La capacidad de vuelo convirtió en realidad el sueño del guerrero de igualar al poder de los dioses, que desde el cielo enviaban escarmientos y bendiciones a los mortales asentados en tierra. Es en la bóveda celestial donde surgen carrozas de fuego, caballos alados o dragones voladores que imparten justicia o promueven castigos inmerecidos a los seres humanos que desafían las sentencias divinas.

Emilio Valdés, The little wolf, Dibujo 123x190 cm.
Los pájaros de acero modernos llevan inscripciones en el fuselaje que denotan su doble papel como máquinas humanas que imparten justicia desde las alturas, pero que también operan alimentadas por el deseo erótico de diosas voluptuosas, en naves piloteadas por el narcisismo justiciero, expresado en frases evangélicas pintadas en la proa. |