Estrella Carmona - In memoriam
(Veracruz,1962- Ciudad de México, 2011)

José Manuel Springer

Estrella Carmona

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La historia de la humanidad es el recuento de la invención  tecnológica y la ambición  del poder. Esta sentencia describe el devenir de la propuesta artística de Estrella Carmona, cuya trayectoria de más de 25 años de creación ininterrumpida se centró en revelar el afán de poder que impulsa el lado oscuro del hombre.

Estrella Carmona  Ronzon fue una pintora comprometida con su tiempo. Rondaba apenas los 25 años de edad cuando ya su obra estaba marcada por los temas que aparecerían recurrentemente en su carrera: la deshumanización de las sociedades postindustriales, la crítica al progreso tecnológico y  el absurdo de la carrera armamentista.  Los tiempos en que vivió la artista fueron convulsos: el terremoto de México, en 1985; la caída del muro de Berlín (1989), la guerra del Golfo (1990),  la guerra de los Balcanes (1985-95), las invasiones estadounidenses en Panamá, Granada, Afganistán y la intervención en Irak (2003). Estrella Carmona formó parte de una generación de artistas  que  dejaron de lado  la crítica al nacionalismo y los discursos políticos para centrarse en la esencia de lo humano. En la década de los 80 se calificó a su generación como aquella responsable de una vuelta a la figuración, o neofiguración; esta  incluía, entre otros, a: Gustavo Monroy, Roberto Turnbull, Luiciano Spano, Roberto Parodi, Boris Viskin y Manuela Generalli. 

Pero la búsqueda temática de todos ellos corría por el lado de encontrar aquello que es específicamente humano: el dolor, la soledad, el vacío, lo espiritual.  Los años 90 verían la época de maduración artística de Estrella Carmona y serían su etapa más prolífica, aquella en la que más distinciones y premios acumuló y en la que su trabajo se definió a través de múltiples muestras individuales. La exposición en el Museo de Arte Carillo Gil, titulada  Ejercicios de Guerra ,  fue inaugurada en 1991, justo después del fin de la guerra del Golfo.  La obra expuesta demostró la diversidad de recursos expresivos que había logrado dominar la artista:  una mezcla de tachismo pictórico con  figuras  humanas insinuadas a través de siluetas y contornos esbozados, en escenarios industriales apocalípticos,  habitados por máquinas monumentales resueltas  con contrastes de luz  y sombras pronunciadas.

Emparentada artísticamente con el expresionismo y con el muralista José Clemente Orozco, sucesora de la visión pesimista del mundo y de lo humano, Estrella Carmona era una mujer muy distinta a lo que representaba en su obra. Su carácter era afable e introvertido,  con una inclinación por el respeto a la vida, siempre con un semblante cálido y amable. Estrella era una entusiasta de todas las causas sociales y poseyó una gran dedicación para la docencia y la investigación.  No obstante, su obra destilaba un sentido trágico de la existencia humana,  producto de la voluntad de dominio,  y una condena de las fuerzas destructivas  que emplea el hombre sobre la Naturaleza y sus semejantes.
En conjunto su obra es una representación alegórica del mundo, lograda por medio de  imágenes poderosas y trepidantes, que no dejaban descansar la mirada. Se servía del dinamismo en sus composiciones para comunicar  la inminencia de la destrucción; utilizaba escalas monumentales para demostrar la monstruosidad  de la tecnología bélica  puesta al servicio del envilecimiento humano.

En algunas de sus series más conocidas, como La Industria (Salón des Aztecas, 1990) y Ejercicios de Guerra (Museo Carillo Gil, 1991), Estrella Carmona pintó estructuras arquitectónicas que semejan enormes mausoleos dedicados a la destrucción. En sus imaginarios  destacan el imperio de la violencia y la triunfo de la deshumanización como producto de la historia.

Los personajes de sus cuadros en El espíritu de las Máquinas (Galería Oscar Román, 1993) comienzan a aparecer personajes enfundados en trajes antirradiación,  que los hacen ver  como prolongaciones de las máquinas de destrucción: robots, seres sin conciencia, ajenos a cualquier responsabilidad moral o ética;  tal era la visión sin concesiones del presente y futuro que sostuvo la artista.

