Nido de Malvivientes. Entrevista con Moris.

Moris

José Manuel Springer

MorisLa más reciente exposición de Moris tuvo lugar en Trolebús Galería, uno de los espacios más activos en la ciudad de México, en el que la generación de artistas emergentes ha encontrado el lugar ad hoc para proponer instalaciones, video, objetos y acciones. La obra de Moris ha cobrado interés en poco tiempo debido a su interpretación de lo que puede ser el trabajo del artista dentro de la ciudad. Desde hace unos cuantos años Moris comenzó a recorrer las zonas marginales de la ciudad para documentar la vida de los jóvenes sin hogar, que sobreviven en lugares arrebatados a la urbe. Además de recuperar los elementos con los que estos jóvenes construyen sus espacios, los dibujos de Moris son un registro estético de la pobreza, la miseria y la invención con la que estos grupos indigentes se apropian de la ciudad.

Nido de Malvivientes es el nombre de su instalación en Trolebús Galería. La pieza consistió en transformar el vehículo en un espacio donde se concentran varios tipos de lenguajes. Por un lado, una serie de cajas despedazadas de diversos productos cubren el piso. Cada cartón lleva impresa, con tipografía sencilla, una serie de frases que constituyen los códigos y los signos con que rateros y asaltantes identifican a sus víctimas y las casas o lugares donde cometerán sus fechorías. Por otro lado, una colección de botellas de plástico rellenas de orina fueron acumuladas en la parte posterior del trolebús a manera de testimonio de la vida de estas personas. Las ventanas fueron intervenidas con decenas de páginas de la prensa amarillista donde en grandes titulares se consignan las frases con la que se interpreta el hecho delictivo. Encabezados como “Poli Ejecutado” o “Menor de edad muerto de 20 cuchilladas”, formulan los hechos de violencia, mediando como el lenguaje público de la violencia, pero ocultan los hechos sociales y económicos que condicionan el aumento de la criminalidad y la marginación.

En la instalación se presentan varios objetos, tales como un camastro destartalado en jirones de tela, varias herramientas transformados en armas con terminaciones metálicas afiladas o pesadas macanas de madera de fabricación artesanal, y diversos zapatos cubiertos con cintas engomadas, que sirven a sus dueños para atravesar las zonas pantanosas de las zonas marginales.

MorisEl espacio se ve bastante ordenado y hasta limpio, no hay desechos orgánicos, restos de sustancias contaminantes o de bebidas alcohólicas. La instalación más que un nido siniestro y oscuro tiene un sabor como de reconstrucción etnológica. El trabajo de Moris, que se ha especializado en coleccionar objetos encontrados en zonas peligrosas, es un testimonio, en ocasiones solo un registro, de materiales y formas que revelan su origen pero que no necesariamente constituyen un efecto realista de una situación. Por alguna razón la vida no está ahí, sino solo sus rastros, sus efectos y sus enseñanzas, frases como: "engañar para sobrevivir", "en la ciudad debes creer solo en lo que ven tus ojos". Caminar por encima de los cartones, observar las botellas traslúcidas con orina, y manipular los objetos encontrados, resulta una experiencia estética, una transformación de nuestra vivencia a través de los objetos, que nuestros ojos no observarían, si no fuera por el trabajo de Moris.

Dentro del espacio intervenido sostuve una conversación con Moris:

José Manuel: ¿Cuánto tiempo te tardas en armar un proyecto como éste?

MorisMoris: Hay dos o tres etapas. Una en la que voy a salir a la calle y empiezo a recolectar información y esa información detona lo que voy a hacer. Después sigue el proceso de recolectar los objetos que van a servir para hacer la pieza, y finalmente la manufactura de la pieza. A veces me puedo tardar en la recolección de la información y los objetos hasta medio año.

Entonces, cuando llega la oportunidad de una exposición yo ya tengo reservadas las piezas que voy a generar. Para eso yo ya tengo una colección de objetos y puedo determinar qué es lo que va a hacer la pieza. Le pongo toda mi atención y la produzco.

JMS: Llama la atención en tu trabajo, que tiene que ver con la marginalidad y con personajes que acaso logramos ver rápidamente en la calle, que de repente estos grupos aparezcan en galerías, en colecciones importantes y museos. ¿A qué atribuyes que estas imágenes y objetos callejeros causen furor y curiosidad en el mundo del arte, donde las imágenes son, a veces, más exquisitas, más sofisticadas en su elaboración, mientras que tus objetos son más reales?

