Sobre el dibujo y la materia en la obra de Alfredo Gavaldón.

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José Manuel Springer

Alfredo GavaldónLas características de los materiales que utiliza Alfredo Gavaldón en sus obras son parte primordial del contenido de las mismas. A diferencia de otros artistas que en el objeto encontrado ven formas y significados que pueden ser asociados a un discurso estético o social, Gavaldón busca materias primas, elementos primigenios con los cuales crear un conjunto de formas significativas. Estas traen a la memoria el juego, la ciencia, la contemplación de un mundo invisible.

Esta pasión por los materiales industriales y las estructuras son ya constantes de un lenguaje personal. Desde que conozco a Alfredo Gavaldón he sido testigo de su curiosidad innata por seleccionar cuidadosamente el material con el cual va a dirigir una búsqueda. Esos materiales le dictan formas y usos.

En las obras de esta muestra la búsqueda del artista partió de un encuentro casual. Buscando en la Internet información sobre el suicidio encontró un artículo sobre las células suicidas, aquellos entes que biológicamente se autodestruyen como resultado de una incapacidad de conservar sus funciones naturales. Fue este aspecto aparentemente inteligente y estético de una célula lo que lo llevó a investigar la morfología microscópica de un mundo que es reflejo del macrocosmos en el que vivimos.

Alfredo GavaldónComo es costumbre en su producción los trabajos no cuentan con títulos, están más ligados a una seriación que se basa en el uso de morfologías materiales. Así, las células que llamaron su atención dan origen a dos tipos de obra. Por un lado tenemos la formación de estructuras circulares hechas con pequeños dibujos de solo algunos pocos centímetros de diámetro que representan esas células en tonos de negros y grises sobre papel cuché blanco. A partir de estas formas Gavaldón construye una espiral de dibujos que siguen una articulación concéntrica que tiene mucho de orgánico pero también recuerdan estructuras racionales como la esfera. Cada célula representa un grado de textura y todas juntas crean un esquema del proceso. Por otro lado, las células individuales son representadas individualmente en los dibujos realizados con tinta negro de campeche y sanguina. Si nos asomamos con detenimiento en estos dibujos experimentamos el goce de reconocer mundos minúsculos donde las fuerzas de la materia forman un sedimento que deja ver tejidos sumamente intricados, como el de un sistema geológico.

La ausencia de color, el predominio de los materiales blancos, incoloros y negros son elementos que remiten el trabajo de este artista a la gráfica. Esta disciplina que junto con el dibujo ha sido utilizada por la botánica para describir el mundo natural, se transforma en sus obras en una herramienta estética que agrupa los elementos más pequeños para describir su comportamiento. La suya es una obra que toma mucho de la física y la química. Por ejemplo, sus esculturas realizadas con silicón transparente recuerdan los modelos tridimensionales que utiliza la biogenética para describir y conocer su mecánica y estructura.

No obstante, las obras no solo resultan descriptivas de estados y morfologías de la materia, son también evocadoras de una obsesión, en el mejor sentido del término, que busca dar a las cosas más llanas y obvias una estructura dramática, que en este caso se percibe a través de los movimientos de las unidades y del todo.

Alfredo GavaldónUn rasgo en común en estas obras es la representación de movimientos. En algunos de los dibujos en papel podemos ver el dinamismo de pequeñas formas que parecen espermas (tienen una cabeza redonda y cola) que primero se enfrentan o se encuentran (como en la pieza de color rojo) y otras veces como un conjunto que se mueve como masa helicoidal. Esos movimientos responden a estados de la materia que el artista consigue representar con sutileza y detalle. El círculo negros formados por centenares de marcas redondas o los discos que aparentemente giran nos remiten a las partículas atómicas y exaltan la belleza y plasticidad del mundo de la física.

La obra de Gavaldón es de una subjetividad sublime. Su objetivo es señalar la belleza que se puede hallar en el orden. Los objetos representados semejan pixeles o fractales (otra teoría científica que ha capturado su atención), que se multiplican en redes y patrones geométricos. Este resultado es consecuencia directa del empleo de un dibujo connotativo (no centrado en la descripción del objeto sino en la sensación del sujeto) muy similar al de la tradición oriental, el cual, sin recurrir a la perspectiva, comunica sensaciones físicas de movimiento.

Alfredo GavaldónEl resultado es muy parecido a los mantras, formas que ayudan a la meditación, de texturas sumamente pulcras y delicadas. Gavaldón no representa nada fijo o inerte con sus dibujos, está interesado en el desplazamiento, y la sensación que trasmite es la de un estado de ánimo de absoluta concentración que tiene un efecto hipnótico. Al observar el conjunto nos percatamos de cómo la velocidad de nuestras vidas se reduce al mínimo y quedamos suspendidos en el aire, como sus esculturas lo están por medio de hilos apenas visibles dentro de un capelo.La aceleración y la idea de inestabilidad son condiciones de la vida contemporánea. Hoy día nuestro nivel de percepción y de interacción(con las personas, las cosas y las materias) es acelerado por las tecnologías de información e imágenes. Los dibujos y esculturas de Gavaldón nos llaman a detener nuestra percepción y tomar conciencia de las características más elementales que son la base de la vida. Sus juegos visuales recuerdan los juegos infantiles que se dibujaban en el piso y que fueron la introducción al mundo de las formas para muchos de nosotros. El valor artístico de su obra radica en la reducción hasta límites mínimos y puros la experiencia estética y emocional del mundo material.

 

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Fecha de publicación: 22.10.2004