Con todo y su contundencia expresiva, su obra carecía de refilones ideológicos; la artista no se colocó en el espectro ideológico del imperialismo de signo capitalista o comunista; antes bien pintaba para devolvernos con urgencia el mensaje sobre la esclavitud que provoca en nosotros trabajo enajenante y  para confrontarnos con la imagen de un mundo lleno de infiernos en los que las  guerras  arrasan con todo sin distinciones. En las imágenes televisivas transmitidas en directo durante  el bombardeo de Bagdad, pude reconocer la visión de  las pinturas que Carmona había realizado apenas unos años antes en la serie Radiaciones (Instituto Veracruzano de cultura, 1999), tema al que vuelvió, luego de una exhaustiva investigación de imágenes diseminadas por los medios,  en la exposición  El lenguaje de los misiles (2003, Galería Veracruzana de Arte, Mexico,D.F.). 

Dibujante incansable y de una habilidad notable para captar la relación dinámica entre la arquitectura y el cuerpo humano, en sus últimas series inició un proceso de estudio de la figura humana  hasta llegar a sustituir en su obra lo humano por  la presencia  de cyborgs y robots.  Estrella estuvo particularmente interesada por los personajes de ciencia ficción  cuyos modelos retomó de tiras cómicas, juguetes, modelos para armar y películas bélicas.

En la lectura del conjunto de su obra se observa una crítica constante a la ambición: el deseo del ser humano por convertir a la industria de la aniquilación en el símbolo de la grandilocuencia del poder. Su meta era mostrar por medio de su pintura, y según sus propias palabras, que los artefactos bélicos, las estructuras militares y su capacidad destructiva son origen y destino de una falocracia que se apoderó del destino de la  humanidad desde la prehistoria. El poder de las corporaciones y el de los estados dictatoriales enmascarados de democracias policíacas fueron el blanco de su crítica.

La artista veracruzana exploró con su obra los aspectos éticos de la tecnología, la producción en serie (el Postfordismo), y la inteligencia artificial (lo posthumano). Su producción plástica, que incluye animaciones digitales, gráfica en papel e innumerables  series de dibujos de los paisajes postindustriales, constituye una ficción especulativa sobre los inminentes desastres que aguardan a la humanidad al transgredir las leyes naturales. 

Su obra continúa una genealogía de visiones terribles de lo humano elaboradas por grandes pintores de la historia,  como son las visiones del infierno de El Bosco, el negro abismo de Los Desastres de la Guerra, de Goya; la aniquilación del espíritu a manos de la máquina expresada por  José Clemente Orozco, o el aullido desesperado de las víctimas del caos bélico en el Guernica de Picasso.  En la literatura Estrella Carmona abrevó de gente como Aldous Huxley, George Orwell, y en particular del escritor checoslovaco Karel Capek [*], de  ellos tomó su interés en la ciencia ficción, aquella que ve el futuro de la humanidad como una sociedad robotizada, rodeada de máquinas que controlan la vida y transforman al humano en una criatura robotizada, sin conciencia, temerosa de su libertad.

En la última década Estrella vivió al lado de su compañero  de vida y cómplice,   Luiz Eduardo Laufer,  y trabajó como docente en la Escuela de Pintura Escultura y Grabado La Esmeralda, donde ella misma cursó sus estudios de licenciatura.

El arte ha perdido a una de las pintoras que buscó la paz haciendo la guerra por medio de los pinceles.

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[*] La novela de Capek  La fábrica del absoluto es una obra visionaria que relata el inicio de varias guerras en todo el mundo por motivos religiosos. El conflicto se desarrolla luego de la invención de un reactor que es capaz de producir energía libre pero cuyo subproducto es el absoluto, una sustancia que se encuentra en la esencia del todo. El absoluto se extiende por todo el planeta y  determina la caída de las economías basadas en la producción de bienes de consumo.

 

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Fecha de publicación: 15.10.2009