El arte del performance para inocentes
Entrevista a Guillermo Gómez-Peña en 12 tracks

 

Lucero Velasco

Gómez-Peña es entrevistado por la escritora y artista joven Lucero Velasco, que sabe cómo hacerle hablar sin reservas.

Guillermo Gómz PeñaEste libro responde a dos retos. El primero es desmitificar el arte del performance, en especial la obra de Gómez-Peña, en español y para una nueva generación de artistas rebeldes en Latinoamérica. El otro reto es abordar las dudas que pueda tener un público no especializado que se pregunta por qué tantos artistas en todas las culturas del orbe eligen este extraño y difícil camino del arte viviente: un camino que los lleva a cuestionar toda forma de autoridad moral, estética y política.

El legendario “performancero” y escritor Guillermo Gomez-Peña, junto con su divertida sparring y cómplice Lucero Velasco, se embarcan en una serie de conversaciones cándidas y atrevidas para intentar bocetar la cartografía poética de un arte poco comprendido en Latinoamérica y, sin embargo, muy cercano a sus múltiples crisis. En este proceso, Velasco fuerza a Gomez-Peña a enfrentar, explicar y desarrollar muchos temas, manidos para el, entre los que se encuentran: el performance en su relación con el cuerpo, la identidad, el lenguaje, las nuevas tecnologías, la cultura popular y el activismo.

La propuesta de este texto es teorizar el arte viviente de una manera accesible para un público muy amplio, y rescatar las inquietudes más comunes que suelen surgir durante las entrevistas no especializadas. Como alguna vez lo dijera Gómez-Peña, “Un día me gustaría escribir un libro que no se le caiga de las manos a mi tía antes de la página 20”. Creemos que éste es el libro.

Comenzamos.

Track #1 Track #2 Track #3 Track #4 Track #5 Track #6 Track #7 Track #8 Track #9 Track #10 Track #11 Track #12

Track #1: Performance e identidad.
La Biznaga, Oaxaca. Agosto de 2012.


LV: Hola Guillermo, ¿por qué vienes vestido así tan “rarito”?

GP: Por la misma razón que tú vienes vestida tan “normalita”.

LV: Bueno, mejor dime ¿quién eres hoy?

GP: De mi repertorio múltiple de identidades performáticas, hoy soy una mezcla de dos: el Mariachi Liberachi y el Tex-Mex Dandy. Así me presento últimamente a mis eventos artísticos, cívicos y políticos.

LV: Ya me imagino, has de tener un súper guardarropa de vestuarios.

GP: No. No son vestuarios. Simplemente trato de que mi vida cotidiana y mi arte estén conectados, sobrepuestos, y que se alimenten mutuamente. Creo en la perfomatividad cotidiana como una forma de mantener la cordura. Como decía el poeta chileno Vicente Huidobro, “si yo no hiciera al menos una locura por año, me volvería loco”. Yo diria, por semana. La neta, hay que ser locotes para no volverse locos de verdad.

LV: Entonces tu apariencia (ropa, accesorios, maquillaje) muestra identidades performáticas cotidianas. ¿Cómo han ido evolucionando estas identidades a lo largo del tiempo?

GP: Como artista del performance mi objetivo ha sido reinventarme constantemente para responder a los cambios sociales y culturales. Mis identidades “alternas” son como superhéroes o antihéroes de comic book que de pronto intervienen la realidad social y la cuestionan.

LV: Hagamos una revisión cronológica de los principales.

GP: Con lo que me gusta recordar…En los años ochenta, el Border Brujo articulaba la naciente cultura fronteriza y la gran crisis de identidad binacional generada por el encuentro violento entre lo mexicano y lo estadounidense. Eran los principios del movimiento cultural fronterizo que surgió de la zona de Tijuana/San Diego y luego se extendió a lo largo de la línea. Luego, en los noventa, el Naftazteca exploraba los efectos de la globalización salvaje mientras el Mexterminator y el Mad Mex enfrentaban el racismo de los gringos y la migra.

LV: Démosle fastforward… ¿Y después del 9/11?

