Brasil, O mas grande do mundo.
XXVI Bienal de San Pablo.

Cristian Segura*

Parque do Ibirapuera, Portâo 3. San Pablo. Brasil.
www.bienalsaopaulo.org.br

Thiago BortolozzoThiago Bortolozzo

Con entrada gratuita, por los festejos de los 450 años de la ciudad de San Pablo, la Bienal de Arte abrió sus puertas el 26 de septiembre con la presencia del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Esta será, sin duda, la edición más concurrida de su historia, pues promete que el 19 de diciembre, cuando haya llegado a su cierre, habrán pasado un millón de personas, superando así a la edición 2002 que la convirtió en la exposición de arte contemporáneo más visitada del mundo, recibiendo 670 mil visitantes.

En su 26Í. edición, el evento reúne en el Pabellón Ciccillo Matarazzo, icono cosmopolita de la arquitectura moderna, ubicado en el Parque do Ibirapuera, 450 obras de 136 artistas de 62 países de todos los continentes. Desde la 4Í. edición en el año 1957, los 25 mil metros cuadrados de exposición diseñados por un equipo de arquitectos, dirigidos por Oscar Niemeyer y Hélio Uchôa, es el recinto donde cada bienio se da cita lo más contemporáneo de la creación artística internacional.

Allí interactúan, mezclados, los 56 artistas representantes nacionales enviados por los diferentes países y los 80 artistas invitados directamente por el alemán Alfons Hug, encargado, por segunda vez consecutiva, del proyecto curatorial de la Bienal, que este año se despliega bajo el lema Territorio Libre, "escogido de manera que múltiples posiciones artísticas puedan identificarse con él", creando una "región extraterritorial en la que los artistas constituyen sus colonias utópicas". La distribución espacial de las obras sigue la poética que sugiere la arquitectura del edificio, pero sin apartarse de una clasificación dividida en géneros: escultura, pintura, video e instalación, y donde sólo la fotografía aparece liberada.

David BatchelorDavid Batchelor

Los mayores aciertos son los diálogos que las obras de David Batchelor y Thiago Bortolozzo generan con las líneas serpenteantes de Niemeyer. Batchelor (Inglaterra) erigió, delante de las rampas de ascenso a los diferentes pisos, una estructura de acero con cajas de luces encendidas, que comienza en el suelo de la planta baja y cruza los diferentes niveles hasta culminar en lo más alto del tercer andar, a 15 metros de altura. Su intenso colorido y formas rectilíneas producen una excitante confrontación con las blancas curvas de la arquitectura. Bortolozzo (Brasil), por su parte, construyó con madera apuntalada una precaria extensión del primer piso, que se continúa hasta el exterior del edificio, pudiendo ser apreciada en su totalidad por los amplios ventanales que comunican el espacio expositivo con los jardines del Parque do Ibirapuera. La madera enfrentada con las estructuras de hormigón y acero genera un interesante contrapunto y nos da la certeza de que ésta es una obra para la contemplación.

En el concierto colectivo hay que lamentar las interferencias que se producen a nivel auditivo en la planta baja entre las obras que poseen fuentes sonoras: Santiago Sierra (España) dispuso 32 alto-parlantes negros, alineados en 3 filas, de los que se oyen los sonidos de la música y los cantos de una conmemoración de Año Nuevo, que se entrama con disparos de armas de fuego que irrumpen súbitamente; Lars Mathisen (Dinamarca) construyó una enorme turbina de cohete de la que emanan sonidos de motores en funcionamiento; Chelpa Ferro (Brasil) invita a los visitantes a participar de la obra, pisando un dispositivo que produce la vibración de unos gajos de árboles fijados a la pared, desencadenando un zumbido que llama la atención de los espectadores; Giselle Capetillo (Cuba) colocó en el piso diferente recipientes encontrados que son llenados a través de una estructura que pende del techo y desprende el agua en pequeñas gotas, produciendo sutiles sonidos; Cai Gou-Quiang (China) realizó un avión de mimbre con miles de objetos cortantes incrustados y 4 pequeños motores encendidos que simulan el sonido de las turbinas. Estos objetos, que a diario son confiscados por la seguridad de los aeropuertos, son amas de las que no siempre somos concientes de poseer, aunque puedan estar en nuestros propios bolsillos.

