Deus ex machina. Dioses fabricados por el hombre.
Obra de Emilio Valdés

Emilio ValdezEmilio Valdés, Is this trip really necessary?, Dibujo, 23.56 x 2.45 metros

José Manuel Springer

The samurai could equate the disregard for his own life
in the heat of battle, which was considered necessary for
victory in individual combat, to the Buddhist concept of
the illusory nature of the distinction between life and death.

 

Los dibujos de Emilio Valdés no obedecen a una razón o justificación racional; son obras que, como ya es costumbre en su trabajo, parten de una intuición maestra  que él ha tenido el valor de seguir y llevar hasta sus últimas consecuencias.

El tema de la aviación bélica es en sí un meta relato que apunta en muchos sentidos a una metáfora sobre la situación actual.  Como ha demostrado Emilio en su trabajo anterior, el dibujo le sirve para procesar una serie de inquietudes que habitan en su mente y que tiene el tino de no interpretar; lo suyo es perseguir visceralmente el impulso que lo lleva a dibujar.

Emilio ValdezEmilio Valdés, Cheap Sunglasses, Dibujo.

Emilio recurre a las imágenes modernas de la guerra como ejemplo de la obsesión por la seguridad y la auto afirmación que impulsa a nuestra época.

La secuencia de las obras expuestas inicia con una serie de dibujos aislados en los que la figura de esos grandes monstruos voladores alude a la presencia física masculina de  los aviones de guerra .  Hay en estos modelos aeronáuticos una admiración por la máquina que prolonga el cuerpo humano, la cual conlleva una serie de aspiraciones: el poder, el valor, la eliminación del miedo a la muerte y la búsqueda de gratificación que proporciona el desafío.

Las máquinas voladoras, destructoras, pertenecen a ese ámbito de la competencia humana que encuentra en la guerra su más alta expresión de los valores patriarcales.  Desde tiempos memorables las armas y armaduras metálicas conllevan el sentido de nobleza y sacrificio,  principios fundamentales que rigen la ética del guerrero.  No obstante, el primitivo instinto de  supervivencia cede al de la sed por el  poder y a la obsesión de pertenencia a una clase de súper hombres que libran épicas batallas,  como recurso para elevarse sobre el resto de los mortales.

La capacidad de vuelo convirtió en realidad el sueño del guerrero de igualar al poder de los dioses, que desde el cielo enviaban escarmientos y bendiciones a los mortales asentados en tierra.  Es en la bóveda celestial donde surgen carrozas de fuego, caballos alados o dragones voladores que imparten justicia o promueven castigos inmerecidos a los seres humanos que desafían las sentencias divinas.

Emilio ValdezEmilio Valdés, The little wolf, Dibujo 123x190 cm.

Los pájaros de acero modernos llevan inscripciones en el fuselaje  que denotan su doble papel como máquinas humanas que imparten justicia desde las alturas, pero que también operan alimentadas por el deseo erótico de diosas voluptuosas, en naves piloteadas por el narcisismo justiciero, expresado en frases evangélicas pintadas en la proa. 

Emilio ValdezEmilio Valdés, Messerschmitt No.2.

En la gran secuencia titulada Is this trip really necesary?  el dibujo nos lleva visualmente por una metamorfosis: desde la máquina de estética omnipotente, un dios creado por la mano del hombre, de ahí la frase Deus ex machina, hasta una degradación,  espléndidamente  lograda a través de un dibujo cada vez más orgánico y expresionista,  en la que  los bombarderos  se transforman en animales divinos cuya epidermis se desbarata por efectos de  la velocidad y la  violencia. La batalla celeste  no distingue aliados o enemigos,  acaba con todo y con todos por igual.

El final de la secuencia es el epítome de la metáfora, la inmolación total del artefacto que queda  envuelto en bolas de fuego, reducido a escombros, su propio deseo de inmortalidad consumido por las llamas.  Los fragmentos de la colisión representan la transformación de la fuerza de la bestia en un cúmulo de despojos de carne lacerada y huesos tronchados. Los restos de la criatura apocalíptica se desploman con furia sobre la tierra. La estética de la destrucción y de la soberbia humana se convierten en el espectáculo final como una señal de los tiempos.

Emilio ValdésEmilio Valdés, Egoísta.

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Fecha de publicación: 02.08.2011