Caos y orden

Agentes del Caos

José Manuel Springer

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La relación entre prácticas artísticas irracionales y la representación de las fuerzas del bien y el mal dentro de practicas comunitarias arcaicas o aisladas  ha sido tema de exposiciones y estudio desde la estética, la historia del arte y los estudios visuales.   Desde la crítica cultural se  ha intentado vincular a las prácticas chamánicas con formas de creación del arte occidental,  con el fin de mostrar la vinculación entre ciertos objetos artísticos los rastros con ejemplos de  la manifestación de fuerzas psíquicas en sociedades premodernas.  

Y aunque no se puede decir que existe una relación causa-efecto entre los poderes sobrenaturales y la creación artística, existe una relación entre el papel de los objetos sincréticos  que producen algunos artistas y las figuras religiosas o las imágenes taumatúrgicas asociadas a prácticas rituales.

Desde antropología crítica se considera la asociación entre mitos construidos en torno a las fuerzas naturales  y la acción humana, como una búsqueda de cierta “resistencia” hacia  las conductas y modos de vida racionales de las culturas civilizadas. 

La  reciente exposición Maestros del Caos presentada en Fundacio La Caixa Madrid, parte del principio de  comparar las experiencias de culturas arcaicas  con prácticas artísticas contemporáneas, vinculándolas aquellos artefactos anónimos con la obra  de artistas que rechazan los cánones estéticos convencionales en pos de una estética del horror  o de una visión del arte como catarsis.  De otra manera no podría explicarse la  instalación Outgrowth (2002) de Thomas Hirshhorn, que representa al mundo por medio de diminutos globos terráqueos  de los que surgen metástasis enfermas, tumores que salen del mundo,  alternados con  fotografías  de los horrores de la violencia y deyecciones de la humanidad. 

Jean-Michel Basquiat.Jean-Michel Basquiat. Exu, 1998.
Colección privada. ©VEGAP, 2013
La muestra es una lectura del corpus de conocimientos  empíricos que pretenden explicar las fuerzas de la naturaleza  mediante la representación de un cuerpo emaciado, triturado, deformado, que  a menudo acerca lo humano hacia lo animal  y lo sobrenatural, expandiendo las capacidades expresivas del cuerpo hasta limites  rara vez visitados por la práctica artística convencional.

Dado que la idea de trasgresión ha sido una constante en la práctica artística moderna y, sobretodo,  en los últimas décadas, cuando  los artistas han echado mano del sensacionalismo desde el escándalo, la  crudeza o lo abyecto,  el arte contemporáneo se ha vinculado con prácticas  liminales como  el satanismo, el exorcismo, la trasmutación y las flagelaciones corporales.

Maestros del Caos, que en su versión original propuesta por el parisino Musèe  du Quai  Branly fue titulada Maestros del Orden,  propone un recorrido  sinuoso por un número de prácticas  afines a diferentes culturas pre modernas, que siguen en existencia tanto en Europa como en Norteamérica, y por supuesto  en África, Asia y América, pues especialmente estas son regiones donde el mito del primitivismo  da origen a energías psíquicas  “negativas” y su representación en objetos e imágenes coleccionadas con avidez por los museos europeos de etnología.

Para el curador de la exposición,  Jean de Loisy, cualquier orden, incluido el orden divino, es esencialmente imperfecto, limitado y está amenazado por la implosión. Esta conciencia del desorden y las fuerzas perturbadoras, necesarias son comunes a todas las civilizaciones, que las emplean para mantener el equilibrio del universo y su continuidad.  La obra artística y los fetiches, introduce una separación que sigue una lógica globalizadora para eliminar las diferencias entre los discursos estéticos europeos y los de las zonas marginales del mundo.


