Un menú para gourmets y coleccionistas : La presencia mexicana en ARCO 05

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José Manuel Springer

Carlos AmoralesCarlos Amorales. "Nuevos Ricos"

La participación del contingente de artistas y galerías mexicanas en la feria ARCO resultó en un menú de opciones que dejaron ver con altibajos el arte hecho en México. Aunque algunas ausencias se dejaron sentir y pocas presencias dejaron una huella en el imaginario europeo ibérico , por unos días, el rumor que durante algunos años había rondado en España sobre el auge del arte de México, se convirtió en una estruendosa realidad, en ocasiones mitigada por la controversia, la censura y el terrorismo.

ARCO 05 se vio marcado por el bombazo de la ETA el día de la inauguración oficial del evento en las puertas del recinto , luego de meses de silencio de la organización terrorista vasca. El atentado sólo detuvo un par de horas el acceso a la puerta sur del complejo ferial. Por la entrada norte la actividad de galeros y de especialistas se realizaba de manera normal, sin sobresaltos.

Hace apenas una década México no hubiera tenido los arrestos para llegar a ARCO como país invitado. La presencia de artistas mexicanos y latinoamericanos siempre ha sido limitada en el mercado europeo. Hoy, la variedad de propuestas y generaciones espontáneas que conforman un sector del arte contemporáneo mexicano se vio en las 18 galerías invitadas por ARCO. Muchos nombres y trayectorias quedaron en el olvido o fueron francamente soslayadas por los comerciantes del arte, que después de todo, vinieron a la feria, algunos de ellos por primera vez , a vender y promocionar a sus artistas, y a crear un pie de playa para futuras ediciones.

Aunque no se puede esperar mucho de una feria de arte en términos de propuestas inteligibles o lecturas del arte, el caso de ARCO y de esta edición ha resultado excepcional, pues junto con la feria, que dura técnicamente cinco días, se gestaron una serie de propuestas de exhibición en torno a lo mexicano desde la presencia de la frontera norte en el proyecto Tijuana Sessions, que curaron Tayana Pimentel y Priamo Lozada, a Iconofagia, que curara Alfonso Morales, y que fue inexplicablemente censurado por la sede de exhibición, la sala del Canal de Isabel II.

Aunada a las exposiciones colectivas de arte digital como Dataspace, que curó Priamo Lozada para el Centro Cultural Conde Duque, se presentaron algunas individuales como la de Carlos Amorales en la Casa de América y Gabriel Orozco, en el Palacio de Cristal, que habrían de competir por la atención del público madrileño, que tendrá más de dos meses para evaluar estas propuestas.

La euforia del mercado

Ariel Guzik

Ariel GuzikAriel Guzik. "La Banda Nerviosa"

Los primeros en sorprenderse por la selección de artistas y galerías fueron los propios mexicanos que asistieron a la feria como invitados especiales, conferencistas o simples curiosos. Durante el primer día de visita, una jornada tranquila reservada para los compradores importantes, museos y coleccionistas que pueden invertir cifras de más de seis dígitos en una sola pieza, sorprendió a los nacionales el contenido de las galerías llamadas galerías históricas —Galería de Arte Mexicano, Galería Pecannins, Galería Guillermo Sepúlveda y Galería Juan Martín, pues las obras exhibidas pertenecían en su mayoría a las postrimerías del arte moderno, cronológicamente muy alejado de la visión contemporánea que avala la feria.

Obras de Tamayo, Castañeda, Vicente Rojo, Pedro Friedeberg o Juan Soriano, parecían desentonar con los videos, esculturas conceptuales y ambientes metro que rodeaban la sección de México. Incluso la presencia del famoso cuadro Las Dos Fridas en una feria de arte era una suerte de alucinación museográfica, digna de un cuento de García Márquez. México tenía que desempolvar su abolengo artístico y mostrarlo en su ajado esplendor.

¿Exotismo, valor añadido del mestizaje? La presencia de obras de Julio Galán, Juan Soriano y Francisco Toledo devinieron visiones barrocas fuera de contexto. Con más soltura y propiedad se podían ver las fotografías de Graciela Iturbide en la galería López Quiroga, los objetos lingüísticos de Carlos Aguirre en la galería Nina Menocal o las torres de platos de colores de Thomas Glassford en el estand de OMR, y las pinturas signo de Santiago Sierra en la galería Enrique Guerrero.

