Estas rutinas que ves; la historia vista desde el arte.
Obra de Mariana Castillo Deball

Mariana Castillo

José Manuel Springer

 

"Aquel 28 de febrero de l978, sentí pleno y redondo el poder: podía, por mi voluntad, transformar la realidad que encubría raíces fundamentales de mi México, precisamente en el centro original de su historia, místico ámbito de su tragedia dialéctica, aún no resuelta (....) Y pude hacerlo. Simplemente dije: exprópiense las casas. Derríbense.
Y descúbrase para el día y la noche, el Templo Mayor de los aztecas".

José López Portillo, presidente de México, l976-82, al autorizar
los trabajos arqueológicos de rescate del Templo Mayor. (Las cursivas son nuestras).

Mariana CastilloLa exposición de Mariana Castillo Deball en el Museo de Arte Carillo Gil está dedicada a la musealización de la historia de México. El término significa la transferencia de la realidad a imágenes que pueden ser consumidas desde el museo como una construcción ficticia de la historia; en otras palabras, la interpretación de la historia a través de la mirada de la arqueología y la etnología.

¿Por qué es relevante una exposición sobre técnicas de exposición? A primera vista parecería una tautología, pero en un análisis más profundo, la obra de Mariana Castillo y su trayectoria artística, consiste en analizar los elementos que rodean la transformación del mundo y el registro de la experiencia (la existencia) en imagen y objeto. Cuando se trata de transformar la historia en imagen, los museos resultan especialmente aptos para la tarea, y es ésta especialización lo que constituye la propuesta de Estas ruinas que ves, título de la exposición.

Mariana CastilloAnalicemos la situación paso a paso. Cualquier persona estaría de acuerdo en que el museo de historia, el museo en general, comprende las claves interpretativas y los objetos necesarios para reconstruir una historia. Los museos son herramientas del sistema cultural para construir versiones de la historia más o menos acabadas. En el sistema educativo escolar y curricular la visita al museo de Antropología e Historia ha sido una de las actividades complementarias para crear en los educandos una imagen de la historia inamovible. Es decir, una construcción que habrá de quedar fija en la memoria de los visitantes del museo.

Los instrumentos para lograr esa fijación de la historia se dividen en dos: instrumentos teóricos e instrumentos técnicos. Entre los primeros se encuentra el guión museográfico y los objetos catalogados como representativos por los especialistas. Entre los segundos destaca el diseño de los muebles y elementos visuales (letreros, infografías, fotografías o ilustraciones) que sirven para apoyar el contenido de la exposición y darle un registro apoyado en la realidad.

Mariana CastilloSiendo un país que desde principios del Siglo XX dedicó esfuerzos importantes para representar su historia en los museos, México se incorporó al discurso museológico por medio del vigor y el interés de varios especialistas. La historia indígena oficial fue llevada al museo a fines de los años 50 y principios de los 60 y cristalizó con la apertura del museo de Antropología e Historia en l964. El edificio diseñado por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez se dividió en dos: el área de Antropología (histórica) y el área de Etnología (culturas vivas). El diseño de contenidos constituyó una muestra de lo que se llamó por aquel entonces Nueva Museografía, en la cual se hacía una representación holística de las culturas, de sus modos de vida, su cosmogonía, sus hitos culturales y sus paradigmas filosóficos, apoyados por datos de la geografía física y económica. Durante décadas el museo fue el punto obligado de referencia de los estudiosos, estudiantes y visitantes extranjeros. Hoy día sus contenidos son revisados a la luz de la crítica, que ve la construcción del pasado indígena como un discurso político manipulado, perteneciente a la era del sistema de partido único, el cual veía en la historia así construida una explicación y justificación de sus políticas hacía los indios y el indigenismo.

Mariana CastilloLa exposición de Castillo Deball podría bien situarse dentro del museo de antropología, pero se presenta dentro del museo de arte contemporáneo del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). La selección de objetos que hizo la artista para su exposición proviene en su mayoría de las bodegas del INBA. Se trata de vitrinas, pedestales, mesas, moldes, marcos; contenedores que son utilizados para desplegar y representar los objetos artísticos o artesanales que forman parte de las exhibiciones de museos. Acompañan a aquellos objetos una guía de audio (Escuchar audio), como las que se acostumbran en las visitas, que da información sobre los objetos. En este caso la artista sustituyó los objetos museográficos por números vaciados en latón; de manera que el visitante sólo puede conocer los mismos por las descripciones que ofrece la audioguía. Esta cuenta con descripciones y anécdotas sobre los descubrimientos arqueológicos que desde el siglo XIX integran acervo histórico mexicano.