GP: Durante la administración de Bush, el Talivato y el Palestinian Vato Loco luchaban contra el patrioterismo gabacho, la guerra y la censura. Supermojado defendía los derechos de los emigrantes y las putas fronterizas, y el Chaman Travesti confrontaba la homofobia. Luego llegaron el Webback (wetback virtual), el Narco-dandy y otros locazos.

LV: Y ahora, ¿quién podrá defendernos?

GP: De los carteles del crimen organizado y los drones de Obama que patrullan la frontera sólo nos salva la suerte. Andamos más huerfanitos que nunca.

LV: Es cierto. Pero yo me refería a tu obra. ¿Qué ‘personas’ presentas actualmente?

GP: Pues mira, mi repertorio actual ya cuenta con más de treinta cíborgs culturales, así que hay de dónde escoger. Lo que estoy haciendo es samplear y reinterpretar a varios de ellos en un mismo performance, en dialogo con el material de mis colaboradores. Estoy interesado en las reinterpretaciones creativas de mi propia obra; en los llamados “archivos vivientes”. En ellos convergen el arte, la teoría, la pedagogía y el activismo. Sampleando, cutting & pasting, me divierto como enano macabro.

LV: En una ocasión, un periodista brasileño te dijo que tu identidad, siempre cambiante, es la fuerza misma de tu arte. ¿Le creemos?

GP: Creo que definir mi arte como estrictamente “identitario” es reducirlo. Yo hablo de la identidad, cierto, pero también abordo muchos otros temas: la sexualidad, la tecnología, la política del lenguaje y el cuerpo…

LV: …también la espiritualidad radical…

GP:…la globalización descarrilada…

LV: …la cultura de la violencia…

GP:…bla, bla, bla. Me das la razón. ¡Coño! Que no me reduzcan!

LV: Sin embargo, no se puede negar que la identidad tiene un lugar importante en el abanico de tópicos que mencionas. En tu libro Bitácora del Cruce (Fondo de Cultura Económica, 2010)constantemente afirmas y proclamas lo que eres y lo que piensas, siguiendo la lógica del manifiesto. ¿Por qué? ¿Qué te proporciona esa lógica?

GP: Para mí el manifiesto es una mera estrategia activista. Los zapatistas lo entendieron muy bien…pero la utilización del manifiesto conlleva muchos riesgos. Puede generar propuestas excluyentes.

LV: Elabora por favor, Mad Mex.

GP: Me refiero a ciertos lenguajes y tonos de la izquierda tradicional que utiliza proclamas acusatorias e intransigentes para crear una cartografía binaria del mundo; consignas que plantean: o estás con nosotros o te chingas. A veces la izquierda se empieza a comportar peligrosamente como la derecha que tanto odia, los progresistas se hacen intolerantes y los anarquistas, violentos. Por eso nunca hay que perder el sentido del humor, la irreverencia y el deseo de reinvención permanente, ¿mex-plico, chica… no?

Yo creo más bien en los anti-manifiestos; en propuestas que abren espacios de posibilidades múltiples de inclusión. La mesa del performance debe ser muy grande; una suerte de santuario de todas las diferencias. “Aquí” cabemos muchos…hasta los performeros chafas y los que están contra nosotros.

LV: Pero los símbolos con los que tú juegas, sampleando y recombinando identidades múltiples, pueden re-afirmar los prejuicios y las identidades que pretendes cuestionar, en lugar de subvertirlos.

GP: La verdad, eso no sucede. Construir collages debrayados de fragmentos de identidades oficiales y estereotipos culturales racistas es simplemente una de las muchas estrategias que mis colegas y yo utilizamos para destruir mitos sobre la identidad. Además lo hacemos con un sentido del humor muy venenoso que al público le queda muy claro. ¿O cuándo has visto un mariachi-geisha de tacón alto y maquillaje emo-tribal merodeando por las ruinas de Teotihuacan…el night club de Garibaldi?

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Fotografías de RJ Muna, cortesía del artista: www.rjmuna.com/2013/cervantino

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Fecha de publicación: 20.10.2013