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La Feria de Arte FRIEZE:
Arte Conceptual en el mercado
El arte, afortunadamente es un mercado, y si divinizamos
al primero es porque, antes y sobre todo, hemos divinizado al
segundo.
Régis Debray.
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Del 21 al 24 de octubre se celebra
la tercera edición de la feria de arte contemporáneo
Frieze. Ciento sesenta galerías de casi todo el
mundo exponen sus propuestas creativas en el pintoresco Regent’s
Park de Londres. Un paisaje de Constable situado en el corazón
de la metrópoli. El Land art ya era una práctica
común entre los jardineros ingleses del siglo XVIII. Por
esto, la vanguardia, finalmente académica, no tendría
mejor sede.
Junto a la entrada del recinto, un antiguo Diorama, más
abajo la casa de Sherlock Holmes, en el mismo parque el Zoo. Pero
Frieze no va a romper la atmósfera decimonónica
del barrio. La feria es, un siglo después, un tipo de Exposición
Universal. En lugar del Cristal Palace entramos en un edificio
del último arquitecto en boga, David Adjaye. Los techos también
son transparentes, pero en vez de hierro y de vidrio, los materiales
son propios de la era del reciclaje. Reciclaje, reconfiguración
y reconstrucción es el título de su libro. Tal
vez el siglo XXI no se enorgullezca tanto de los descubrimientos
de la industria, como las grandes Exposiciones Universales, pero
al menos sí pretende darnos una lección de buena ciudadanía. |
| Ferias
y Bienales
La diferencia entre un museo y un bazar la tenemos clara. Pero
pasear por e British Museum no es tan distinto de ir al mercado
de Camden en el periplo del turista. Da igual comprar una taza con
el dibujo de un friso persa, encontrado en la tienda del museo,
o unos vasos op art en el rastro de Londres. Hoy en día
acontecimientos culturales y comerciales van necesariamente de la
mano.
Distinguir ferias de arte contemporáneo y bienales, es
cada vez más difícil. Siempre hay muchos entendidos,
muchos galeristas y muchos artistas. El público acude igualmente
en masa y los tickets para acceder al evento parecen las entradas
de un concierto de rock.
Diríamos que las bienales son más discretas, aunque
los artistas que participen en ellas venden sus trabajos en prestigiosas
galerías. Las ferias en cambio muestran sin escrúpulo
el precio de las obras, aunque las acompañan con conferencias
de alto tono intelectual y con creaciones específicas para
la ocasión (Como los artistas invitados a realizar un proyecto
en Frieze, de los que hablamos a continuación).
Los organizadores de las bienales de arte observan lo que ha cristalizado
en las ferias, trazan un plan y presentan al mundo las nuevas tendencias.
El mercado tiene una mayor capacidad de renovación que la
Estética. Lo que el teórico del arte tarda en aceptar,
el galerista solo tiene que ponerle un precio. |

Donald Urquhart, L
entre acte. 2005
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Mercado e Información.
Esta relación entre ferias y
bienales se mantiene gracias a la información sobre arte.
El mercado puede solucionarse con la siguiente ecuación:
mientras más conocido es un artista, mas cotizan sus obras
y mayor es su reconocimiento institucional.
El arte es un producto de lujo. No nos
engañemos. Se caracteriza por ser innecesario. Podríamos
vivir sin los museos, no sin las factorías de la alimentación.
Por esto, si la industria de la cultura quiere sobrevivir, tiene
que convertir determinadas manifestaciones artísticas en
necesarias para sus consumidores.
La información cumple la función
del encantamiento. Capaz de dotar de un áurea a los artistas,
a los productos, a los planteamientos. La crítica de arte
nació con los salones de pintura en el siglo XVIII, cuando
una nueva clase se interesó por el coleccionismo. La burguesía
hizo público el gusto y por consiguiente determinó
unos parámetros de calidad. Era la única forma de
objetivar el mercado. La galería Juana de Aizpuru, una
de las pocas españolas que acude a la feria, explica que
la información es imprescindible para el coleccionista,
si este quiere seguir una línea coherente.
Desde entonces información y arte han
ido siempre de la mano. Una obra no es solo lo que podemos ver,
sino también lo que sobre ella se ha dicho. El caso de
Frieze es el ejemplo palmario de esta relación.
Frieze es una revista cultural fundada por el editor
Matthew Stotover y la publicista Amanda Sharp hace 12 años.
Tan solo desde 2003 organiza una feria de arte contemporáneo.
La transformación de la empresa, de sus objetivos y expectativas
era inevitable. De un modo natural, se ha pasado de informar sobre
las exposiciones de las galerías de Londres a ofrecerles
un escaparate internacional.