Jorge MacchiJorge Macchi

Las preferencias estéticas del público han sido variadas, privilegiado en su elección las video-instalaciones de Melik Ohanian, Rrassim y Julian Rosefeldt. Ohanian (Francia) cuenta en 7 pantallas colocadas en forma de friso, los 7 minutos previos que anteceden a un accidente automovilístico, que irrumpe de modo sorpresivo en historias paralelas reunidas sin jerarquía ni orden. Rassim (Bulgaria) nos muestra en dos videos su propia circuncisión. Este artista, perteneciente a un país multiétnico, con pobladores de diversas religiones y tradiciones -lo que ha sido motivo de grandes derramamientos de sangre-, (ex)pone su propio cuerpo para comprender la identidad de otros. Rosefeldt (Alemania) presenta 2 filmes aparentemente espejados, donde las acciones paralelas de un joven ordenando y destrozando su departamento se anulan de manera continua, refiriéndose de este modo a lo absurdo de nuestra rutina diaria.

Dentro de la grandilocuencia y efectismos varios que han signado a esta Bienal encontramos en el video de Jorge Macchi y las fotografías de Catherine Opie, obras austeras que relucen por su gran giro poético, y regocijan al visitante. Macchi (Argentina) presenta en una pequeña pantalla, la imagen de autos avanzando a diferentes ritmos por los carriles de una autopista. Estos son tomados por el artista como las protuberancias del cilindro de una caja de música que, al entrar en cuadro por la parte superior de la pantalla, disparan diferentes sonidos conformando una pieza musical que se repite a cada minuto. Opie (Estados Unidos) registra en sus fotografías el instante previo en que los surfistas, en una playa de Malibu, esperan para tomar las olas. La densa bruma que inunda la atmósfera y las pequeñas figuras que en ella se desdibujan evocan lugares del inconsciente.

Pabellón Ciccillo MatarazzoPabellón Ciccillo Matarazzo

Mexico está representado por los artistas Pablo Vargas-Lugo y Miguel Calderón. Vargas-Lugo exhibe, invitado por Hug, cientos de pirámides dispuestas sobre el piso cubriendo una importante superficie a pocos metros de la entrada del Pabellón -lo que le otorga una gran visibilidad-, basándose en la idea expresada por Roger Caillois de la pirámide como una estructura colapsada. Calderón, representante nacional escogido por el curador Jorge Reinoso Pohlenz, sorprende con un gran trabajo de edición en su video México vs. Brasil, donde con fragmentos de jugadas de ambas selecciones tomadas de archivos compone un nuevo partido de Fútbol en el que México consigue un histórico triunfo por 17 goles a 0.

La inclusión de artistas más jóvenes, el retorno a la pintura, la disparidad en cuanto a la calidad artística, la entrada gratuita por primera vez en su historia y la ausencia, como en la edición anterior, de los "núcleos históricos" para dar mayor espacio al arte actual, son las particularidades más comentadas de esta Bienal.

La ciudad ofrece además un circuito off-Bienal, con más de 20 exposiciones durante estos casi tres meses, para que junto al tradicional Carnaval y el buen fútbol de este país el arte sea también o mas grande do mundo.

Pablo Vargas-Lugo

Pablo Vargas-Lugo

Pablo Vargas-Lugo


* Cristian Segura es artísta y curador independiente. Director del Centro de experimentación artística de Tandil (Buenos Aires, Argentina). Ex director del Museo de Bellas Artes de Tandil.

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Fecha de publicación: 15.11.2004