Neli Ruzic; el valor de la memoria y el olvido

Neli Ruzic

José Manuel Springer

Neli RuzicAbrigo.

Parece obvio decirlo pero en la obviedad se encuentra a veces oculta la verdad. En la obra de Neli Ruzic no hay un sujeto representado. Sus dibujos, fotografías e instalaciones están basadas puramente en objetos y situaciones objetuales —que no objetivas— que podrían clasificarse como realistas, pero que de hecho trabajan desde una subversión poética de lo traumático. Por tanto, no es de sorprender que en esa ausencia total de un sujeto, de una imagen que refiere el residuo de una presencia humana, es donde se esconde o se oculta el verdadero sujeto. Esta estrategia presentativa forma parte importante de lo que el arte contemporáneo, y la obra de la artista, pueden hacer para cruzar el abismo entre la ilusión realista del arte y la necesidad de producir el olvido, usando el inconsciente como potencial de reinvención.

Si hubiera de calificarlo de alguna manera yo diría que la obra de Ruzic plantea de entrada un realismo subversivo. Este concepto está basado en la teoría psicoanalítica que define al trauma como incapacidad de relacionar en la mente una causa real con sus consecuencias. Así un objeto que puede tener una asociación expresiva, sentimental, con el sujeto por alguna razón pierde su referente en la memoria y comienza a trasladar su significado a otros objetos y sujetos. La imposibilidad de unir referente y significado es lo que constituye el trauma. Una realidad traumática es aquella que nos impide conciliar causa y consecuencia, causa y efecto, subjetividad y objetividad. En un segundo momento la obra de Ruzic se puede apreciar como intento de enlazar el presente con un pasado que ha cambiado sus referentes. La búsqueda de sus obras consiste en encontrar una relación significativa, más allá de la lógica; por eso afirmo que su estrategia muchas veces tiene que ver más con la estrategia surrealista, onírica, simbólica, que con la representación tautológica que utilizaran los artistas Pop en su reproducción de objetos comunes.

Neli RuzicHomotermia.

En la genealogía reciente del arte contemporáneo el uso de objetos por sus características intrínsecas y simbólicas (valor de uso, valor comercial) los artistas han optado por dos tendencias: la primera subrayar la ilusión como herramienta de fetichización del objeto (lo cual se observa en el arte hiperrealista); la segunda, hacer una crítica a la ilusión y buscar una realidad contextual en la que las características del objeto son transmutadas para poetizar su existencia (función observable en el arte del cuerpo, el performance, la intervención, o el arte de sitio específico). Es en esta segunda manera que el artista libera al objeto de su condición como simulacro y permite asociarlo con la experiencia y la memoria del sujeto. En otras palabras deja de ver el arte como pura invención, oficio y entretenimiento y lo lleva al plano de la experiencia vivida.

El realismo que practica Ruzic rechaza el automatismo con el que observamos la realidad. Hay una fijación melancólica en los objetos que apunta a la experiencia que estos acumulan. Son objetos muy discriminados (ropa, libros, pasaporte, lugares particulares), pero la forma en que han sido alterados comunica una postura activa de la artista con respecto a ellos.

Cuatro momentos

La alteración de la objetividad de las cosas en la obra de Ruzic se da de cuatro maneras o momentos. El primero y más sencillo es la proyección. Al situar dos objetos de categorías y materialidad opuestas se produce un intercambio de significados en ellos que altera su condición semántica. En Homotermia, por ejemplo, el radiador de calor situado frente a la mesa de noche con fotografías familiares, la asociación del recuerdo con el efecto cálido dentro de una habitación fría, crea un intercambio entre la memoria y el artificio del radiador, al proponer que éste pudiera activar el recuerdo para reinventar lo real, en virtud de la electricidad y la cercanía con las fotos que muestran muñecos de nieve derretidos.

Neli RuzicNieve

En la fotografía Nieve (2005) la imagen ha sido conscientemente intervenida con corrector de textos, borrando las características realistas (su representación ilusoria) para crear una metáfora de la soledad. Luz y oscuridad, blanco y negro, se articulan para alterar la situación y darle un carácter mucho más expresivo del sentimiento de ausencia.

Neli RuzicConcetto Temporale.