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| Centros y periferias

Andrea Zittel. Hiking
Club. 2005 |
¿Pero quienes están en el mercado? Aún nos
queda por conocer el sentido de la información. Frieze,
como otras ferias y bienales internacionales, aspira a la universalidad,
a ser la muestra de todo lo que ocurre en el mundo del arte. Incluso
podría pensarse que las ferias prescinden de un discurso
para que todo quepa. Pero sabemos que ser oferta en un mercado tan
limitado como el del arte exige crear una demanda. A Frieze
solo acuden galerías cuyo peso internacional haya sido considerado
por el comité de la feria.
Alain Quémin en un estudio titulado El papel de los
países prescriptores en el mercado y en el mundo del arte
contemporáneo (1), explica
que todos hemos asumido una aparente mundialización de la
cultura. Como si hablar de estilos nacionales careciera de sentido
hoy. Por ejemplo, Juana de Aizpuru dice “Ahora los artistas
son mucho más individualistas, ya que viajan constantemente,
tienen un gran desarraigo y consideran que el mundo es su patria.
Es difícil que con estas características de forma
de vivir surjan movimientos transcendentales”. |
| Quémin tiene en cuenta la nacionalidad
de los artistas mas alabados por los expertos, coleccionados en
los museos, y presentes en las galerías que controlan el
mercado internacional. La revista de arte alemana Capital
publica todos los años una lista con los nombres más
influyentes. Las nacionalidades mayoritarias son en el siguiente
orden: EEUU, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia y Suiza.
Después, muy de lejos, vendrían los asiáticos
y los latinos, y extrañamente los africanos. También
constata que los artistas de otros países que triunfan en
el panorama internacional suelen vivir en los centros del poder
económico: Nueva York, Londres o Paris, y que raramente pasan
al estrellato desde sus ciudades de origen. Por ejemplo, uno de
los artistas latinos con más éxito internacional,
Carlos Amorales, que está presente en la galería mexicana
Kurimanzutto en Frieze, vive entre el DF y Ámsterdam.
La galería Pepe Cobo, que también acude a Frieze,
señala que es una feria situada en un lugar estratégico.
La importancia financiera de Londres, hace que sea un centro del
coleccionismo internacional. |
| No hay que escandalizarse. Esto siempre ha
sido así. ¿No fue la vanguardia histórica una
fiesta en las cafeterías de Montmatre? Quémin únicamente
reflexiona sobra el falso cosmopolitismo de las ferias de arte internacional.
Un poco como las Exposiciones Universales del siglo XIX. No puede
caber todo en Regent’s Park.
Sabemos que lo mejor de nuestro tiempo aún esta por descubrirse.
No quiero decir que los artistas que acuden a Frieze no
sean interesantes, sino que responden a un corte muy determinado.
El mercado del arte hace una criba a gran escala de la producción
artística. Pero hay mucho arte todavía invisible,
que no forma parte de la información artística.
“Los otros”, que en cierto modo somos también
nosotros, españoles, mexicanos… como si la cultura
latina fuera un satélite de la anglosajona, debemos pensar
seriamente en esta situación. En cualquier caso, podemos
estar contentos de que ciertas galerías españolas
(Juana de Aizpuru y Pepe Cobo) y mexicanas (Kurimanzutto y Enrique
Guerrero) participen Frieze y de que en nuestros países
se celebren ferias de carácter internacional. Teniendo en
cuenta que la mayoría de las galerías españolas
y mexicanas no están atentas del mercado exterior. |
| Lo
exhibible y lo exhibido

Jay Chung y Takeki Maeda,
The Beatles in my life. 2005 |
La
información que mayormente manejamos está siempre
orientada. Con esto no ponemos en duda la independencia de Frieze.
Muchos artistas no son percibidos. Aquello que no se promociona,
no se puede vender, y solo se promociona lo que es demandado.
¿A qué nos referimos al considerar que ciertas obras
son exhibibles mientras que otras no lo son? Cuando Duchamp
colocó su orinal y lo llamo fuente demostró que todo,
hasta el propio concepto podía ser exhibible. Luego cuando
los museos más prestigiosos ansiaron tener dentro de su colección
este objeto, se comprobó que también era vendible.
