| |
Público Subtitulado,
instalación de Rafael Lozano-Hemmer |

Rafael Lozano-Hemmer
|
La carrera de Rafael Lozano-Hemmer es tan vertiginosa
como pródigos son los temas que abarca. Sus instalaciones,
surgidas de una confluencia entre los temas sociales, la tecnología,
las matemáticas y la interactividad, forman un todo coherente
y en constante transformación que ejemplifica el paradigma
del arte en los nuevos medios, como una práctica de investigación
y manipulación de lo real y de lo virtual, que abre a posibilidades
interminables. |
Público Subtitulado se presentó en la
Sala de Arte Público Siqueiros, centro de exposición
donde se exhiben algunos de los ejemplos de la experimentación
del artista muralista y lo más reciente de la producción
artística actual. La instalación consta de una serie
de sensores infrarrojos que detectan la presencia de hasta veinte
visitantes dentro de una sala en penumbra. Una vez detectada la
presencia humana, tres proyectores envían al azar una serie
de palabras sobre sus cuerpos, dichas palabras indican acciones
en tercera persona, que identifican, por decirlo así, las
características del sujeto y lo persiguen durante su recorrido
por el espacio. Rafael Lozano plantea la instalación a
partir de las estrategias de control visual, para indagar sobre
las tecnologías de clasificación utilizadas en la
actualidad en los espacios públicos, tales como bancos,
aeropuertos, zonas restringidas e incluso en la frontera México-Estados
Unidos.
|

Publico Subtitulado |
Como
en otros de sus proyectos, Publico Subtitulado es más
que una metáfora, un ejercicio que abre la percepción
y la conciencia hacia los usos, los efectos y los defectos que ocasiona
la tecnología sobre nuestras vidas. Por principio la pieza
pone en juego un espacio delimitado, que coincide con el de la arquitectura
o el de una zona de control, actualizando el sentido del concepto
decimonónico de panóptico, es decir, el espacio como
una construcción de control y de ejercicio de poder. La gente
entra en el lugar sin sospechar que está siendo detectada
y vigilada. |
Sin embargo, también podría interpretarse
la situación dentro de la lógica de una representación
teatral, en el cual la gente entra inadvertidamente a un espacio
de visualización. De hecho, Público Subtitulado
también cuenta con otro efecto especial que permite que
cada determinado tiempo se proyecte la propia imagen del visitante
en el piso, mediante una perspectiva aérea en la que el
sujeto se ve a sí desde un ángulo superior en el
piso. Se trata de una situación desconcertante pues crea
la sensación de autobservación: uno mismo ejerce
la tarea de vigilarse.
Las obras de Lozano-Hemmer son postulados,
proponen lecturas que a él mismo pueden resultar ignotas
y que sólo se descubren al observar la manera en que el
público actúa con ellas. Esta característica
es lo que le permite a él jugar con las posibilidades.
En sus propias palabras, “se trata de una especie de matemática
aleatoria, no lineal, en la que las causas y los efectos se multiplican
constantemente”. Este es uno de los valores artísticos
más pronunciados de su propuesta. Su obra no crea un esquema
de codificación y decodificación estable, sino que
apuesta por lo contrario, por la inestabilidad del sistema, por
abrir el espectro aleatorio de la imagen y de la situación,
y lo lleva a una serie de posibilidades tan infinitas como la
diversidad de seres humanos que interactúan con ellas.
Público Subtitulado surge como
una indagación sobre los sistemas de vigilancia y clasificación.
El propósito de las palabras que se proyectan sobre el
cuerpo es desarmar y desenmascarar los usos de la tecnología
que hoy día se utiliza para controlar y caracterizar a
los individuos. Sin embargo, sería posible decir que más
allá de las intenciones que le dieron origen, la instalación
adquiere también sentidos lúdicos, donde el azar
y el juego forman parte importante de la percepción. Para
el artista la pieza puede relacionarse también con el juego
infantil de colocar letreros sobre una persona, como una broma
que se basa en la ignorancia que tiene el sujeto del letrero que
lleva encima. Al entrar en la instalación uno percibe que
sobre el pecho o la espalda lleva una palabra pero no puede leerla.
Para conocer el contenido de las palabras es necesario que otro
la lea y viceversa, el sujeto solo puede leer las palabras que
llevan sobre sí los otros. Aquí podría hablarse
entonces del mecanismo de construcción de la otredad a
través de la mirada, un proceso analizado por el psicoanálisis
lacaniano y por la filosofía de Levinas. Es así
como podemos ver y atestiguar de manera lúdica la forma
en que construimos los arquetipos y categorizaciones que con una
sola mirada proyectamos sobre nuestros semejantes.
|
 |
Otro elemento que involucra la instalación
Público Subtitulado es el cambio de palabras entre
visitantes. Las palabras proyectadas sobre el cuerpo pueden ser intercambiadas
a voluntad por los visitantes. Con solo cruzarse con otra persona
o al contacto físico, las palabras que se encuentran en sus
respectivos cuerpos se cambian de uno a otro. Esta capacidad refleja
por un lado esta posibilidad de deshacerse de una caracterización
elegida al azar por la computadora y asumir otra identidad. Lo que
implica que la construcción de las categorías es una
suma de diferentes conceptos aceptados y rechazados desde la propia
subjetividad. Esto quiere decir que la instalación también
reproduce las nociones con las cuales el propio sujeto se identifica,
crea una identidad, quizá transitoria, que puede resultarle
cómoda o aceptable. A partir de esa producción de un
sentido de identidad, el visitante también puede observarse
en la proyección temporal en el piso, a partir de la cual actuará
su identidad temporal o simplemente hará una presentación
de sí, en un juego que puede volverse tan obsesivo y neurótico
como liberador y enriquecedor. |
En un fascinante espacio oscuro donde los juegos del lenguaje
y las tecnologías de la visión se articulan y desarticulan
constantemente, Rafael Lozano Hemmer ha creado un ambiente virtual
que replica el complejo entramado real en el que se despliega
el mundo. Al presentar la posibilidad de ver con toda claridad
ese proceso de imposición y recomposición de la
mirada, así como los sentidos y sinsentidos del lenguaje,
la obra de Lozano-Hemmer demuestra que el arte tecnológico
no es necesariamente un ejercicio de estilo realizado con nuevos
soportes, también puede convertirse en un espacio de liberación
de energías sociales e individuales, que permiten reconocer
lo necesario y lo posible en el uso de herramientas para fines
distintos a las que fueron creadas.
* La realización
de esta pieza fue posible gracias al patrocinio de Fundación
BBVA Bancomer
|
|