MACO, una forma de ver la legitimación del arte

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José Manuel Springer

MACOLas ferias de arte han cobrado un auge inusitado en los últimos 20 años, en parte relacionado con la liberación comercial y eliminación de aranceles y tarifas. La feria del arte es el ejemplo más acabado de la venta de productos culturales tratados (algunos) como mercancías. Estas mercancías representan también el producto más acabado del capitalismo tardío, si se considera que el objeto de arte es un objeto simbólico cuyas propiedades y beneficios ofrecidos al consumidor no se encuentran exclusivamente representados esencialmente en el objeto mismo. El valor intrínseco del objeto artístico viene dado también por el comentario, la reseña, el análisis teórico que legitima su presencia en el mercado. El valor de mercado del producto artístico surge de su inserción en los medios de difusión y promoción; en las revistas especializadas, la prensa, y los museos que lo exhiben. Luego entonces una feria de arte es un eslabón en una cadena de legitimación que ofrece oportunidades de inversión, plusvalía, estatus y reconocimiento al que produce, al que vende y a los que compran.

La ciudad de México es un centro productor de arte, más productor que distribuidor o consumidor. En los últimos lustros se ha visto cómo artistas mexicanos jóvenes han buscado las oportunidades de comercialización de su obra en el extranjero. El mercado mexicano no es lo suficientemente amplio para ofrecer oportunidades a todos los productores y esa insuficiencia ha sido cubierta en parte por galerías extranjeras, museos y eventos (bienales, ferias, concursos) que importan y exportan el arte hecho aquí llevándolo a otros circuitos de legitimación y de mercado.

MACOEl hecho de que MACO se vaya posicionando dentro de un nuevo núcleo de compradores y galerías revela el paulatino cambio que se está gestando, pasamos de ser productores y exportadores de arte a ser consumidores e importadores. Analizando los números de la feria podemos observar cómo se está dando este fenómeno.

El número total de galerías participantes llegó a 74. De este número, el núcleo geográfico con mayor representación son las galerías de Europa con 24, le siguen las galerías mexicanas con 16, galerías de Norteamérica 14, Latinoamérica 9, otros proyectos 11. Por alguna razón, los galeristas europeos han respondido con mayor entusiasmo a la convocatoria de una feria en un país subdesarrollado. Esto puede tener dos causas, una que los artistas mexicanos y las exposiciones de su obra en Europa han ido en alza, generando una expectativa. Y otra, que el país alberga una pujante generación de artistas que tiene un potencial de coleccionismo y compra.

Daniel LezamaDesde ese punto de vista es necesario interpretar qué es lo que se ofreció al público comprador, al público general. MACO ha generado una dinámica que sacude a muchos productores de arte, desde las generaciones de estudiantes hasta los artistas que empiezan a colocarse en el mercado, a los que rechazan el mercado y las ferias, a los que ven en el alboroto una oportunidad para presentar un espectáculo emergente e incluso crítico.

Para empezar, las galerías locales ofrecen dos tipos de exposición, aquella que se encuentra en la sede y la presentación que hacen en el cubículo de la feria. El contraste entre ambas es muy revelador; En la   galería se presentan los 'intereses' del artista, en la feria se ofrece la ‘calidad' y ‘propuesta' del artista como argumento de venta.  

Algunos eventos como la muestra Estacionarte, colocada dentro de un lote de estacionamiento de automóviles, montada en seis cajas de camiones de carga, responde al concepto de espacio alterno con una propuesta curada, que se opone con la ausencia de curaduría en los cubículos de la feria. En este espacio la instalación de Alejandro Pintado, un artista maduro, refleja una adecuación de la obra al espacio y a la especificidad del momento. Su obra parte de una reflexión sobre la imagen noticiosa fotografiada y trasladada a la pintura y al dibujo, para crear una analogía entre lo que dicen las imágenes informativas y las artísticas. Aunque la idea que animó a Estacionarte se expresó a través de una producción bien realizada, el conjunto de obra era demasiado abierto como para generar una lectura específica.

La muestra Balastras es otro ejemplo de ese evento que, aprovechando el ambiente de expectativa que genera la feria, convoca a un grupo de artistas emergentes a tomar efímeramente un edificio comercial, rentado para la ocasión. La selección de obra es casi en su totalidad improvisada y no pretende vender, sino ofrecer una lectura de estrategias artísticas no mercantiles. La acción de Enrique Jézik, que consistió en acumular en la planta baja de la galería el contenido de cinco camiones de desperdicio, acción ejecutada en el momento de apertura, es una señal de esa oposición a la idea de arte como mercancía. El proceso de descarga del material bruto (cascajo, basura, detritos industriales) funcionó como catalizador de la lectura de la obra de artistas como Tercerunquinto o Ricardo Atl, cuya obra responde más al concepto de instalación conceptual efímera, sin parangón alguno con lo que se ofrece en alguno de los cinco pisos de la feria MACO.