Topu. Población tapirapé (Tupi), Brasil, 1960-
1972. Musée du quai Branly, París. © Musée du
quai Branly. Foto: Thierry Ollivier, Michel Urtado.
Las secciones de la exposición introducen una experiencia que primero a desestabilizar la relación entre las creencias  arcaicas, extrañas,  y nuestra cada vez mayor ausencia de espiritualidad.  El resultado  se puede observar en la obra de uno de los artistas más singulares del siglo XX, Joseph Beuys; de quien se incluye el video Cómo explicar el arte a una liebre.  Aunque se trata de una pieza muy comentada por la crítica artística, en este contexto la imagen móvil adquiere otra significación: el personaje de Beuys, con el rostro cubierto de hoja de oro y miel, vestido con chaleco de expedicionario,  recuerda a algunas de las esculturas y trajes rituales expuestos, como el de los locos.  Las secuencias fílmicas en las que el artista alemán, toma  entre sus manos a la liebre muerta, cuyo cuerpo está flácido,  semeja a un títere con el que Beuys recorre una serie de objetos de su producción: sillas embarradas con manteca,  rollos de fieltro,  y placas  de cobre colocados dentro de un armario antiguo.   No tan lejano de los ritos de la santería africana y de los rituales medicinales de los Navajo,  Beuys es deudor de los chamanes  siberianos, que están presentes en la exposición con trajes confeccionados con piel de animales y talismanes metálicos, cuyo significado se potencia a través del uso, en una práctica travestista mágica que convierte al portador en portador de fuerzas ocultas.

La metamorfosis del cuerpo

Ese mundo desordenado, en el cual la mente occidental encuentra la ocasión para imponer su “orden” aunque sea de manera antinatural,   también celebra el caos y en cierta manera lo busca para entrar en contacto con las fuerzas convulsas de la naturaleza.   El video Blackmouth (2004) de la artista Chloé Piene  es una pieza bizarra que muestra qué tan lejos puede llegar el artista contemporáneo para romper  los cánones estéticos y sociales.    Chloé Piene parte de una experiencia límite: hacer un ayuno durante 60 días en una cueva en las montañas.  La modificación de la percepción de los sentidos, la  ausencia de luz, de alimento, y la falta de referencia  le sirvieron a la artista como base para hacer un video con una adolescente que aparece comportándose como una bestia, semidesnuda cubierta de lodo y aullando desesperadamente, en una catarsis salvaje en la que no parece haber invocación o provocación de ningún espíritu sino una situación de desequilibrio emocional. La imagen creada por la artista cala por el histrionismo y el sonido manipulado de la voz; al final uno se pregunta si la puesta en escena no es sino una secuencia ficticia, que  guarda relación con  las invocaciones de los espíritus malignos de religiones como la Yoruba, el Palo Monte o el Vudu.

Cholé Piene Cholé Piene

Cholé Piene,  Blackmouth, toma fija de video, (2004)

Según el etnólogo Bertrand Hell, autor del libro Maestros del Desorden y asesor científico de la curaduría de la exposición:  “El ciclo de reproducción de la vida,  pasa necesariamente por ciertas fases de desorden…  Las cuestiones que influyen sobre el chamanismo, la presencia del desorden, y los rituales catárticos para volver al orden, son preguntas que también se hace el artista contemporáneo: la percepción del equilibrio entre la dialéctica orden-desorden, produce un registro de conocimiento emocional y  del espíritu, que es distinto al que nos ofrece la ciencia.”

La práctica artística y el chamanismo, el Vudu o  los viajes por la psique,  comparten el interés en el cuerpo humano, visto como vehículo, origen y destino de las metamorfosis que produce el desencadenamiento de las fuerzas del caos y el orden.   

estatuillasIzq: Recipiente para sustancias mágicas. Pueblo batak (grupo toba),
Sumatra, Indonesia. Finales del s. XIX. © Foto: Studio R. Asselberghs /
Frédéric Dehaen, Brussel y Colección Wereldmuseum, Rotterdam.
Der: Estatuilla femenina. Población tsogho, Betsi, Gabon. Final siglo
XIX, inicio del siglo XX. © Musée du quai Branly. Foto: Claude Germain.
El cuerpo como centro receptor de energía pero también como el locus de la enfermedad y víctima de los castigos divinos o de las deformaciones impuestas desde la cultura: las  prácticas como la perforación, el desmembramiento, el castigo físico como penitencia o el ayuno, dejan sobre el cuerpo huellas en ambos sentidos: el sufrimiento lleva al castigo y la sanación.

Asimismo la metamorfosis del cuerpo que adquiere poderes psíquicos especiales, llevan a la hibridación de lo humano con lo animal (el zoomorfismo), de lo sagrado y lo profano,  que observamos en algunas figuras tutelares de las creencias mágicas: tales como la posesión diabólica. La búsqueda de formas de evitar ese tipo de estados que violentan el cuerpo ha sido abordada desde la óptica religiosa como de la práctica de la sanación por medios no alópatas. 

