Art Basel 08, el clan se desmiembra

Victoria DiehlVictoria Diehl. Sin Título (detalle), 2007. Fotografía de la serie "Cuerpos Vulnerables".
160 x 190 - (Foto de: www.bacelos.com)

José Manuel Springer

Giuseppe PenoneGiuseppe Penone, 33 hierbas,
1989. Fotolitografía en papel
sobre tabla, 46,5x34,5 cm
(Foto de: www.marconoire.com)

La feria Art Basel demostró que el mercado del arte vive un momento de transición. La edición 39 del mayor evento de este tipo en el mundo dio señales de agotamiento. La recesión económica y la saturación de la oferta hicieron de esta, la primera edición luego del relevo de Samuel Keller, su gran impulsor, por Annette Schönholzer, se convirtiera en un paseo dominical por un inmenso bazar, otros optaron por asistir a la copa europea de fútbol. Lo cierto es que de los grandes nombres alcanzaron precios estratosféricos, pero las piezas más atrevidas regresaron intactas a la bodega.

El aeropuerto de Moulhouse que sirve a Basilea está situado en la frontera con tres países, de forma tuve que escoger si salía por la puerta que da a Suiza, Francia o Alemania. En esta esquina del mundo, en una ciudad de apenas un cuarto de millón de personas se dan cita al final de la primavera unas 800 galerías del mundo en cinco ferias de arte. ¿Por qué aquí? se pregunta uno. Hay tres temas que definen a los suizos: la obsesión con el coleccionismo, el miedo a la muerte, y la pasión por la inversión financiera. Una trilogía que resume los resortes que mueven al arte en esta parte de Europa, atravesada por el mítico río Rhin.

El vuelo de Swisss Air en el que viajaba llegó seis horas tarde a Basilea. La feria de arte coincidió con la copa europea de fútbol, el primer partido se llevaría a cabo en esa misma ciudad, República Checa Vs. Suiza. Más de cincuenta mil personas más los sesenta mil que asisten al espectáculo artístico, buscábamos alojamiento en una ciudad que apenas cuenta con tres mil habitaciones de hotel. Para los que llegamos tarde, la opción era la vecina ciudad de Zurich, a una hora en tren, los moteles y pequeñas pensiones que salpican las carreteras aledañas de Francia y Alemania, o rentar un cuarto en una casa privada, que los habitantes de Basilea ofrecieron para acomodar a la horda de turistas esa semana. Me hospedé en una residencia de estudiantes universitarios, en la habitación de una clavecinista.

Wassily KandinskyWassily Kandinsky, Entwurf zu Blauer
Fleck
. 1913. Acuarela. 36.5 x 26.4 cm
(Foto de: www.moellerfineart.com)

Si usted es de los que piensan que los suizos tienen la vida resuelta prepárese para decepcionarse o emocionarse. Las filas de visitantes recuerdan una peregrinación religiosa a la basílica de Guadalupe en México. Miles beben toda la noche en las calles, dormitan sobre las banquetas o jardines, se hacen bolas como muéganos en pequeñas tiendas de campaña o de plano convierten un automóvil en una habitación modesta. La mayoría son miembros del clan futbolero, pintados de manera tribal, disfrazados con sombreros de hule espuma rojos y azules, vociferan himnos, ondean banderas, debajo de las lonas con diseños espectaculares colocadas a todo lo largo de  las calles céntricas para protegerse de la lluvia intermitente.

Por unos días Basilea se ha convertido en el centro de tres clanes: el mundo del arte, el del fútbol y el financiero. Y aunque sólo se mezclan en el tráfico, su presencia le da a la ciudad un aire de efervescencia y jolgorio al que contribuyen los cientos de tranvías amarillos, azules, verdes y la lona rosa fosforescente que atraviesan el centro de convenciones, donde se encuentran las dos principales ferias: Art Unlimited y Art Basel. Simultáneamente se inauguran otras tres más en zonas aledañas: Volta, Scope y Bale Latina, así como una feria de Arte Gráfico y la de diseño, cada cual para su cada quien. Los museos y fundaciones presentan exposiciones de llamar la atención, como las retrospectiva de Ferdinand Leger, en la Beyeler Foundation (que ahora dirige el carismático Samuel Keller) y la de otro gan pionero moderno Chaim Soutine en el museo de Arte Moderno. Imposible cubrir todos los eventos y menos cuando las calles se han vuelto ríos de gente.

