Daniel Lezama, dueños de un virtuosismo pictórico simbolista de figuración fotográfica.

Lo que en Pérez es la soledad del individuo ante el paisaje (hay que recordar que la pintura paisajista también definió una pertenencia cultural), en Lezama es un discurso barroco, lleno de alusiones perversas a la sexualidad y a la violencia urbana (es el caso de La Niña Muerta, presente en Mexican Report y que fue premio de la X Bienal Rufino Tamayo), situadas en paisajes de barrio bajo citadino. Ambos pintores exponen cargas psicoanalíticas que corren en lo profundo de la mente colonizada.

Gerardo SuterGerardo Suter, "El Baño" Fotografía digital (impresa
sobre papel de algodón) y proyección en video, 2004.

Alberto IbáñezAlberto Ibáñez, "El nacimiento de Venus (o la fuente de la juventud)", acrílico y crayón sobre tela, 2002

Otra pareja contrastante es la de Diego Toledo y el joven artista Diego Teo. El primero hace una meditación sobre las tecnologías industriales, buscando el lado simbólico y estético de sus materiales, acabados y usos logrando con su obra un impecable efecto visual tridimensional. El segundo se ha distinguido por una obra ecléctica, que no repara en incorporar símbolos lúdicos, las miniaturas de juguete, u objetos de producción en serie que transforma en símbolos prehispánicos. El objeto que presenta tiene es un motivo geométrico que evoca en una primera mirada las grecas de las pirámides y que ha sido realizado con sobres de correo aéreo que ostentan los colores rojo, azul y blanco. Se trata igualmente del símbolo del infinito en una pieza que irónicamente se llama "Air Mail". La integración de significado y significante le permite ofrecer una propuesta más sutil que la del pintor Alberto Ibáñez, quien en su empleo de los símbolos publicitarios hace un juego semántico para denotar las contradicciones entre imágenes percibidas e ideas asimiladas.

Flavio Garciandía mmmmmFlavio GarciandíaFlavio Garciandía , "Dos poses cómodas"
díptico, óleo sobre tela, 2003.

Los cubanos Flavio Garciandía, Ángel Ricardo Ricardo Ríos y Alonso Mateo tienen un mínimo común denominador que consiste en analizar el contexto del medio que usan. En Garciandía su elemento es la pintura como sistema de color y tono, con el cual logra una dualidad de objeto - superficie. Las obras de Ricardo Ríos miran hacia la cultura cosmopolita del siglo XX para retomar estéticas relacionadas con el diseño de muebles. En el caso de Mateo el elemento de alta costura ligado a la aristocracia que simboliza el diseño de elegantes levitas, demuestra como lo artesanal llega a integrarse a lo artístico. En los tres casos es evidente la capacidad de trasladar lo pictórico a lo objetual.

Las carga política del discurso de la exposición recae mayormente en Teresa Margolles, Ambra Polidori y Gabriela López Portillo. Las tres trabajan con problemas de resignificación asociados a prácticas corporales. En el caso de López Portillo el uso del cabello humano en figuras tejidas en crochet (una de ellas que representa el territorio nacional mexicano y lleva por nombre "México: Proyecto para obra monumental") deja clara su visión de la fragilidad de un proyecto político inexistente e impone un carácter mortuorio que guarda relación conceptual con la obra de Margolles, en su alusión a la muerte y su proximidad.

Esta artista presenta una banca de concreto que ha sido fabricada con el agua que se utiliza en la morgue para el lavado de los cadáveres. Ambra Polidori por su parte se apropia de fotografías aparecidas en la prensa de violencia e injusticia y presenta su controvertido video "El Rapto" que se refiere de manera directa a los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, a quienes está dedicada la pieza. Los tres discursos se entretejen para hablar de la fragilidad entre la vida y la muerte.

Mexican Report contiene el trabajo de 57 artistas que sería largo enumerar. Baste con decir que la exposición define un momento donde lo espectacular y el vanguardismo a ultranza no tiene cabida pues las obras presentes están dimensionadas en relación al espacio social donde fueron creadas. Lejos del sensacionalismo o de la tan traída tropicalización de recursos visuales que emanan de los centros artísticos de Europa y EEUU, los recursos de los artistas presentes ofrecen una posibilidad de lectura para el visitante que desea seguir con atención las circunstancias de vida de una región escindida en proceso de exorcizar miradas homogenizadoras.

 

 

 

 

Fabián UgaldeFabián Ugalde, "Your Face", Vinliquido sobre vinil, 2004.
  1. La película "Amores Perros" tuvo una amplia difusión mundial y fue un éxito de taquilla en los Estados Unidos. A partir de la cual su director, Alejandro González Iñárritu y el guionista Guillermo Arriaga recibieron el encargo de realizar otra película, "21 Gramos", esta vez de producción estadounidense.
  2. Exposición curada por Klaus Bisenbach en 2002.
  3. Entrevista a Santiago Espinosa de los Monteros que le hizo Mary MacMasters titulada "Exposición de arte mexicano en San Antonio, Texas", publicada en el periódico La Jornada, Domingo 9 de mayo de 2004
  4. Ibid.

 

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Fecha de publicación: 07.08.2004