Aun así, hay obras que no se exhiben. Por esto, que exista
un margen en los espacios expositivos después de la revolución
duchampiana, demuestra que hay una serie de preferencias, de modas,
de valores contemporáneos que excluyen determinadas obras
de arte. |
| Aunque parezca caber
todo, no todo cabe. Hay una norma (sería muy radical hablar
de un canon). Es dudoso que las revistas de arte nos hayan convencido
de ello. Pero si bien parece que se elude cualquier discurso, que
se busca el universalismo, al analizar el trabajo de los artistas
que Frieze ha invitado, descubrimos casi un planteamiento
estético en la elección. No obstante, ha sido comisionada
por Polly Staple, reconocida por su sensibilidad hacia los creadores
y su trabajo en Cubbit Gallery, un espacio dirigido por los propios
artistas.
Asistimos a una conceptualización de toda forma. No vale
ya la expresión pura. Si ésta se diera, debería
ser explicada con el discurso. La palabra de los críticos
y de los curadores puede justificar cualquier manifestación.
Lo que en un principio era una exigencia del mercado, del coleccionista
y del marchante que necesitaban valorar el trabajo del artista,
se ha convertido en la misma obra. El arte de hoy es el de la enunciación.
Casi un trabajo lingüístico, teórico, en vez
de plástico. Por ejemplo, Ian Wilson, uno de los artistas
que acude a Frieze, mantiene discusiones con los espectadores
sobre temas filosóficos, que según explica, al no
ser registradas en ningún soporte, adquieren connotaciones
míticas. Su trabajo tiene más que ver con Sócrates
que con Fidias. |
| ¿Dónde están los pintores
entre los artistas invitados a Frieze? Curiosamente hay
un dibujante, Donald Urquhart. Desde siempre la línea ha
sido el más conceptual de los recursos del pintor. Podríamos
hablar de una desmaterialización de la obra de arte. De una
progresiva desaparición de los soportes.
Tal es el caso de artistas como Andrea Zittel, quien diseña
muebles personalizados. Finalmente su creación no es tanto
el objeto en si, como el tipo de habitabilidad propuesta. A Frieze
lleva un grupo de excursionistas californianos para que acampen
en Regent’s Park y muestren su forma de vida sana. Una idea,
por cierto, muy victoriana: el campo frente a la ciudad. Como si
fuera una de esos paisajistas de la América virgen, que tanta
curiosidad despertaron hace doscientos años. Sólo
que en vez de pintar el Cañón del Colorado, nos invita
a vivir en el Cañón del Colorado.
Así como no hay pintores entre los artistas invitados a
Frieze, destaca en cambio la presencia de escultores. Parece
que la escultura si resiste a esta conceptualización de la
forma. Tal vez porque está más cerca de la instalación
y de la arquitectura, porque tiene cierta teatralidad -se transforma
con la luz, su ínter actuación con el espacio-. El
trabajo de Michael Beutler consiste en la construcción de
estructuras con materiales innobles, perfectamente adaptables al
lugar, que se extienden orgánicamente por el territorio,
como un vegetal. Tiene algo de matérico, es cierto. Pero
la explicación de su trabajo es fundamental para que algunas
de estas estructuras no acaben en la basura; como recientemente
le ha ocurrido a una de sus obras instaladas en la vía publica,
confundida por unos barrenderos. La sofisticada interpretación
que han elaborado los críticos, está en sintonía
con la arquitectura efímera, los invernaderos, y el gótico.
Sus esculturas serian una reflexión sobre la fabricación
en cadena. |
| Forma
y concepto
Pero el cuerpo del arte parece estar desprestigiado. Esto es lo
que no se dice pero todos intuimos. No vamos a reivindicar ahora
a los pintores. A lo mejor ha muerto la pintura, o el arte. O estamos
ante otra cosa que no sabemos como llamar, y que es maravillosa
también, aunque no tenga nada que ver con lo que hasta ahora
conocíamos. De todas maneras no se ve ninguna revolución
cultural en el horizonte. Desde los sesenta el conceptual ha ido
paulatinamente tomando posiciones, como los grandes cambios, y ahora
no hay posibilidad de retroceso. Pero no nos olvidemos de que hay
otro arte, no exhibible, que no llega a las ferias, o que llega
como arte proscrito, como arte menor, de consumo…y que solo
se ve en los rincones de las bienales. Dice Régis Debray
que cuando a una cultura más le repugna el cuerpo se hace
más abstracta (2). Esto es
lo que esta pasando con nuestro mundo globalizado del arte. |

Michael Beutler, Central
avenue. 2005 |
| Todo quiere ser suficientemente universal.
¿Pero dónde queda el individuo? ¿La identidad?
¿El cuerpo?... ¿Dónde queda la humanidad? Los
países hispanos que arrastran siglos de una autoconciencia
carnal, no pueden desprenderse fácilmente de su cuerpo. La
fisicidad de nuestro arte es una herencia que nos impide entrar
en ese límpido mundo de los conceptos. Tal vez por esto sólo
hay unos pocos artistas latinos en las ferias de arte contemporáneo
como Frieze.