Art Basel es la joya de la corona. Ahí se ofrece al coleccionista dispuesto a pagar más de un tres millones de euros obra de los grandes maestros modernos y contemporáneos: desde un Picasso, Duchamp o Klee, hasta Anselm Kieffer, Martin Kippenberger o Giuseppe Penone, este último ofreció la pieza más espléndida de la feria en la galería de Marion Goodman, un monumental paisaje manufacturado con espinas de rosal.

Louise BourgeoisLouise Bourgeois, Femme.2008.
Técnica Mixta. 68.6 x 50.8 cm.
(Foto de: www.carolinanitsch.com)

Todo lo que ha sido aprobado por los criterios de la historia o de las grandes colecciones de los museos, que cada vez están más a la zaga de los criterios de las colecciones privadas, puede encontrarse en la cornucopia del gran salón de la feria. Las ventas de estas galerías, que parecen salas de museo, se realizan en las primeras horas del primer día de visita entre los invitados VIP. Después las galerías se dedican a atender a las fundaciones, museos europeos y japoneses, que han apartado una pieza aquí y allá; la venta fuerte se concreta en dos jornadas. En las siguientes sesiones los galeros y sus dependientes se ven aburridos, intentan ser corteses y convencer a gente como Brad Pitt de comprar una alucinante instalación con una medias esferas gris por un millón de euros, propuesta del británico Anish Kapoor en la Lisson Gallery.

El último día viene el regateo, como en las rebajas, la gente se pelea por obtener un pequeño o gran descuento, por ahí escuché a un galerista decir con una cara de jugador de póker: “Esta galería es conocida por no hacer descuentos en sus precios”. “¡Qué falta de flexibilidad”. Exclama el otro.

Pero estos no son tiempos de orgullo. El dólar débil y el euro por las nubes hacen que las ventas se desplomen, esto representa un foco rojo para los galeristas y para el mercado. No obstante, hay quien tiene debajo del colchón ocho millones de euros para comprar un retrato de Lucian Freud en la galería Acquavella. Si los gringos ya no son los principales clientes de Art Basel, hay otros que ahora están ganando la jugada, vienen de Rusia, como el magnate petrolero Roman Abramovich (dueño del equipo de fútbol Chelsea, otra conexión entre arte y balónpie) que compró un bronce de Giacometti por catorce millones de dólares, o viajan desde China (la principal colección de arte chino contemporáneo está en manos del suizo Uli  Sigg, antiguo embajador de la Confederación Helvética en Beijing), para arrebatarse  los nuevos cuadros de artistas post comunistas agrupados en tres corrientes, el Realismo Cínico, el Pop Político y el Kitsch. que no sueltan una pintura por menos de medio millón de dólares. El mercado se contrae pero también se expande en otras direcciones.

Los japoneses hoy son más exportadores que importadores. La pieza de Takashi Murakami, un tótem de platino de cuatro metros de alto de un Buda con cara de Pokemon, expuesta en Art Unlimited, se fue para la colección del esposo de Salma Hayek, Francois Pinault, por un precio de $8 millones de dólares. No está mal para las tardes de Wii y Play Station en Venecia con los niños.

Anish KapoorAnish Kapoor, Claud Gate, 2004. Acero inoxidable. 10 x 20 x 12 m (Foto de: www.lissongallery.com)

De Latinoamérica hay poco aquí, la galería A gentil carioca, dirigida por tres reconocidos artistas de Río de Janeiro (Ernesto Neto, Marcio Botner y Laura Lima) ofrece piezas de Beatriz Milzhares, Adriana Varejao y las impresionantes esculturas de vidrio del mismo Marcio Botner. La galería Kuri manzutto muestra las pinturas de GO, los ensambles de Abraham Cruzvillegas y objetos de Gabriel Kuri, pero son muchas las oportunidades en el menú y hay demasiado de donde escoger. Basel Suiza, porque hay Basel Miami, está enfocado definitivamente al emergente mercado oriental.