El segundo momento tiene que ver con la eliminación de la superficialidad. Los objetos más banales son transformados en vehículos de experiencias profundas. Detrás de su apariencia sencilla e inmutable se encuentra la vida de sus poseedores, la identidad, y el recuerdo; es decir, el objeto funciona como una clave interpretativa. En el caso de Conceto Temporale encontramos dos vertientes simultáneas, por un lado, la referencia a la obra de arte conceptual racional en la que Ruzic hace una paráfrasis la obra del reconocido artista italo-argetino Lucio Fontana, que rasgó la superficie de una tela para declaradamente romper con el espacio ilusorio de la pintura. Por otro lado, de manera irónica e inteligente, Ruzic usa el mismo gesto pero en forma complementaria: repara el espacio rasgado con puntadas endebles que pretenden restaurar la tela, enmendar la rasgadura. Pero además el titulo de la pieza de Ruzic hace énfasis en el otro aspecto, el del tiempo (Concetto Temporale) para referir esas marcas que deja el transcurrir temporal sobre nuestra experiencia. Así mientras Fontana buscaba revertir una postura formalista (romper el espacio pictórico) Ruzic restituye de manera poética la experiencia de lo temporal en lo pictórico.

Neli RuzicBosanka.

En el tercer momento la repetición de hechos traumáticos alude a una situación específica que provoca una punzada, una duda o un temor de que lo que está ante nuestra percepción no es lo que parece. En la pieza Bosanka, nombre de la calle donde vivió la artista, encontramos tres fotografías, la de una chimenea, un sillón y un tocador. Los objetos hacen indagar en la memoria, se borran sus contornos, y el recuerdo se torna muy difuso. Esta difusión es el equivalente visual de la pérdida de una relación con lo real, aquello que originó el trauma y su represión por la conciencia. La repetición de la representación es una forma de permitir que la realidad se asome entre los intersticios, de la misma manera en que en el psicoanálisis el sujeto debe revivir la experiencia traumática para lograr exorcizarla de su recuerdo y olvidarla.

El cuarto momento tiene que ver con la eliminación consciente de la identidad propia del sujeto. Una misma imagen puede significar diferentes cosas para personas distintas. Cada imagen es un depósito de recuerdos y experiencias únicos para quien la ve. El pasaporte es el documento que resume la identidad del portador. Es una identificación construida   que ofrece los datos más generales de la persona. Neli Ruzic demuestra que dentro de su aparente objetividad, basta con eliminar la fotografía y nombres de las hojas, tachando o borrando sus contenidos, para poner en cuestionamiento el proceso de creación de identidad a la que alude el documento. Si el pasaporte objetifica a los individuos, la supresión de los datos de manera tan evidente crea un nuevo mapa de la identidad, subjetiviza al documento y al individuo, puesto que permite observar la negación consciente de una identidad que quizá nunca fue asumida del todo, pero que, ahora queda claro, ha sido totalmente eliminada.

Las obras de Neli Ruzic están realizadas con materiales que aluden a esa función de eliminación y reconversión, los dibujos elaborados paradójicamente con gomas de borrar, las imágenes hechas de arena suelta y nieve que se derrite. Estos materiales perecederos, que de manera frágil y circunstancial dejan ver huellas y rastros de tiempo atrás son la manifestación concreta del vivir la realidad en su forma más contundente: como cambio constante. La franqueza para revivir con el espectador los momentos más traumáticos, la pérdida de la identidad y el recuerdo de ésta, afirman el valor del arte que produce: un arte que arroja una luz clara sobre la memoria y sus recuerdos, y que también defiende el olvido y la cauterización de sus secuelas sobre la psique.

Un sabor de melancolía recorre la exposición de sus artefactos, una melancolía que ofrece un antídoto para el pasado y la capacidad de ver de forma renovada el futuro, que aunque ayuno de utopías, se abre a las posibilidades que trae consigo la restauración de la memoria.

Neli RuzicPasaporte


Neli RuzicSand-er

Neli Ruzic. Nació en Split, Croacía (Antes Yugoslavia). Desde 1999 reside en la Ciudad de México donde ejerce como docente en la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda y en la Facultad de Artes Visuales de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Su obra ha sido expuesta de forma individual en Croacia, Viena, Venecia, California, y en la antología del Zentrum for Mediakunst Karlsruhe (ZKM) en Berlín, así como el 15 Festival Internacional de Arte Electrónico Video Brasil, Sao Paulo.

 

 

 

 

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Fecha de publicación: 24.06.2006