Y es necesario hablar del conceptual. Su peso es cada vez mayor.
Para ver que nos traen los nuevos talentos, podemos asistir a la
exhibición de fin de curso del prestigioso Central St. Martins
College of Art & Design, también en Londres. ¿Qué
encontramos? Video, instalación, investigaciones más
o menos presentadas en los muros de la sala…no vamos a ser
demasiado duros, están aprendiendo. Lo mejor de la escuela
siguen siendo los graffitis dejados en los baños. Pero todo
bajo discursos complejísimos, casi siempre autoreferenciales,
llenos de citas explícitas, y con poquísima atención
a la forma. Como si las palabras bastaran para colgar una foto desenfocada
en la pared. Se puede, ¿por qué no? ¿Nos interesa?
Depende. Los jóvenes artistas imitan a aquellos que ya están
en la cresta de la ola.
Por ejemplo Henrik Hakansson, ha decidido para esta edición
de Frieze llevar un pájaro a la Royal Academy of Music, donde
grabará su canto y el aliento de los espectadores. La idea
es de un lirismo ensordecedor. Esa pobre criatura de la naturaleza
dentro de la sofisticada sala de conciertos. ¿Pero era necesario
hacerlo? O ¿hubiera bastado con leerlo en Frieze? |
| La feria arte
como atracción de feria
Los museos están empeñados
en exhibir proyectos fílmicos. La imagen en movimiento tiene
fascinadas a las artes plásticas. ¿Cómo se
puede estar en la vanguardia sin introducir el video? Las ferias
tienen miedo de perder esta baza. El cine se expone, como si de
un cuadro se tratara. Diríamos que el tiempo de los museos
ha entrado en crisis. El audiovisual conquista las salas de exposiciones.
Pero la gramática fílmica y la museográfica
son enormemente distintas.
Entre los proyectos de Frieze están
las películas de los artistas. Advertencia: no es lo mismo
ver estas imágenes sentados en la butaca de una sala de cine,
que en la sala de la feria. Y tienen razón, son experiencias
absolutamente distintas, pero tampoco es igual contemplar un volumen
o un plano quieto, con unas imágenes que se desenvuelven
libres. El tiempo de la mirada lo decides tú en las artes
plásticas, se impone solo en el audiovisual.
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Henrik Hakansson, Pájaro.
2001 |
| En todo caso las ferias de arte contemporáneo
demuestran una gran valentía al apostar por el video. No
hay que dejar escapar esta oportunidad. También se paso de
la era de las catedrales a la de los palacios. Y Frieze
sabe que va a ocurrir. Esta edición ha invitado por primera
vez a tres artistas a realizar un video: Roger Hiorns, Donald Urquhart
y Cathy Wilkies. Al igual que hace 100 años en las se proyectaban
en los barracones de feria las primeras películas, ahora
son las ferias mas culturales las que nos proponen las últimas.
Casi como si el Diorama que se encuentra a la puerta de Regent’s
Park hubiera sido restaurado.
Y las ferias y los muesos están también empeñadas
en introducir la performance. Lo que en un principio comenzó
como una practica radical y antimuseológica, hoy es el mayor
reclamo de Frieze. Cuatro de los proyectos patrocinados
por la feria son acciones. Martha Rosler lleva a los espectadores
por las salas de servicios de la feria: los baños, la cafetería,
etc.…en un acto de solidaridad social, frente a los precios
inauditos de las obras de arte, su proyecto está lleno de
humildad, pero se queda en un símbolo poco original. El caso
de Matthieu Laurette es más gamberro. Sus acciones rebasan
la propia especialidad del museo o del escenario. Pueden consistir
en un show televisivo o en una subasta. Para Frieze, Matthieu
Laurette hace que un equipo de diseñadores opinen sobre la
vestimenta de los visitantes. Tal vez alguno, que se consideraba
muy elegante, salga ofendido. No sabemos si es esta la mejor forma
de vender arte. Hay que reconocer que Frieze se arriesga
a que le salga el tiro por la culata. Otra acción es la de
Jay Chung & Takeki Maeda, quienes hacen un recorrido sin información,
una antivisita. Los gestos dadaístas ya no sorprenden a nadie.
Esperamos que aquellos que se animen a seguirla no se aburran. Por
otro lado el ya clásico Richard Wenworth quiere dar a conocer
sus ideas sobre la feria en una publicación repartida por
el metro de Londres.

