Como es costumbre en su producción
los trabajos no cuentan con títulos, están más
ligados a una seriación que se basa en el uso de morfologías
materiales. Así, las células que llamaron su atención
dan origen a dos tipos de obra. Por un lado tenemos la formación
de estructuras circulares hechas con pequeños dibujos de
solo algunos pocos centímetros de diámetro que representan
esas células en tonos de negros y grises sobre papel cuché
blanco. A partir de estas formas Gavaldón construye una espiral
de dibujos que siguen una articulación concéntrica
que tiene mucho de orgánico pero también recuerdan
estructuras racionales como la esfera. Cada célula representa
un grado de textura y todas juntas crean un esquema del proceso.
Por otro lado, las células individuales son representadas
individualmente en los dibujos realizados con tinta negro de campeche
y sanguina. Si nos asomamos con detenimiento en estos dibujos experimentamos
el goce de reconocer mundos minúsculos donde las fuerzas
de la materia forman un sedimento que deja ver tejidos sumamente
intricados, como el de un sistema geológico.
La ausencia de color, el predominio de los materiales blancos,
incoloros y negros son elementos que remiten el trabajo de este
artista a la gráfica. Esta disciplina que junto con el dibujo
ha sido utilizada por la botánica para describir el mundo
natural, se transforma en sus obras en una herramienta estética
que agrupa los elementos más pequeños para describir
su comportamiento. La suya es una obra que toma mucho de la física
y la química. Por ejemplo, sus esculturas realizadas con
silicón transparente recuerdan los modelos tridimensionales
que utiliza la biogenética para describir y conocer su mecánica
y estructura. |