Movilidad y expansionismo

Lucian FreudLucian Freud, Woman Sleeping, 1995. Grabado en papel, 28 x 23 cm. (Foto de www.acquavellagalleries.com)

Laura Lima'Laura Lima, Sin título y Vegetales 2005. Diseño con pintura dorada sobre
imagen del Renacimiento y sobre una planta (Pata de elefante)respectivamente.
(Fotos de: www.agentilcarioca.com.br)

 

En las ferias hay un mercado primario y un secundario y Basel no es la excepción. La principal feria de arte del mundo se mueve más en éste último sector; frecuentemente lo que está a disposición son obras en reventa, que fueron producidas hace varias décadas o varios años y que provienen de colecciones privadas o institucionales. Su contraparte Art Unlimited es el espacio donde se la feria busca dar la cara de proposición, ahí se producen piezas específicas para el mercado primario, es decir aquello que todavía no se ha mostrado en exposiciones y que puede representar una apuesta a largo plazo. Lo que está en exposición no es precisamente un prét á porter, como la misteriosa instalación video de la suiza Pipilotti Rist, que cuenta con un enorme cama donde me recosté a ver la proyección en el techo, o los cortos cinematográficos tipo Robert Smithson de Damián Ortega (Nine Types of Terrain, 2007), en la galería White Cube, nueve proyectores de 16mm que muestran películas de corta duración de cientos de ladrillos cayendo como piezas de domino en secuencia, dentro de un paisaje abandonado, en diseños basados en el clásico libro El Arte de la Guerra de Sun Tzu. Este tipo de obras atraen la atención de curadores y museos que pueden integrarlas a su colección permanente como piezas exclusivas.

Damián OrtegaDamián Ortega, Nine Types of Terrain, 2007. Instalación, 9 proyectores de 16 mm de 3 minutos c/u
(Foto tomada de: www.whitecube.com)

En Art Unlimited el tamaño importa. La mayoría de las instalaciones han sido transportadas a la feria en vuelos de carga especiales desde lugares remotos, como el vagón de ferrocarril del chino Qui Anxiong, de 44 toneladas, traído desde el noroeste de China, donde expone una serie de videos sobre la agitada historia de China y la revolución cultural. Tema político que tiene un precio de tres millones de euros más 400 mil de transporte. Desde que a Ai Wei Wei tuvo la idea de traer mil sillas, mil puertas y mil chinos para exponer en la Documenta, los chinos y sus socios europeos están obsesionados con repetir la hazaña tipo muralla china en donde sea, al precio que sea.

Qiu AnxiongQiu Anxiong, Memory for Forgetting. 2007
Instalación con vagón de tren
(Foto tomada de: www.boersligallery.com

Exponer en Art Unlimited es una estrategia para adquirir visibilidad entre los curadores más reconocidos y penetrar el otro enclave del mercado mundial del arte: las bienales. Lo que sorprende es que aún el trabajo de los artistas politizados, que llevan décadas de trayectoria y decenas de bienales en su haber encuentran un mercado comparativamente reducido. Tal es el caso de los collages de la neoyorquina Martha Roesler, una aleación del tema de la guerra y el mundo doméstico femenino, o las pinturas de Andrea Zittel sobre la situación del trabajo femenino en el primer mundo, alcanzan precios modestos de cien mil dólares. La consagrada femme fatal del arte Louise Borgeois se ha convertido en la artista con vida cuya obra alcanza el precio más alto pagado: 4.5 millones de dólares.

