La segunda guerra
contra Irak nos dejó una nueva tecnología para la
transmisión de imágenes: el videófono, un aparato
con el que fueron dotados los reporteros que acompañaron
a los batallones estadounidenses e ingleses en la cobertura de la
ocupación, en febrero y marzo de 2003.
Muchas de las conflagraciones en la historia, desde que surgió
el primer corresponsal de guerra (el inglés del Times de
Londres, William Howard Russell, en Crimea de 1864 a 1867), han
dejado alguna novedad tecnológica, un gadget que con el tiempo
llega al resto de los consumidores.
La guerra entre Gran Bretaña y Rusia por controlar el mar
Negro se apoyó en el telégrafo. La Primera Guerra
Mundial en el teléfono, la Segunda Guerra Mundial en el telex
y la radio, la Guerra de Vietnam en las emisiones diferidas por
televisión y las Guerras de Centroamérica (El Salvador
y Nicaragua) se escribió en decenas de computadora portátiles
marca “Tandy”, antecedente de las laptops, que únicamente
transmitía textos, conectada desde una línea convencional
de teléfono.
Durante la Segunda Guerra Mundial hubo algunas fotos sobre combates
y ataques aéreos, pero en realidad fue hasta Vietnam cuando
las imágenes de un conflicto fueron materia cotidiana y se
transmitieron por medio de un aparato que leía y transmitía
señales lumínicas, punto por punto.
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