Moris: Como el mundo del arte es muy selecto, muchas veces se recurre a lo que es como prístino o limpio o si se hace una recuperación de un problema citadino, al momento que se presenta en el museo se recurre a la asepsia para que se adecue al museo. Yo lo que he hecho es que si me encuentro algo en la calle intento manipularlo lo menos posible, para que tenga todavía el olor o esa presencia del objeto encontrado en la calle, porque yo siento que esas características son las que detonan sensaciones en el espectador. Una cosa sería llenar estas botellas con un líquido que parezca orina, otra recuperarlas de la calle para que tengan realmente la orina. Mucho de lo yo me propongo como regla es que el lugar determine el qué y cómo lo construyo. Si me encuentro en el sitio donde están estas botellas, tengo hacer una investigación de quién las tira, por qué las tira y dónde las tira, y así se va enriqueciendo la pieza. Por eso es que digo que soy como un nómada, tengo que estar moviéndome constantemente de lugar, y cambiando mi apariencia para poder infiltrarme en esos lugares. Creo que todo eso, rescatando lo más puro posible, es lo que le va a dar cierta fuerza a los objetos y a las piezas ya terminadas.

JMS: Es interesante esto de infiltrarte en algunos lugares. Cuando uno ve la obra se pregunta cómo puedes entrar en estos grupos, participar de sus códigos. ¿A qué atribuyes que sea tan natural para ti penetrar en este tipo de ambientes marginados de la ciudad?

MorisMoris: Una cosa que me ha servido, es que yo vivo dentro de esos grupos marginados. He tenido amigos desde la infancia que se han drogado, después realizaron una carrera y enderezaron sus vidas. Tengo amistades de los dos lados. Y eso me ha dado experiencia y ciertas herramientas para infiltrarme en otros lugares donde soy desconocido. De todos modos, dentro de ese entorno sigo siendo alguien extraño. Para entrar en una vecindad donde venden droga mi apariencia me delata. Con la experiencia que yo tenido con amigos que se drogan, con sus habilidades para infiltrarse en esos lugares, he aprendido características que yo adopto y me transformo en otro personaje. Yo siempre me veo como un intruso ahí, alguien que está observando de qué manera obtener una recompensa. Todos estos objetos que voy encontrando son trofeos o recompensas. Tengo que encontrar la manera de camuflarme, no poniéndome cosas encima, sino por medio del actitud que puede tomar el ser humano en distintos entornos. No necesito un disfraz para meterme en una vecindad. Necesito caminar de cierta manera y hablar de cierta forma para poder infiltrarlo. Todo eso me lo han dado las amistades que tengo. Tengo amigos que no tienen dinero y tengo amistades que tienen mucho dinero y que son corruptas. Eso me va dando pistas para poderme desenvolver en distintos entornos.

JMS: ¿Antes de empezar una pieza tú ya sabes exactamente qué va a ser la pieza? ¿O resulta como una especie de situación encontrada, como un ready made?

Moris: Algunas veces el objeto me detona la idea. Pero la mayor parte de las veces me meto al lugar, sin ninguna imagen en la cabeza y la experiencia me dice qué es lo que voy a hacer.

JMS: Ha habido ocasiones en que tu sientas que tu trabajo o tu persona han corrido riesgos, en el sentido en que alguien te delate porque se da cuenta de que tus intensiones son distintas a las que proyectas?

Moris: A veces es común ese problema. Muchas veces se empiezan a enterar de que yo estudie esta carrera. Piensan que si yo les tomo una foto lo que voy a hacer es llevarla al periódico y este se las entregara a la policía y estos van a llegar a ellos.

Primero tiene que haber toda una amistad con esos tipos, porque ellos son muy territoriales,si tú les logras transmitir confianza ellos te dejan hacer cualquier cosa. Ahí entra otro problema. Una vez que yo digo quiero hacer algo en ese lugar, o quiero rescatar algo de ese lugar, empiezo por preguntarme "¿estos tipos me conocen?", si es así eso me va a dar como mínimo unos diez minutos para trabajara en ese lugar, porque sé que ellos se van a desplazar a limpiar parabrisas por poco tiempo, lo suficiente para conseguir dinero para su droga y luego regresar a drogarse. Eso me dice que tengo diez minutos para ver qué diablos hago. Pero si conozco a esos tipos sé que me van a dejar el tiempo que yo quiera para trabajar y recolectar y platicar con ellos. Entonces esa es otra manera de trabajar Ya tengo mucho más tiempo y puedo hacer apuntes, grabar y no correr. Estas dos estrategias van a dar distintas salidas al trabajo. Y quiero que eso se vea en el trabajo. Si es algo que hice apresurado y por qué me apresuré, quizá porque había cierto temor. Si lo hice tranquilamente, pues ahí se producen otras conquistas. Por ejemplo las piezas realizadas en caucho, este tarda en fraguar como cuatro o cinco horas. Las circunstancias van a dictarme cómo lo voy a construir .

