Anish Kapoor; el espíritu de la materia

Anish Kapoor

José Manuel Springer

Anish KapoorHive (2009)

La reciente exposición del escultor británico de origen indio Anish Kapoor en la Royal Academy de Londres,  es un recorrido por la tercera dimensión a través del color, la forma y el espacio.  La retrospectiva de 30 años de trabajo deja ver de qué manera su indagación  en el color puro está ligada a la exploración de formas orgánicas y corporales, aquellas inspiradas en la simetría del mundo microscópico, estructuras que reflejan el sonido y la imagen del mundo.

Las obras de este artista se centran en la exploración de lo interno y externo,  lo diminuto y lo monumental, lo informe y el objeto, así como  las posibilidades del reflejo de la superficie y la profundidad espacio.  

El trabajo de Kapoor inició a partir  de su interés en la superficie irregular de las rocas, las montañas, y su vinculación con el color y el plano.  Actualmente  le interesa aquello que encierra nuestro cuerpo, y el reflejo de nuestra condición corpórea exterior. La elegancia de las formas sinuosas, orgánicas, suaves y cálidas, remiten  a la sensación viva de nuestro cuerpo como un espacio escultórico orgánicamente conectado al mundo externo.   Sus esculturas  irrumpen literalmente del entorno que las rodea, salpicando pigmentos a su alrededor o proyectándose dentro del espacio como formas en crecimiento;  en su más reciente trabajo,  las formas entablan una continua vinculación  con el cuerpo del observador,  invitando a tocarlas o penetrarlas con la mirada, y  a menudo parecen una extensión de una zona visceral invisible de nuestro cuerpo.

En el mundo hay formas que nos seducen por medio de la vista. En la escultura el sentir de lo material incita la sensación de corporalidad de las cosas. En las obras de Kapoor, ambas formas de seducción se dan en forma simultánea: el brillo del color detona  una dimensión sensual que se integra a la forma escultórica de manera inseparable. Es como si las formas fueran por sí una emanación  de color y este una reverberación, un eco,  de la forma.

La abstracción aparente  de los volúmenes es una manera de reducir la tridimensionalidad a su grado más general. El sentido del tacto, atraído por  diferentes acabados --como materia sólida, desechos grasosos, pigmentos magros, residuos viscerales o brillantes superficies pulidas-- se rejociga sin relación a una idea o significado preestablecido.  La belleza de las esculturas es su propio ser,  es su propia formalidad lo que avasalla nuestros sentidos.

La sensualidad  que despide su obra es una prueba de la fascinación que ejerce sobre nosotros la seductora idea de que somos cuerpos que reflejan el mundo y también lo absorben a través de  los poros y orificios de todo nuestro organismo.  Como en un viaje quimérico nos deslizamos a través de sus obras al interior del cuerpo, revelando lo que no es visible a simple vista pero  que resulta sumamente palpable: calor, interioridad, origen, inyección o deyección de materia, latir y caricia de la piel, crean una nueva conciencia de la forma que se revela al sentirla.

Anish KapoorWhen I am pregnant.

Anish KapooGreyman Cries, Shaman Dies.

Hoy día la escultura ha alcanzado una diversidad multifacética.  El escultor es un arquitecto, es un diseñador de interiores, un ingeniero de estructuras fractales,  o se convierte un mago que juega con nuestra percepción visual. Pero hay clases específicas de esculturas, objetos e instalaciones.  Una forma puede resultar de una variable geométrica armónica natural, como los dientes de una granada.  Otra forma deviene de una proyección de una figura como la elipse.  La escultura puede ser una extensión de formas naturales en un espacio específico, pero también la réplica de un objeto cotidiano  o la metamorfosis poética de un cuerpo. Lo que no se considera escultura es la estatuaria, la decoración y aquello que atrofia la percepción de la forma en sí.  La escultura es la puerta perceptiva hacia lo que existe y está presente en el universo.

Kapoor comienza por explorar la idea de forma escultórica en su más amplia acepción: como objeto tridimensional y proyección en el espacio-color-forma absolutamente real. La pequeñas esculturas de la serie 1,000 Names (1980-81), todavía recuerdan la escultura de Brancusi,  debido al  tratamiento  de la escultura como un objeto que crece a partir  de su propio entorno; las formas simétricas se suceden una a otra, reproduciendo un patrón parecido a células,  como un fractal  que revela las estructuras más pequeñas de la materia. 