Obras que verdaderamente llamaron la atención y llenaron la expectativa de lo que es el arte mexicano contemporáneo hoy fueron las de Ariel Guzik y Carlos Amorales. Ariel presentó una orquesta de cangrejos robot, cada uno de los cuales ejecutaba un instrumento de percusión. El conjunto tenía la gracia e ingenuidad de un puesto de juguetes ensamblados con ingenio, que exudaban una vitalidad guapachosa en el espacio de la galería Emma Molina. El otro espacio que llenó de ritmo el pabellón mexicano fue el de la galería Kurimanzutto, que lo dedicó al proyecto Nuevos Ricos de Carlos Amorales y dos compañeros holandeses. Nuevos Ricos es una marca de discos que mezclan géneros musicales como la música grupera con baladas rosas y hip-hop. El stand estaba decorado como una boutique, con graffiti rojinegro y calaveras postpunk e infinidad de productos que comprar. De hecho estas eran seguramente las ofertas que cualquiera hubiera podido llevar a casa pues sus costos rondaban entre uno y diez euros.

Max González, Haydee Rovirosa, Vicente FoxMax González, Haydee Rovirosa, Vicente Fox y
el afilado perfil de 'La Reina'.

César MartínezCésar Martínez

Solo Max González podría rivalizar con Amorales en cuanto a capacidad de relación con lo real y habilidad humorística. Durante el recorrido del Rey Juan Carlos, la reina y Vicente Fox y su esposa, fue Máximo González quien les salió al paso para invitarlos a ver su obra. — Señor Presidente déjeme mostrarle una idea suya hecha realidad, le aventó Max con cara maliciosa y sonriente. Al ver lo que le mostraba Fox replicó con voz ronca y profunda —¡Es un changarro, jo, jo, jo! Quién sabe si el Rey podría interpretar lo que estos dos hablaban, si pensó que se trataba de una broma o de un auténtico gesto innovador del mandatario mexicano que iba a salvar a sus gobernados del desempleo. La pieza es un carrito de baleros de tres niveles que expende las fotografías de losartistas del momento pegadas en llaveros, portavazos o prendedores. Ilustraciones y pegatinas, calcomanías con las efigies y las obras de otros artistas pirateados por Max. Bolígrafos y todo género de parafernalia con los retratos de los galeros más encumbrados: los Monasterio Riestra, la Menocal, y un sin fin de conocidos del mundo de las artes visuales. El nombre de la pieza…se los debo, pero tendría que ser algo como Changarro de familia.

En el mismo stand de la galería Art & Idea, que comanda Haydee Rovirosa, se encontraba también un traje de guerrillero zapatista, confeccionado con chile ancho seco y chile pasilla, que también fue presentado al Presidente Fox y sus acompañantes como una muestra visible de otra de sus incumplidas promesas de campaña (¡el conflicto zapatista lo resuelvo en quince minutos!). ¿Qué mejor destinatario del mensaje que encierra esa pasamontañas, camisola y botas del chile ancho del zapatista enmascarado, que el hombre de las botas de charol, de mostacho aguamielero y con sonrisa de molexigente.

 

Más adelante, César Martínez, hacedor de entuertos y constructor de esculturas de goma que se inflan y desinflan, atajó al Mandatario para entregarle un par de banderas mexicanas impresas con un collage de imágenes de la insurgencia chiapaneca. Con un “Don Vicente aquí le entregó estas dos banderas mexicanas”, César puso en manos del ejecutivo mexicano una bomba que probablemente explotó con más fuerza en su conciencia que el atentado de la ETA de aquella mañana inaugural de la feria ARCO 05.

 

Investigación, innovación, interacción

Otras presencias de México no se figuraban en el pabellón número siete. Estaban distribuidas en secciones distintas que diseña ARCO para programas alternos. Tal es el caso de la Caja Negra (pomposamente llamada Blackbox@ARCO), un cubo de 16 cuartos oscuros agrupados en dos pisos. Ahí se encontraba la obra de Rafael Lozano Hemmer, quien ha roto todos las marcas de venta de obra y de presencia en la capital madrileña, pues sus creaciones electrónicas se exponen en cuatro locaciones distintas bajo diferentes proyectos.