Este punto de partida permite a Castillo Deball llevarnos por una reflexión sobre la distancia que existe entre el objeto museográfico y la realidad. El primer sentimiento es que el objeto ausente (representado por números) ha sido sujeto de un despojo. Se le ha tomado de su lugar de origen y colocado dentro de una secuencia historiográfica, como un dato más de una galería de monolitos (término de la artista) desprovisto de su particularidad semiótica y de su estética original.

Mariana CastilloEn segundo lugar los muebles expuestos, que van desde elaboradas vitrinas estilo antiguo hasta mesas, puertas y vallas de alambre, dan cuenta de la herramienta de trabajo del museo y dejan ver diversos niveles de apropiación y mitificación de sus contenidos. Particularmente descriptivos resultan los moldes de fibra de vidrio utilizados para producir reproducciones en yeso o fibra, que son destinadas a lugares públicos. Aquí es donde podemos detectar ese simulacro de la historia, cuando se hacen copias de objetos para insertarlos en lugares ajenos. Estos moldes crean reproducciones mecánicas, y transforman a los objetos originales en imágenes residuales de una cultura cuyos principios y valores son profundamente ajenos al presente. Su colocación en la sala del museo, sin base o sostén, abandonados en el piso, hace pensar en elementos de utilería vacíos y reciclados, de la misma manera que hoy yace el discurso nacionalista e indigenista que los creó ha venido a menos. O como dice el irónico novelista Jorge Ibarguengoitia en su texto de la audio guía: "resulta difícil creer que este sea un país de monumentos cuando a sus habitantes les interesa tan poco la historia".

La exposición de Mariana Castillo puede operar en tres niveles, el textual, el auditivo y el objetual. Su propuesta es una crítica oportuna dado el clima político en que vivimos, en medio del debate sobre la definición de cultura y valores culturales. Por otro lado, la minuciosa investigación de la que parte la muestra (que cuenta con un espléndido compendio de textos) pone en evidencia con textos e imágenes el patrimonialismo y patronazgo ejercido desde los museos y su discurso centralista, que pretende ignorar que la producción de sentido se hace desde la cultura viva.

En el nivel textual, las monografías impresas que acompañan la exposición, recuerdan las utilizadas por los niños en la escuela primaria. Son documentos escuetos con fotografías descriptivas que muestran, en este caso, el abandono de la investigación en que se encuentran sumidos los museos, depositarios de objetos muertos. Con títulos irónicos como Forjando Patria, Grandeza y Ruina, estos folletines dan cuenta de lo banal y cotidiano que es la reproducción de copias en los talleres de los museos. Relatan los mitos de la historia en torno a descubrimientos célebres. Como el legendario monolito de Tláloc (dios de la lluvia) acarreado desde el pequeño poblado llamado Coatlinchan. Este tercer nivel de la exhibición, muestra el trabajo artístico como etnografía crítica que señala la retórica vacía del discurso político en torno a los emblemas de la cultura prehispánica.

Mariana CastilloSi bien el recorrido parece revelador, la museografía de esta exposición resulta demasiado aleatoria y vaga en su discurso de la mitad del recorrido hacia adelante. El espacio ha sido distribuido como un continuo sin solución de interpretación que articule una lectura comprometida. La crítica está ahí pero la propuesta de cambio y de reinterpretación no aparece. Mariana pone el dedo en la llaga pero no llega a apuntar algo más que la necesidad de reconstruir del discurso. Ahí donde se acaba la exposición surge la duda, de qué manera podría releerse el pasado sin caer en la trampa de una visión acomodaticia al presente, cómo evitar esa patrimonialización del pasado cultural a manos de las instituciones de gobierno, que son el instrumento de la misma.

La exposición Estas Ruinas que ves se presenta en el Museo de Arte Carrillo Gil. Permanecerá abierta hasta el 10 de febrero

 

 

 

 

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Fecha de publicación: 24.01.2007