Los colores en polvo aplicados a cada escultura (rojo carmín, azul cobalto o amarillo cadmio) producen el efecto de sinestesia; es decir,  provocan que veamos sonidos o sintamos colores; a primera vista el color  puede percibirse como una textura aterciopelada que remite a una sensación  interna, como si nos asomamos al cáliz de una flor amarilla, cuyos pistilos están cubiertos de polen. El pigmento aplicado sobre las formas ha sido esparcido en el piso circundante,  de manera tal que las estructuras parecen traspasar el piso hacia el interior de la sala.  

Anish KapoorYellow.

Sorprendente resulta la manera en que el artista usa el color y la luz  para transformar la percepción de los objetos.  When I am pregnant (1992), por ejemplo, consiste en una protuberancia esférica blanca que emerge del muro de la galería. A primera vista es casi invisible, es apenas  una mancha tenue de gris sobre el muro.  Pero en una inspección más detenida, al ver la mancha lateralmente, se  observa como de repente surge la forma, del tamaño de una pelota de básquetbol, desde la superficie del muro.  Al colocarnos de  frente,  la protuberancia semiesférica desaparece casi por completo.

Anish Kapoor es conocido por recurrir a este tipo de ilusiones ópticas que nos llevan a ponderar la existencia real del objeto y su materialidad. Sus esculturas juegan con la forma en que vemos y  la manera en que las superficies cóncavas y convexas de color amarillo polen o terciopelo negro se vuelven un espacio tangible puro y a la vez fantástico.

Lo que ha hecho reconocible el trabajo de Kapoor es su obsesión por objetos que presentan protuberancias y aberturas, orificios y elongaciones cubiertos de polvo de colores.  La asociación con las partes del cuerpo humano, por sus aberturas, curvas y excreciones, han sido calificados por la crítica como obsesiones freudianas con las etapas del desarrollo psico sexual, particularmente con la etapa anal.  Y probablemente desde una sensibilidad europea lo parezcan.

Más que una obsesión por la pisque humana, la obra de Kapoor  es resultado de una poética  influida por la tradición cultural hindú, en la que el color y la forma, experiencias básicas del universo,  se  asimilan una a otra, para convertirse en una manifestación esencial de la existencia. Las fiestas religiosas hindúes incluyen baños de color; auténticos carnavales donde las multitudes se lanzan unos a otros puños de pigmentos amarillos, rojos, verdes, hasta quedar envueltos por nubes y polvaredas de tonos brillantes, que convierten a cada cuerpo en una escultura viva. 

La escultura como reflejo del entorno

Anish KapoorSlug, (2009)

En las esculturas  que ostentan acabados reflejantes,  la realidad reproducida en su superficie forma parte de la misma escultura. Estos objetos producto de la geometría euclideana, crean una anamorfosis del espectador y el entorno  dentro de la obra, que provoca una expansión y contracción del mundo o la visión al revés del mismo. Estas cúpulas y tímpanos reflejantes tienen también una función sonora que crea ecos y rebotes de los sonidos que producimos frente a ellas, distorsionando nuestra experiencia del espacio.

El mundo escultórico de Kapoor es un festejo de texturas en todas sus variedades. Al observar las esculturas semejantes a platos colocados sobre la pared, o las lajas de piedra de color azul,  y labios de una vulva  (Slug, 2009) que se estiran como trompas monumentales hacia el interior de la sala, uno recuerda la diversidad de estructuras orgánicas que componen al mundo y que podemos explorar en toda su sorprendente elasticidad y su dinámica morfología.

El recorrido por las salas produce una sensación relajada, casi una experiencia equiparable a la del yoga, en la que el exhalar e inhalar del aire, los elementos entran en nuestro cuerpo, y asimismo penetramos  en ellos;  nos dejamos llevar atraídos por su oscuros abismos.  Tal es el caso de  Hive (2009), una enorme pieza realizada con placas de hierro oxidado, que semeja una  enorme vagina y útero, convertidos en una navío imaginado por Julio Verne. La pieza ocupa el vestíbulo y la sala principal del museo, prolongándose en el espacio blanco, creciendo dentro de la arquitectura. 

Anish Kapoor1,000 Names (1980-81)

Anish KapoorShooting into the Corner (2008-2009)

Caminando y escrutando esos objetos-mundos fantásticos, poco a poco la esculturas de metal,  concreto, cera o poliuretano, nos hacen caer en la cuenta de que el nuestro es  un  cuerpo que  contiene al mundo.  Lo mismo afuera que adentro,  el universo de formas se reproduce y se revela en su magnífica sencillez y tangibilidad.  Lo interno y externo se vuelven uno físicamente y sus formas reflejan la impronta de los procesos que les dan existencia. Toda forma se sigue  de una función.

