Cirugía plástica. Bienal Tamayo: Excelentes resultados

Juan de Dios Villarreal UrrutiaJuan de Dios Villarreal Urrutia (1950). No lugares 1.
2007. Óleo sobre tela - 120 x 170 cm

Luz Sepúlveda

Es difícil encontrar un hilo conductor en una exposición colectiva, con convocatoria abierta y un jurado seleccionador. Hablo de la XIV Bienal de Pintura Rufino Tamayo. Si me forzara a dilucidar cuál es el aspecto que encuentro más específico, dentro de la generalidad presentada, es que, con buenos y malos ejemplos, se hace una reconstrucción de muchas de las formas que fueron vigentes en los años setenta del siglo pasado. La opinión que tengo de la exposición en general, y de la obra bidimensional producida en México por una generación de los 25 a los 40 años aproximadamente, es que es muy buena. Tanto la muestra como los trabajos que se han producido en nuestro país en los últimos dos años.

Miguel Rodríguez Sepúlveda Miguel Rodríguez Sepúlveda (1971). Juanito (Juan Carlos Martínez Alvarado)
2007-2008. Tinta preparada con las cenizas de Juan Carlos Martínez Alvarado (1980-2007) sobre papel
algodón Políptico de cinco piezas 25 x 180 cm l 20 x 25 cm cada una.

Durante los años setenta el arte conceptual, tanto en México como internacionalmente, gozó de un auge que no se ha repetido ni siquiera en estos últimos años, cuando supuestamente el artista se encuentra en una posición de mucha mayor libertad en cuanto a los discursos que puede abordar, como las formas y técnicas para presentar su obra. Sin embargo, la pintura nunca muere en ese decenio y prevalecen por un lado, las manifestaciones que se inclinan por el hiperrealismo y, por el otro, una abstracción contagiada por el Op art, la psicodelia, la geometría y el Minimalismo. Todas estas maneras de aproximación teórica, técnica y artística, están presentes en muchas obras de la Bienal.

Adrián Procel GonzálezAdrián Procel González (1974), Evento en proximidad.
2008. Acrílico sobre tela - 130 x 195 cm.

De excelente factura y composición, se encuentran por ejemplo las piezas de Emilio Said quien delinea naves submarinas en un espacio en blanco. Como maqueta o bosquejo planeado de un proyecto futuro, las figuras se posan en un ejercicio vanguardista y pulcro. Fabián Ugalde elige formas semifigurativas en las que dos carretas se entrelazan en un fondo igualmente etéreo y sin coordenadas espaciales. Aníbal Catalán presenta sus ya conocidas y muy bien logradas deconstrucciones cibergeométricas.

De talante abstraccionista, aunque más libre de constricciones formales, los círculos en distintos colores camuflados de Alejandra Quintanilla le dan dinamismo a la exposición. De similar formato, aunque de menor tamaño, los marcos redondos de Ricardo Meza presentan un diseño lúdico, fractal con formas reminiscentes a la psicodelia.

Anabel Quirarte y Jorge Ornelas presentan un tríptico en que partes de una cara componen la gestualidad nerviosa de un hombre que se muerde las uñas, en una excelente reseña narrativa que no se interrumpe a pesar de estar enmarcados los cuadros de forma separada. Uno de los premios de adquisición, en mi opinión muy bien logrado, es el diner vacío que presenta Adrián Procel, junto con otra pieza que es una cocina oscura, vista a contraluz, lo que resalta la maestría técnica del pintor regiomontano. Otra obra merecedora de mención es el conjunto de cuadros en pequeño formato de Eduardo Cervantes, quien en tonalidades grises representa fábricas ultramodernas incrustadas en ciudades del futuro, con una nube casi atómica al fondo y peñascos en blanco y negro.

Alejandro PintadoAlejandro Pintado (1973). Vacío,
2008. Óleo sobre MDF - 200 x 160 cm.

De tónica distinta, por su herencia de la iconografía ochentera, está la pieza de Aydée G. Varela quien configura un mundo ecléctico en donde conviven sempiternos Snoopy, Mario, Luigi y otros personajes de la animación. Igualmente, Abraham Jiménez Chávez retrata a un perro solitario, mientras atrás de él sobresale la sonrisa siniestra de un payaso luchador que porta guantes domésticos. Hugo Lugo opta también por la figuración y en sus dos obras, un hombre casi imperceptible por sus dimensiones, se frota las manos frente a una fogata, en un bosque en blanco y negro, merecedora de un premio de adquisición, y en la otra un venado corre en el mismo bosquejo de paisaje, mientras una casa arde en llamas. Con reminiscencias de la Nueva Figuración estadunidense, Elizabeth de Jesús Espinosa, recrea un oscuro pasillo en construcción atravesado por una mujer paseante.

De formato interesante destaco dos ejemplos: la obra de Fidel Figueroa, una especie de “chorreado” que recuerda a Lynda Benglis y a Jackson Pollock: pintura vertida sobre el piso y la pared, formando un tejido de nudos e imbrincadas formas, muy elegante, además de poco común. De igual manera, el trabajo de Alejandro Pintado, uno de los mejores de la Bienal, es un marco de forma literal o shaped canvas que representa una construcción en picada o elevándose en parcelas desde un monte hacia el espacio sideral. Álvaro Zunini presenta un bordado de tónica ornamental, con el retrato de una mujer en cada uno, de muy buena ejecución y originalidad.

Desconozco el nombre de quien conformó el jurado en esta XIV Bienal [1], pero si yo hubiese sido parte de él, mis premiados serían: Juan de Dios Villarreal quien retrata una vista aérea del público dentro de un suntuoso auditorio; los retratos en tinta de Miguel Rodríguez Sepúlveda; el mencionado cuadro deconstruido de Alejandro Pintado; el teléfono hiperrealista con una mosca en el disco marcador de Rocío Gordillo y el conjunto de cuadros que conforman el trabajo postconceptual del regio Rubén Gutiérrez quien sentencia en una de sus pinturas: “Como todo lujo, la teoría está reservada para los más ricos”, en francés y tallado sobre el tronco de un árbol.

Rocío GordilloRocío Gordillo de la Lira (1980). En espera deŠ, _
2008. Acrílico y óleo sobre tela - 100 x 100 cm.

Juan de Dios Villarreal UrrutiaJuan de Dios Villarreal Urrutia (1950). No lugares 1.
2007. Óleo sobre tela - 120 x 170 cm
.

 

La XIV Bienal de Pintura Rufino Tamayo se exhibe en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo en Reforma y Gandhi, Bosque de Chapultepec, hasta el 16 de noviembre de 2008.

Comentarios

Comenta esta nota.
Envía tu mensaje en la sección CONTACTO

 

Fecha de publicación: 15.10.2008