La situación

Milena Bonilla Milena Bonilla, Utopia, 2005. Fotografía digital

José Manuel Springer

Definir una situación es una de las labores más arduas. No bien se comienza a trazar los límites de la misma, surge la incertidumbre sobre si los términos usados para acotarla no esconden otros significados que puedan alterar el propósito. Lo más revelador al emprender la tarea por definir una situación es cómo bordear el tema y mostrar que esta se encuentra comprendida dentro de ciertas fronteras, las más de las veces borrosas.

La tarea de reconstruir una situación puede emprenderse con la intención de reinventarla, a través de la ficción y por medio de objetos sin conexión entre ellos, que llegan a formar parte de un continuo de puntos de una línea discursiva.  Es así como yo entiendo el trabajo de Jonathan Hernández en la exposición Algunas Lagunas*.

¿Qué es lo que se intenta situar con estas lagunas? Al parecer, lo que interesa es más la ausencia y la efímera sensación de algo que se parece a lo real, que está ahí frente a nuestra mirada, pero que no termina de cuajar. Y sí, es cierto, que la ambigüedad es parte fundamental del arte, pero lo que le da su autonomía como experiencia de conocimiento es el hecho de que se preste a una infinidad de asociaciones epistémicos, experiencias intraducibles, y formas que aparentan formar un lenguaje pero que en esencia son sólo disparadores de la memoria. Cada quien hará con ellas lo que le permita sus habilidades asociativas.

Santiago BorjaSantiago Borja, El hilo invisible, 2012. Impresion duraclear sobre vidrio.

La situación está abierta, se puede intuir que hay algo en la exposición que está apenas insinuado, pero que requiere algo más que lo sentidos para obtener del caos un resultado en claro.  La selección de obra es un cajón de sastre, en el que están reunidos artistas y no artistas de diferentes generaciones y países, poetas visuales y diseñadores alternan con un cineasta. La selección de obra puede funcionar para definir esas lagunas de la memoria histórica o entablar un diálogo ocioso con la realidad, aunque sea para demostrar que ésta se nos escapa en su multitudinaria existencia. Por la misma razón, el curador pretende dejar los hilos sueltos de la madeja, esto permite reconstruir un hito histórico a través de la repetición y la asociación de ideas.


Hernain Bravo, Cartografía del Paisaje. 2006.

La primera noción del sentido de este archivo la ofrece el propio curador, Jonathan Hernández. Bajo una vitrina presenta una colección de sus libros con imágenes que sugieren modos alternativos de leer la obra, a través de las coincidencias formales, o de la superposición de objetos. Tal es el caso de los carteles anónimos de la revuelta del Mayo de 1968 francés y mexicano, que apuntan a una temporalidad específica y a una vinculación entre textos e imágenes o el uso de figuras espontáneas aisladas sobre papel, o aluden a la existencia del espacio urbano del que alguna vez fueron parte.

Si las asociaciones entre obras funcionan es por que dentro del cúmulo de signos hay terrenos temáticos y relaciones de proximidad que permite traducirlos. La Cartografía del Paisaje de Hernain Bravo, un video en el cual se muestra al artista dibujando sobre la ventana de un autobús todo aquello que está del otro lado: autos, árboles, calles, . La proyección del video sobre la ventana de la galería replica la proyección del mundo sobre la conciencia. La galería como el aparador de imágenes detona la pregunta del artista Paulo Bruscky, que presenta la efigie de un hombre con el letrero que dice: “¿Para qué sirve el arte?” Cuestión fundamental para justificar la existencia de una reflexión autónoma a la que el arte aspira ser.

La situación que propone definir el artista-curador en la muestra utiliza una superposición de objetos que crean una escenografía para el falso documental de Chris Marker (La Embajada, 1973), en el que las ideas sobre el bolcheviquismo, el trotskismo, Tlatelolco 1968, Praga, aluden aleatoriamente utopia, caos, el regreso de la historia.  La película de Marker posee el tratamiento de un documento casero de una familia en una residencia; sin embargo, la narración del propio autor se contrapone a las imágenes describiendo el caos y la confusión de un grupo de refugiados de izquierda, ocultos en una embajada durante el golpe de estado de Pinochet, en espera de saber cuál será su destino: el exilio o la clandestinidad.

Marco RountreeMarco Rontree, Sin Título, 2012. Pintura sobre papel

Esa descripción del cerco ideológico que atrapó a la izquierda política desde hace décadas ¿puede ser comprendida? ¿percibida? ¿situada?  He ahí el punto de la exposición; los argumentos pueden sumar, pero también pueden crear impresiones exageradas; lo que está en juego es ir más allá de definir la situación, y provocar que el absurdo de la política se desplace del documento histórico al discurso interpretativo del arte: desde el burocrático escritorio de Rodrigo Tovar, con su tubo cromado integrado para practicar el baile de tubo de política, hasta la alegoría de una utopia cuarteada, fragmentada, dividida, que propone Milena Bonilla. La exposición reúne un bien seleccionado grupo de objetos semánticamente relacionados con la política de partidos: la veleta, el podio, el estafador, la bandera deslavada.

Como sucede en sus montajes fotográficos periodísticos, Jonathan Hernández ha realizado una impresionante edición a partir de las imágenes de Alfredo Mora, que muestran un inventario de monumentos decadentes en Tlatelolco; la oficina donde fuera asesinado Trotsky, una secuencia fotográfica transparente impecable realizada por Santiago Borja, y la fotografía de Cao Guimarães, sinécdoque de la mirada de un hombre con escasos recursos.
Al fin del recorrido la situación vuelve al origen:  la muestra concluye con una caja de huevos de codorniz colocada sobre un pequeño podio en el primer lugar.  Jonathan Hernández impresiona con su habilidad para leer a través de las situaciones y aludir a una situación compleja con un curaduría autoral que abre las posibilidades de lectura de las piezas artísticas que han dejado una huella en la carrera de Hernández.

 

 

 

 

* La exposición Algunas Lagunas se presenta en la Galería Proyecto Paralelo, Alfonso Reyes 58. Col. Condesa, hasta el 23 de marzo, 2013.

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Fecha de publicación: 01.02.2013