Público Subtitulado, instalación de Rafael Lozano-Hemmer

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José Manuel Springer

Rafael Lozano-HemmerRafael Lozano-HemmerLa carrera de Rafael Lozano-Hemmer es tan vertiginosa como pródigos son los temas que abarca. Sus instalaciones, surgidas de una confluencia entre los temas sociales, la tecnología, las matemáticas y la interactividad, forman un todo coherente y en constante transformación que ejemplifica el paradigma del arte en los nuevos medios, como una práctica de investigación y manipulación de lo real y de lo virtual, que abre a posibilidades interminables.

Público Subtitulado se presentó en la Sala de Arte Público Siqueiros, centro de exposición donde se exhiben algunos de los ejemplos de la experimentación del artista muralista y lo más reciente de la producción artística actual. La instalación consta de una serie de sensores infrarrojos que detectan la presencia de hasta veinte visitantes dentro de una sala en penumbra. Una vez detectada la presencia humana, tres proyectores envían al azar una serie de palabras sobre sus cuerpos, dichas palabras indican acciones en tercera persona, que identifican, por decirlo así, las características del sujeto y lo persiguen durante su recorrido por el espacio. Rafael Lozano plantea la instalación a partir de las estrategias de control visual, para indagar sobre las tecnologías de clasificación utilizadas en la actualidad en los espacios públicos, tales como bancos, aeropuertos, zonas restringidas e incluso en la frontera México-Estados Unidos.

Rafael Lozano-HemmerPublico Subtitulado

Como en otros de sus proyectos, Publico Subtitulado es más que una metáfora, un ejercicio que abre la percepción y la conciencia hacia los usos, los efectos y los defectos que ocasiona la tecnología sobre nuestras vidas. Por principio la pieza pone en juego un espacio delimitado, que coincide con el de la arquitectura o el de una zona de control, actualizando el sentido del concepto decimonónico de panóptico, es decir, el espacio como una construcción de control y de ejercicio de poder. La gente entra en el lugar sin sospechar que está siendo detectada y vigilada.

Sin embargo, también podría interpretarse la situación dentro de la lógica de una representación teatral, en el cual la gente entra inadvertidamente a un espacio de visualización. De hecho, Público Subtitulado también cuenta con otro efecto especial que permite que cada determinado tiempo se proyecte la propia imagen del visitante en el piso, mediante una perspectiva aérea en la que el sujeto se ve a sí desde un ángulo superior en el piso. Se trata de una situación desconcertante pues crea la sensación de autobservación: uno mismo ejerce la tarea de vigilarse.

Rafael Lozano-HemmerLas obras de Lozano-Hemmer son postulados, proponen lecturas que a él mismo pueden resultar ignotas y que sólo se descubren al observar la manera en que el público actúa con ellas. Esta característica es lo que le permite a él jugar con las posibilidades. En sus propias palabras, “se trata de una especie de matemática aleatoria, no lineal, en la que las causas y los efectos se multiplican constantemente”. Este es uno de los valores artísticos más pronunciados de su propuesta. Su obra no crea un esquema de codificación y decodificación estable, sino que apuesta por lo contrario, por la inestabilidad del sistema, por abrir el espectro aleatorio de la imagen y de la situación, y lo lleva a una serie de posibilidades tan infinitas como la diversidad de seres humanos que interactúan con ellas.

Público Subtitulado surge como una indagación sobre los sistemas de vigilancia y clasificación. El propósito de las palabras que se proyectan sobre el cuerpo es desarmar y desenmascarar los usos de la tecnología que hoy día se utiliza para controlar y caracterizar a los individuos. Sin embargo, sería posible decir que más allá de las intenciones que le dieron origen, la instalación adquiere también sentidos lúdicos, donde el azar y el juego forman parte importante de la percepción. Para el artista la pieza puede relacionarse también con el juego infantil de colocar letreros sobre una persona, como una broma que se basa en la ignorancia que tiene el sujeto del letrero que lleva encima. Al entrar en la instalación uno percibe que sobre el pecho o la espalda lleva una palabra pero no puede leerla. Para conocer el contenido de las palabras es necesario que otro la lea y viceversa, el sujeto solo puede leer las palabras que llevan sobre sí los otros. Aquí podría hablarse entonces del mecanismo de construcción de la otredad a través de la mirada, un proceso analizado por el psicoanálisis lacaniano y por la filosofía de Levinas. Es así como podemos ver y atestiguar de manera lúdica la forma en que construimos los arquetipos y categorizaciones que con una sola mirada proyectamos sobre nuestros semejantes.

Rafael Lozano-HemmerOtro elemento que involucra la instalación Público Subtitulado es el cambio de palabras entre visitantes. Las palabras proyectadas sobre el cuerpo pueden ser intercambiadas a voluntad por los visitantes. Con solo cruzarse con otra persona o al contacto físico, las palabras que se encuentran en sus respectivos cuerpos se cambian de uno a otro. Esta capacidad refleja por un lado esta posibilidad de deshacerse de una caracterización elegida al azar por la computadora y asumir otra identidad. Lo que implica que la construcción de las categorías es una suma de diferentes conceptos aceptados y rechazados desde la propia subjetividad. Esto quiere decir que la instalación también reproduce las nociones con las cuales el propio sujeto se identifica, crea una identidad, quizá transitoria, que puede resultarle cómoda o aceptable. A partir de esa producción de un sentido de identidad, el visitante también puede observarse en la proyección temporal en el piso, a partir de la cual actuará su identidad temporal o simplemente hará una presentación de sí, en un juego que puede volverse tan obsesivo y neurótico como liberador y enriquecedor.

En un fascinante espacio oscuro donde los juegos del lenguaje y las tecnologías de la visión se articulan y desarticulan constantemente, Rafael Lozano Hemmer ha creado un ambiente virtual que replica el complejo entramado real en el que se despliega el mundo. Al presentar la posibilidad de ver con toda claridad ese proceso de imposición y recomposición de la mirada, así como los sentidos y sinsentidos del lenguaje, la obra de Lozano-Hemmer demuestra que el arte tecnológico no es necesariamente un ejercicio de estilo realizado con nuevos soportes, también puede convertirse en un espacio de liberación de energías sociales e individuales, que permiten reconocer lo necesario y lo posible en el uso de herramientas para fines distintos a las que fueron creadas.

* La realización de esta pieza fue posible gracias al patrocinio de Fundación BBVA Bancomer

 

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Fecha de publicación: 20.04.2005