Rafael Lozano-HemmerRafael Lozano-Hemmer. "Glorias de la contabilidad"

La propuesta de Caja Negra se trataba de una pantalla plana de la cual emergen varias manos hasta la mitad del brazo y que, por un dispositivo de sensores de calor que se comunican con el proyector de video , pueden girar en la dirección del espectador siguiendo su presencia y deambular por la sala. Glorias de la contabilidad, el título de la pieza, fue presentada por la galería Bitforms, y revela el interés de Lozano Hemmer con los sistemas de vigilancia y detección.

Sobre el mismo tema pero con una resolución totalmente distinta era la propuesta de Lozano Hemmer presentada por la OMR llamada Basado en hechos reales, en la que presente imágenes de la Ciudad de México producidas por cámaras de vigilancia colocadas en diversos puntos, en las que alguien interviene la toma de las cámaras colocando la mano sobre la lente, ayudado por una escalera de tijera para llegar hasta el nido del teleobjetivo. Nuevamente aquí se explora la relación entre espacio público y virtual, que domina el trabajo reciente de este excepcional artista.

Rafael Lozano-HemmerRafael Lozano Hemmer. "Caguamas"
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En una tónica similar, dentro de los llamados Project Rooms, Marcos Ramírez Erre, presentado por la galería Iturralde de los Ángeles levantó una instalación de helicópteros y muros que hablan de la frontera México-estadounidense y de los desembarcos armados durante las invasiones de Afganistán e Irak.

El tema de la guerra fue ampliamente tratado con imágenes y construcciones muy elocuentes. Una de las más llamativas fue la instalación del grupo madrileño El Perro (Ramón Mateos, Pablo España e Iván López), presentado por la galería Salvador Díaz, que ofrecieron una versión mimética de la famosa fotografía de la soldado estadounidense que fue captada en la cárcel de Abugraib en Irak, paseando a un prisionero iraquí con la cabeza cubierta con una bolsa de plástico negra. La realización impecable en tercera dimensión de la foto iba complementada con una vitrina tipo escaparate de boutique, que ofrecía camisetas color verde militar con palabras bordadas usando tipografías similares a las del logotipo de Disneylandia (efecto similar al que usan los del Torolab tijuanense en sus camisetas con logos de empresas transnacionales intervenidos).

Grupo El Perro Grupo El Perro Grupo Madrileño El Perro

En general la presencia Mexicana destacó por sus individualidades, no hay en el conjunto una dirección que pudiera llamarse colegiada o de conjunto. No obstante, extrañan las ausencias de Francis Alÿs, de Erick Beltrán, Mónica Castillo, Raymundo Sesma, Enrique Jezik, de las galerías como Praxis, que siempre ha apoyado a la pintura realista hoy en auge en todo el mundo, y de pintores de fuste como Boris Viskin, Gustavo Monroy, escultores como Perla Krauze, Laurie Litowitz o artistas multimedia como Alfredo Salomón, Julieta Aranda, por mencionar algunos. Señal de que algo anda mal en la curaduría o de que aún con un esfuerzo concertado el arte mexicano sigue mal representado o misteriosamente coptado por las mafias y las capillas que detentan el poder.

Termino esta crónica con una cita de alguien que tiene los pelos de la burra en la mano para hablar de lo que sucede con el arte contemporáneo en Mexico, me refiero Mónica Mayer, participante en los foros de especialistas de ARCO, en la mesa de Los no objetualismos en México 1963-1983. Dice la artista performancera: “No es extraño que muchos chavos (y curadores, añadiría yo) se crean que el arte contemporáneo empezó en México en los años noventa, porque, por ejemplo, en los museos no hay todavía ninguna pieza o documento de los muchos colectivos politizados que abundaron en los setenta”. Extraño sí. Como inexplicable e injustificable es que CONACULTA se gaste una millonada para llevar el arte contemporáneo a pasear fuera del país en un carnaval, cuando la situación de los museos de arte en el país es infame, el coleccionismo público es inexistente y los únicos beneficiados de este tour de force sean son los mecenas y los coleccionistas que recibieron en bandeja de plata un menú gourmet de arte mexicano durante ARCO 05.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Fecha de publicación: 23.02.2005