Una de las piezas más llamativas de la exposición corresponde a un video que muestra un acto de exorcismo de  Anna Halprin, conocida por sus prácticas chamánicas de sanación a través del movimiento corporal.  Halprin, diagnosticada con un cáncer en el colón, construyó un altar en el cual representó la génesis de su mal. Lo que vemos en el video, es a la artista vestida con un manto negro,  profiriendo gritos de dolor y gesticulaciones, que  provocan ansiedad entre el público pues lo sonidos son verdaderamente  desconcertantes. A partir de esta sesión Anna Halprin  logró expulsar el cáncer y  hoy continua a sus 90 años ofreciendo una opción terapéutica a personas que sufren enfermedades terminales, como el Sida.

PosesiónLa embriaguez, la locura, los estados alterados de conciencia,  han sido concebidos desde la antigüedad como enclaves de un tipo de conocimiento o de contacto con fuerzas invisibles a los sentidos.   Es curioso comprobar aquí como en Europa estas prácticas continúan vigentes a través de fiestas como el Carnaval o celebraciones ligadas con ciclos estacionales.  Entre los múltiples amuletos, disfraces, reconstrucciones de seres míticos y prácticas propiciatorias,  encontramos objetos, talismanes, música y aforismos verbales que demuestran que aún en la era de las telecomunicaciones,  la vida en los pequeños pueblos europeos suceden prácticas taumatúrgicas que buscan el orden, la abundancia, o  la protección divina.

Entre las prácticas de este tipo traducidas al arte contemporáneo se encuentra el video de Paul McCarthy, en el que el  provocador artista californiano explora el papel mítico del artista occidental como un iluminado al que los museos, las galerías y en general el mundo del arte esta dispuesto a  besarle  el trasero  para rendir culto a su “genialidad liberadora.”  En ese sentido la idea de McCarthy no es muy distante a la de los locos geniales que aparecen en las fiestas y rituales para acompañar a los comensales en una danza propiciatoria o en un rito de expiación de los males comunitarios.    

Sí, el malestar está entre nosotros, y ello explica la abundancia de religiones espiritualistas y  prácticas pseudo místicas. Parecería que la sociedad contemporánea rompió con la religión y la experiencia unificadora y el equilibrio, pero el cuerpo y la mente humana siguen siendo el locus de la enfermedad y del desequilibrio.  En el video Casa (2001) del español, Sergio Prego que a través de un complejo sistema de edición de video logra captar formas líquidas, que semejan deyecciones  flotantes,  similares al ectoplasma, esa materia viva presente en el cuerpo que puede hacer visible a través de la acción de un medium o intermediario.   No obstante, las formas que capta el artista demuestran la posibilidad de crear cuerpos virtuales, producto de la anulación de tiempo y espacio que permite la imagen digital.

Sergio Prego, Casa Sergio Prego, Casa Sergio Prego, Casa

Sergio Prego, Casa,  toma fija de video (2001).

En suma, las relaciones entre el arte y los rituales mágicos, las relaciones entre lo sagrado y lo profano, desde el exorcismo al carnaval, del viaje iniciático a la danza ritual de los concheros,  demuestran que el sistema límbico, aquel que controla las emociones, el miedo, el placer desde el dentro de del cerebro, tiene una influencia determinante en las conductas instintivas humanas.  No obstante, el ser humano ha desarrollado gran parte de su capacidad interpretativa  y vital a las actividades  cognitivas, racionales y lingüísticas que se encuentran en la corteza cerebral, cuyo desarrollo es muy posterior en la génesis de la mente.

Como responsable de la vida afectiva y de la memoria, el sistema límbico, a pesar de ser superado por la el sistema nervioso central, continua operando  en los procesos de  preservación  del organismo y la integración de la información genética y ambiental. De ahí que las relaciones entre arte y pensamiento mágico-mítico-religioso se expresen en la cultura a través de prácticas que anteceden  al mundo de las ideas, los conceptos y la conciencia.  Es importante tomar en cuenta la vinculación entre los comportamientos estético-imaginarios y su influencia en el procesamiento de lo real y lo  desconocido, del orden y el caos.

 

 

 

 

 

Myriam Mihindou. Serie «Déchoucaj’». Haití, 2004-2006.
Colección de la artista.

 

 

 

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Fecha de publicación: 16.05.2013