MorisJMS: Hablemos de la instalación Nido de Malvivientes. Siento que hay dos formas de trabajar en tu obra. Una es una forma muy literal, cuando reconstruyes un contexto como lo estamos viendo aquí en el Trolebús, que es la reconstrucción de un nido de malvivientes. Y otra que es más como eufemística, más poética, como construir un objeto, hacer una serie de dibujos y presentarlos fuera de su contexto. Para esta obra por qué recurriste a esta reconstrucción tan literal?

Moris: A mi me interesaba el que el soporte fuera un trolebús, me interesó la idea de transformarlo en lo que comentaba Ariadna (directora de la galería), de la manera en que lo encontraron, como un trolebús abandonado. Ese comentario fue el detonante; transformarlo en lo que fue y usar toda esa información que yo había recolectado y que no sabía cómo mostrarla. La idea que planteó ella y la que yo traía en la cabeza las fusioné para hacer esto. Y sí fue muy literal porque yo quería que se viera que estaba muy abandonado y que al entrar sintieras como en un verdadero autobús abandonado. Para mi es importante que no sea teatral, aunque a veces si resulta así, pero creo que hay cosas que se pierden en lo teatral. En este caso yo quería recuperar los materiales, que los pudieras tocar, oler, que te diera asco o satisfacción. Hubo ciertos elementos que me interesaban representar y yo pensé que de manera literal se podría mostrar de mejor manera.

JMS: Y en el caso de los dibujos, por ejemplo lo que vi en la Colección Jumex, son un poco más limpios, constructivos incluso, como lo interpretas?

MorisMoris: Mucho de mi dibujo viene de que hay ocasiones en que no puedo construir las cosas en la realidad, entonces, para almacenar la información hago pequeños bocetos, trato de construirlos lo más parecido a como los veo en la realidad, trato de encontrar elementos que se parecen a la madera, sacar guías exactas, hacer escalas. Eso me permite llevar un archivo de cosas que puedo construir. Por eso es que son como más limpios y sólo aparece el objeto, éste es la idea principal.

Hay etapas en las que el trabajo puede ser más en bruto, más visceral , pero llega un punto en el que también tienes que satisfacer ese otro punto como de tranquilidad, de limpieza. Muchos de los dibujos los hago en la tranquilidad de mi estudio. Y otra parte de mi trabajo la tengo que hacer en la calle, donde el dibujo se transforma en algo más inmediato. Tengo que llevar un equilibrio entre esas dos partes: un dibujo más limpio y otro más visceral.

JMS: En la instalación hay algo que llama la atención inmediatamente. Todos estos códigos visuales de símbolos y señas y la traducción que tú haces de ellos. Parece muy sofisticado que grupos de delincuentes usen un código tan claro para comunicarse. ¿Cómo diste tu con el código?

Moris: Mucho de lo que se da en la calle te enteras primero a manera de chisme, porque mucha gente conoce a los delincuentes, así se van infiltrando los códigos. Surge entonces un rumor, como que apareció un cierto símbolo en tal lugar pero no sabes qué es. Empiezas a encontrar patrones, como que los símbolos aparecen cerca de los timbres, o debajo de los tapetes o en un rincón de la puerta. Esto me llama la atención. Y después hay otro tipo que empieza a correr el chisme de que eso lo puso un ladrón. Comienzas a relacionarlo. Y después coincide con que a un tipo lo atrapa la policía y trae consigo una bitácora con todos estos signos. Al conocer qué es lo que significan estos signos, la gente comienza a hacerse de más herramientas. Por ejemplo, este signo significa 'vuelve pronto', pero por qué. Entonces, te enteras de que todas las casas que tienen ese signo fueron asaltadas. Así comienzas a entender el por qué vuelve pronto. Este quiere decir que en el lugar hay gente que lo abandona frecuentemente, y que puedes regresar.