Para Anish Kapoor, la forma y su relación con el color,  es expresión de la interioridad. El cuerpo y la escultura están hechos de protuberancias y  cavidades, que son lugares de intercambio entre el mundo interior y el exterior, pliegues de la piel que albergan pliegues del espacio.

El color añade una dimensión más elocuente a la obra monumental que llama a la percepción e interpretación del mundo. Esa visibilidad  que da el pigmento a la escultura lleva a considerar las posibilidad la obra de Kapoor como  pintura tridimensional en sí misma. Depositar pintura  en un espacio para  exaltar su materialidad y luminosidad es, en la obra de  Kapoor, la fusión entre la escultura y la pintura tridimensional.

En la instalación Shooting into the Corner (2008-2009) la violenta irrupción del pigmento en el espacio –cada 20 minutos un aparatoso cañón de aire comprimido  dispara contra la esquina un torpedo de 15 kilos de cera roja dentro de una sala, escupiendo  pedazos rojos que escurren sobre el piso, las paredes y el techo– produce un derramamiento informal de la materia y del color en el cubo blanco. Shooting into the Corner es el último paso en la exploración de la fenomenología de  la pintura desde Mondrian y Kandinsky, pasando por Pollock y Gorky, hasta  Robert Smithson o Joseph Beuys.

La creación  a partir del color y la  materia, y de su manipulación, lleva a Kapoor a explorar el proceso de reproducción del cuerpo humano. Emblemático de ese proceso resulta su instalación Svayambh (2007),  palabra hindú que significa el autogenerado,  la cual consiste en una monumental masa de cera roja, con forma de un góndola de ferrocarril, montada sobre rieles, la cual recorre lentamente de ida y vuelta tres inmensas salas de la Royal Society.  Al deslizarse sobre la vía el objeto de deja sobre los marcos de madera,  que comunican un salón con otro, un sobrante de rebabas rojas. El inmenso dispositivo se desliza con sigilo y parsimonia, recordando la cópula o el alumbramiento de una criatura; hay algo sumamente corpóreo y orgánico en esa materia que recorre el espacio de lado a lado.

De las esculturas monumentales se entra a una sala colmada de formas amontonadas. Estos garabatos tridimensionales, que representan los tres reinos de la naturaleza, el vegetal, animal y mineral, son un eco  del arte mogol persa [1] que se extendió en la India desde el siglo XVIII.  Cada ornamento usado en la arquitectura mogol está basado en una progresión simétrica que genera variaciones infinitas.  En la obra de Kapoor  el proceso de metamorfosis apunta al infinito pues cada unidad representa un estado de la materia en mutación.

Las montañas de excrecencias regulares, Greyman Cries, Shaman Dies, Billowing Smoke, Beauty Evoked  (2008-2009),  pertenecen a una serie de replicas realizadas con computadora por medio de una impresora tridimensional  alimentada con una mezcla concreto y poliuretano.  Las obras destacan la materialidad exagerada de la forma pero acentúan uno de las características de toda la obra de Kapoor: la ausencia de la mano humana en el trabajo escultórico.

Las formas flácidas, enrolladas y alargadas han sido acumuladas a lo largo y ancho de la sala en montículos de dos metros de altos, parecen unidades producidas en masa. Individualmente semejan  churros o mangueras,  que al ser acumulados crean cilindros, pirámides y extraños objetos orgánicos de atractivo tacto. Reminiscencias de nuestro origen y destino.

La obra de Anish  Kapoor explora la materia a través del espectro del color, la forma y su estructura. Cada elemento tiene un referente orgánico universal que representa el proceso incesante de la creación y la reencarnación. En dicho proceso la suma de elementos, su vinculación con el espacio a través del movimiento , el esparcimiento de la materia y el color en el entorno, así como el reflejo del mundo, dejan ver las posibilidades infinitas de la escultura para interpretar a el espíritu de la materia.

Anish KapoorSvayambh (2007)

Anish KapoorSvayambh (2007)


[1] Imperio mogol dominó la India desde principios del siglo XVI hasta mediados del siglo XIX. Uno de sus más excelsos ejemplos arquitectónicos es el  Taj Mahal.

Comentarios

Comenta esta nota.
Envía tu mensaje en la sección CONTACTO

 

Fecha de publicación: 09.01.2010