Roger Hiorns "Fleet
Street". 2005
Las ferias de arte se parecen cada vez más a los parques
de atracciones. Lo que estos intentan tener de sublimes, lo tienen
las ferias de ociosas. La desfachatez se cotiza hoy a precio de
oro. La irreverencia garantiza el éxito siempre y cuando
no atente contra los pilares básicos del negocio. ¿Qué
pasaría si uno de estos artistas decidiera regalar su obra?,
o más aun, ¿si decidiera dar dinero para que alguien
la adquiriera? Así como cualquier transgresión Estética
hoy es aplaudida, el mercado solo puede ser cuestionado en un sentido.
Ahora bien, Frieze no lo ignora. Si atendemos a las conferencias
que organizó el año pasado, encontramos una con el
siguiente título ¿Dónde esta la aventura?
¿Qué es cultura?, en la que se preguntaba
sobre las diferencias entre arte y entretenimiento. Algunos de los
temas que se tratan este año son la arquitectura del museo,
los espacios que le son destinados al arte contemporáneo,
las formas de coleccionismo, el arte y la política, y el
futuro del arte; entre los ponentes destacan los historiadores del
arte Linda Nochlin y Mark Goldfrey, arquitectos como Zaha Haid,
pensadores como Jacques Ranciére o críticos como Brian
Dillon. |
| Instituciones y alternativas
Pero como siempre, ante la Academia surge la subversión.
Nuestro tiempo no es tan original como muchas veces creemos. Los
mismos días en Regent’s Park se celebra Zoo art fair,
formada por las galerías del Este de Londres con menos
de cuatro años, que no han tenido sitio en la feria internacional.
Entre ellas destacan algunos espacios llevados por artistas o
el prestigioso White Cube. Esto nos recuerda al Salón
de los Rechazados de Paris. En lugar de La Academia de Bellas
Artes, es Frieze, una revista de arte la que decide.
Seguramente haya muchos nombres que se repitan. El siglo XIX es
siempre una referencia. Hoy todo es muy cordial y las dos ferias
trabajan para organizar un gran espectáculo.
Debemos preguntarnos que significa ser la alternativa a una
feria de arte contemporáneo como Frieze, en la
que supuestamente todo cabe.
Uno de los promotores de Zoo art fair es la Saatchi
Gallery. En un artículo Matthew Stotover, director de Frieze,
nos explica como Saatchi sabe orientar el mercado del arte de
una forma sutil (3). En los 90
consiguió revalorizar el trabajo de artistas casi desconocidos,
que había coleccionando los años anteriores, gracias
a la organización de la exposición Sensation. Lo
que se llamó el realismo neurótico, y que determinó
la línea provocadora que hoy todos esperamos del arte británico.
Ahora su apuesta se titula El resurgir de la pintura.
Tal vez pretenda amortizar su inversión en los artistas
que no supo encajar en la exhibición anterior, o crea que
dar un giro radical a su colección puede intervenir en
el mercado del arte. Como observábamos, teniendo en cuenta
los artistas invitados a realizar un proyecto en Frieze, la pintura
no es lo que más brille. Seria muy aventurado decir que
la apuesta de Saatchi es una alternativa. A lo mejor se trata
de la vanguardia, y como ocurría con lo que se presentaba
en el Salón de los Rechazados de Paris, de aquí
a unos años podamos verlos colgados en todos los museos
del mundo. Seguramente no haga falta esperar mucho, hoy estamos
ansiosos de una revolución, de una nueva leyenda de la
Historia del arte. Aunque mientras el conceptual siga asentándose.
¿Pero es la pintura otra apuesta? Es cierto que en Zoo
art fair 2004, hubo muchos pintores. Por ejemplo los del
proyecto The Great Unsigned -artistas reunidos sin marchante-.
Curiosamente la línea figurativa, el lienzo y el marco,
eran muy fuertes. Yo creo que la revolución no va a llegar
por aquí, sencillamente no va a llegar. Porque hoy, como
decíamos al principio de este artículo, el mercado
tiene más facilidad de comprender lo nuevo que la teoría
del arte, y el problema no está tanto en el interés
o en la aceptación estética, sino en la realidad
económica. De cualquier modo no deberíamos alarmarnos.
(1) QUEMIN, Alain. Le rôle des pays
prescripteurs sur le marché et dans le monde de l’art
contemporain. Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia, 2001.
(2) DEBRAY, Régis. Vida y muerte de la imagen. Paidós,
Barcelona, 1994.
(3) STOTOVER, Matthew. Young British Art: The Saatchi Decade
Frieze 47. Jun/Jul/Ago 1999.
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