El segundo piso de la feria Art Basel estuvo dedicado a la sección de arte en múltiples, un sector del mercado que va creciendo conforme los precios de las obras únicas se vuelven inaccesibles para el coleccionista medio. Ahí se encuentran impresiones, fotografías y objetos producidos con tecnologías que permiten producir ediciones impresionantes, como la de los cuerpos humanos del británico Richard Dupont. Ahí se encontraban también las obras del argentino León Ferrari, que ha alcanzado ya una merecida notoriedad internacional y sus precios han subido previsiblemente al rango de los 100 y 150 mil dólares por esculturas de alambre y hasta un cuarto de millón de dólares por sus iconoclástico trabajo con crucifijos y aviones de juguete.

Occidente Vs. Oriente

Los artistas de Basel son lo que las pinturas venecianas a los artistas otomanos de Oriente. Omar Phamuk, nobel de literatura turco, describía exquisitamente en su libro Me llamo Rojo una serie de diferencias sobre el estilo, el talento y verdad en el arte, desde el punto de vista no occidental.  La pintura otomana pintaba lo que estaba en la mente de dios, el mundo ideal, platónico. La pintura de los “infieles” reflejaba al mundo con todos sus accidentes y contingencias. Un retrato era sospechosamente parecido a la persona retratado. El estilo personal era lo peor a lo que podría aspirar un artista, lo importante era sumar un estilo colectivo, de una ciudad, de un taller iluminado por un gran maestro. La verdad en el arte era aspirar a pintar el mundo con los ojos dios. La mayor distinción de un pintor era perder la vista, para poder ver el mundo en su mente sin la distracción exterior.

Richard DupontRichard Dupont, Sin título. 2008. Escultura de
resina de poliuretano. 203.2 x 96.5 x 50.8 cm
(Foto de: www.carolinanitsch.com)

Art Basel refleja esa lucha entre la libertad absoluta en la creación de las imágenes, pero también la manufactura de estilos distintos a discreción de los mercados, que hoy están interesados en China, ayer lo estuvieron Europa Oriental y Sudáfrica, y la próxima será Corea del Norte, el último país comunista. La motivación de la feria es crear ese sentido de expectativa que sea confirmado por el mercado. Por ello, la caída de las ventas podría representar el momento de cambiar la vitrina del negocio y anunciar otra crisis: la muerte del galerista, o del curador, el surgimiento del arte cervecero (políticamente incorrecto y banal), el Emo arte, y todo lo que se pueda venir a la cabeza. Algo de ello pasará a la historia vía la venta en Art Basel.

Es por ello que Latinoamérica, que no está integrada cultural y políticamente como Europa, si lo está a nivel de propuestas artísticas. Hay una genealogía muy fructífera entre los artistas de las últimas cuatro décadas (desde los 60 hacia delante) que solidifica a las propuestas actuales. Hay coherencia entre las rupturas y las re-visiones. Aunque este esquema no se refleja en el mercado del arte, pues las subastas ponen énfasis en los valores entendidos desde Europa. Pero las colecciones públicas y fundaciones privadas están cerrando cada vez más esa brecha, creando visiones más coherentes con la realidad latina.

Una feria que intenta cambiar la ecuación, viendo el arte latinoamericano desde una perspectiva regional y con una visión mundial es Hot Art Bale Latina, en la que galerías de tamaño medio tienen la oportunidad de incursionar en el exclusivo mercado de Basilea. Para el español Nacho Ruiz, su director, la función de Bale Latina Hot Art “es la apertura a nuevas fronteras (…) un proyecto en el que prime la verdad sobre las etiquetas y la calidad sobre la cotización”. En esta edición dedicó la selección, asesorada por el curador mexicano Santiago Espinosa de los Monteros, a revisar las propuestas de España.

Luego de visitar Art Basel, Bale Latina resulta más accesible en sus precios pero sin merma del contenido de las propuestas artísticas. Para los coleccionistas fuertes de arte latinoamericano, como la suiza Fundación Daros, esta es la oportunidad de encontrar valores sorprendentes que generan curiosidad y entusiasmo.