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En el Centro de la Imagen, un museo de fotografía y video que forma parte del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte, se presentó la muestra Pasión y Provocación, una muestra de la colección privada de Teófilo Cohen. Este otro tipo de evento ofrece al público una visión de lo que un coleccionista puede lograr cuando tiene un objetivo y un gusto educado, producto de la búsqueda y la intención de construir una colección representativa. Los curadores de la muestra, Víctor Zamudio y Ariadna Ranoneti, dieron un giro intepretativo a la fotografía y video de la vasta colección que incluye a Marcos López, RES, Carlos Amorales, Santiago Sierra, y muchos más. A través de cuatro temas se agruparon obras que posibilitaban crear un diálogo a través del tiempo y las geografías culturales, los conceptos y las técnicas, dejando ver que la imagen fotográfica ha modificado la gramática y la sintaxis a través de las cuales leemos el cuerpo humano, el espacio real y el mundo ficticio producido por la información. En este caso particular, es notorio que las obras mostradas sí tienen una correspondencia y cierta resonancia con lo que se ofrece en algunas de las galerías participantes en la feria.

MACOMACO ofreció obra de arte contemporánea, aunque el estilo contemporáneo sea tan difuso y ambiguo como posmoderno. Lo destacable fue el giro que tomó el arte en el último año, más centrado en la pintura y, sobretodo en el dibujo, que en otros soportes. Desafortunadamente el dibujo como obra terminada cayó frecuentemente en la mala factura, producto de una supuesta actitud contestaria juvenil, demasiado banal. Pero, si uno se guía por lo que ofrece el mercado, lo inmediato, lo no pensado (en oposición al estilo conceptual, demasiado racional y académico) parece ser lo que hoy vende.

No todo en la feria es homogéneo. Hay casos de galeristas que efectivamente estudian la propuesta y ofrecen una línea auténticamente renovadora y crítica, desmarcándose de lo decorativo y de las firmas (o marcas) que venden cualquier cosa. Las galerías KBK y Myto, de relativa novedad en el mercado mexicano, ofrecen obras de artistas que difícilmente podrían convivir con un modo de vida clase media, a pesar de que los artistas y las obras toquen problemas y temas relativos a la sociedad en su conjunto. Moris es uno de los artistas de KBK que me llamó la atención por la forma en que reproduce literalmente un fragmento de la realidad. Su obra es un tapete de lodo que muestra enterrados objetos de consumo habitual (latas, colillas de cigarro, jeringuillas de plástico); colgado sobre la pared encontramos los elementos que definen a un grupo social marginal consumidor de droga. De las galerías del interior de la república La Estación, de Chihuaha, ofrece una variedad propuestas en torno a sitios y modos de vida específicos, elaborados con materiales no convencionales, como las esculturas Rocío Infestas, a los coqueteos con el arte urbano proletario de Martín, relacionado con la comunidad en la que vive.

En la galería de Berlín Magnus Muller los videos del artista suizo Cristoph Drager, hacen referencia a la información noticiosa. Septiembre Negro, es una recreación hecha por el autor del conocido evento ocurrido en Munich en 1972 durante las olimpiadas, cuando un grupo de terroristas palestinos tomó rehenes a los deportistas israelíes. La reconstrucción de las escenas ocurridas en la habitación donde permanecieron víctimas y verdugos demuestra el potencial del arte en video para reconstruir situaciones invisibles o desconocidas para los medios y el público. Este tipo de reconstrucción de lo ficticio y lo objetivo, lo privado y lo público también ocupa la atención de Eric van Lieshout, cuyos videos se mostraron en la galería Krizinger de Austria. Van Lieshout combina escenas autobiográficas chuscas con situaciones que sacudieron a la sociedad holandesa el año pasado con el asesinato del líder derechista Pym Fortuyn a manos de un joven musulmán.

La oferta de las galerías estadounidenses está más centrada en un arte que parece un refrito del pop, extraído de los subsistemas del entretenimiento, la moda y la música comercial. Dominan más los lenguajes formalistas y postconceptuales que la voluntad de tratar un contenido. La fotografía construida o de paisajes anodinos retrabajados en espectaculares impresiones de gran formato, quiere convencer por la escala y el barroquismo visual y, seguramente, tiene su sex appeal pues es en esas galerías donde el público prefirió centrar su atención y demanda.

La feria de arte es una forma de tomar el pulso a lo que sucede en el mercado, pero también funciona como un filtro que deja pasar aquello que se considera " trendy", "fashion" y controvertido, dejando de lado la obra que parte de un interés etnográfico por describir cuales son los temas y los tratamientos de la imagen que dominan nuestra conciencia. En ese sentido la feria y el museo, su otro gran socio y colaborador, unen sus esfuerzos para establecer una legitimación de cierto tipo de arte que, muy frecuentemente, tiene como destinatarios a grupos sociales de élite.

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LA OTRA VERSIÓN: MACO... Arte CONtra Arte. Por Ramón Almela

 

 

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Fecha de publicación: 29.05.2006