Cuando te enteras del significado de los símbolos y de la historia de la casa, te das cuenta de qué son verdaderos. Así es como todo en la ciudad comienza a convertirse en un código. O dentro de ciertos barrios. No en toda la ciudad aparecen estos signos. Yo los he encontrado en la delegación Gustavo A. Madero, se limitan a ciertas zonas. En otras zonas puede haber signos diferentes a estos . Cada banda, cada pandillas inventa sus signos.

MorisPara mi toda esta información no es una denuncia. Creo que la denuncia en este país no funciona, puede ser contraproducente. Para mi es más importante que la gente lo sepa. No tanto que lo sepan las autoridades, porque estas son cómplices también. Mucho de lo que yo hago es hacer evidente lo que está sucediendo. Se genera información que puede servir para el lado bueno y el malo. Es información que le sirve al delincuente y al que no lo es. Por eso hago el juego de la presa y el depredador, como víctimas y delincuentes. Toda esta información la puedes observar y aprenderla. Tu ya decidirás para que lado te inclinas a usarla. Hay mucha información que se usa entre los delincuentes. Al leerla y aprenderla no te vas a convertir en uno. Te vas a convertir en una presa más astuta. Debes conocer al enemigo, quizá no para enfrentarlo, sino para evitarlo. Muchas veces uno se debe ensuciar los zapatos para sobrevivir. Sucede lo mismo con los depredadores, deben conocer los movimientos de la gente común y corriente para poderla capturar. Para mi esa es una manera de evidenciar el problema, no de solucionarlo ni de denunciarlo a las autoridades.

 

JMS: El título de esta instalación, Nido de Malvivientes, ¿está entrecomillado? Quiero decir, ¿es una opinión?

Moris: Para mi sí está entrecomillado. Mucha de la información que puedes encontrar en un Nido de Malvivientes no es mala, por el contrario, te puede salvar la vida. Creo que una vez que estás aquí adentro e interactúas con la información te vas a dar cuenta de que lo que está aquí no es necesariamente negativo. Creo que una vez que te familiarizas con los códigos puedes ser una víctima más sagaz.

MorisJMS: Hay un contraste entre la información que está en el piso, lo que aparece en los cartones, y la que está pegada en las ventanas, la de los periódicos amarillistas, moralistas. ¿Cómo lo interpretas?

Moris: Muchas de las imágenes que aparecen en la prensa son recordatorios de que esto te podría suceder realmente. Lo que retratan son cosas que ya se han vuelto naturales para nosotros. Cada vez necesitamos más sangre, más fragmentos del cuerpo, que aparezca solo una mano de un cadáver. Nos estamos acostumbrando a la violencia que hay en la calle. Para mi esto (apunta a los titulares de periódicos) era un recordatorio de que allá afuera hay un lugar muy violento. Pero una vez que adquieres ciertas mañana, no te vuelves violento, pero sí logras burlar toda esa violencia existente.

De alguna u otra manera nos volvemos más sádicos. Porque la prensa tiene mucho de morbo, pero también el trabajo que yo hago lo es. Una vez que te enteras de qué significa algo quieres saber más y más. Para mi esto (voltea a ver la instalación) ya es algo muy familiar, muy común.

JMS: ¿Por qué la gente orina en botellas? ¿Por qué las incluiste?

Moris: A mi me fascinan porque son soluciones muy ingeniosas. Como ver en la botella la capacidad de retener otro líquido e ingeniártelas para que quepa en ese bote y luego arrojarlo en la calle. Si orinas en la calle corres el riesgo de que te atrape una patrulla y te baje veinte o treinta pesos. Puedes ir en un carro, manejando y orinando al mismo tiempo, la arrojas por la ventana y no pasa nada.

Creo que lo que esto dice es que la verdadera desesperación puede convivir con el ingenio más asombroso. Eso es igual para los dos lados (victimas y depredadores). Yo esto lo uso mucho a la hora de trabajar. Me gusta indagar cómo es que la gente se las ingenia para usar las herramientas y utiliza los objetos para construir armas. Esas características o esas maneras de construir las empleo en mi trabajo. Por eso es que para mí es indispensable salir en la bicicleta y estar observando mucho , a veces a distancia y luego ya me voy acercando.

JMS: Como un depredador,

Moris: Exactamente. Los delincuentes tienen lugares precisos para observar a la gente. Lo importante es observar sin ser visto. Una vez que te ganas la confianza ya te pueden ver. Pero no es bueno que te empiecen a conocer porque comienza a correrse la voz. Entonces te conviertes en víctima de un depredador.

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Fecha de publicación: 15.08.2007