Rebeca MenendezRebeca Menéndez, Sin Título. 2008, Fotografía sobre alminio,
150 x 80 cm. (Foto de: www.espacioliquido.net)

 

 

 

Localizada sobre la orilla del río Rhin, en un edificio de cuatro plantas, con una vista a la frontera con Alemania y Francia, Bale Latina (Hot Art) deja claro que las propuestas artísticas de Iberoamérica se han convertido en precursoras, ya no siguen una dirección marcadamente regional, a través de sus diferencias están a la par del diálogo con otras latitudes. Galería Bacelos de Vigo, Galicia, presenta los espléndidos trabajos de Victoria Diehl, Joan Fontcuberta y Chema Madoz. La fotografía de Diehl es una de las propuestas que mas me atrajo a lo largo de cuatro días de recorrer cientos de cubículos. Son de esas obras que atraen la atención por el artificio del medio empleado. La artista logra imágenes muy poderosas al tratar la imagen digitalmente para darle una calidad de escultura de mármol a desnudos femeninos y masculinos, algunos de ellos muy emotivos y duros por cuanto hace a la destrucción de la belleza, otros de una sublimidad apolínea. Los precios se mueven en un rango de 4 mil euros para imágenes de buen tamaño que alcanzan el metro veinte centímetros.

 

Oscar CuetoÓscar Cueto, Sin título (serie negra), 2006
tempera sobre papel, 29.07 x 42 cm (Foto de: www.ninamenocal.com)

En la galería de Nina Menocal, fundadora de Hot Art Bale Latina, se encuentran pinturas de Eric Pérez, paisajes marinos de carácter romántico de gran formato, las pinturas plena de humor e ironía de Oscar cueto, las fotografías intervenidas de los canarios Martín&Sicilia y los dibujos de Angel Delgado, piezas que rondan los 10 a 15 mil eruos.

 

La galería del costarricense Jacobo Carpio presentó el tablaux vivant de Luis Barba, una glosa del célebre muralde Diego Rivera Hombre-Maquina, que transformó en un quién es quién del mundo del arte y el espectáculo mundial, con fotografías de Bono, Luis Miguel, Vicente Fernández o Gabriel Orozco (y su afamado Citroen) y, no podrían faltar, las galerístas Patricia Ortiz Monasterio y Nina Menocal. Pero hasta el último día de la feria la pieza de Victoria DiehlVictoria Diehl, Sin Título (2007). FotografíadDe la serie "Cuerpos
Vulnerables", 160 x 190. (Foto de www.bacelos.com)
440 x 220 cms. aún no había encontrado comprador. Pan American Art Projects de Miami presentaba ediciones de litografías de Leon Ferrari (entre mil y dos mil euros) y piezas únicas de su serie de grafísmos por 20 a 30 mil euros.

Por su selección de pintura y dibujo de jóvenes llamó la atención la galería Traeger-Pinto de la ciudad de México. Una obra que muestra las nuevas direcciones que está tomando la imagen, alimentándose del barroquismo de los paisajes de Patrick Petterssen, el constructivismo de las arquitecturas pintadas de Alejandro Pintado y los dibujos naturalistas de un recién egresado de la escuela de arte La Esmeralda, Fernando Moreno.

Hay en la propuesta de la feria Bale Latina una comunidad de paradigmas artísticos y estéticos, que van desde una especie de memento mori del siglo XX hasta un escepticismo cínico que nos depara el presente, que hace que la feria se sostenga como un barómetro de la actividad eólica del arte en iberoamérica, sin ostentar un vanguardismo iluso pero sin desmerecer a la reputación de su visión sureña, como lo visionaron Joaquín Torres García, Siqueiros o Shultz Solar.

 

 

Alejandro PintadoAlejandro Pintado. Sala Estilo Francés.
Óleo sobre tela y vinil. 120 x 172 cm.
(Foto de: www.traeger-pinto.com)

Eric PérezEric Pérez, El camino, 2007.Óleo sobre tela.
170 x 200 cm (Foto de: www.ninamenocal.com)

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Fecha de publicación: 11.07.2008