Gerardo Silva Avelar

Gerardo Silva Avelar fue seleccionado por un comit� encargado del festival de la cultura maya, que tuvo lugar en M�rida recientemente.

Su propuesta consiste en un juego de pelota maya elaborado con neum�ticos. La instalaci�n representa la imagen que tienen ahora de lo maya los medios, porque los ind�genas mayas ni siquiera figuran en el festival.

A trav�s de su propuesta Gerardo Silva intent� dar visibilidad a una etenia que hoy ocupa uno de los estratos m�s bajos de la sociedad yucateca.

Por medio de esta cita par�dica del juego de pelota, el artista recuerda la casi total invisibilidad a la que se ha sometido al pueblo maya actual. Las ra�ces de esa cultura son invocadas en cada festival cultural y en toda la promoci�n tur�stica, pero los mayas de hoy son cada vez m�s marginados.

Por tal motivo, Silva decidi� instalar la cancha de un juego de pelota en una c�ntrica plaza de M�rida, conocida como la plancha, donde turistas y locales se dan cita para reencontrarse con el pasado de la ciudad colonial, flanqueada por las puertas coloniales que anteriormente manten�an exlcuidos a los indios mayas. Esa segregaci�n le vail� a M�rida el nombre de Ciudad Blanca.

Hoy d�a M�rida es una urbe que acoje el mestizaje de culturas locales y migraciones venidas del centro del pa�s. Los nuevos habitantes han adquirido las antiguas haciendas o se han instalado en terrenos que est�n en las afueras de la ciudad, antiguos terrenos de las comunidades y ejidos mayas. Las torres de condominios van poblando el horizonte homog�neo de la antigua ciudad.

La obra de Gerardo Silva, estudiante de artes visuales, recuerda como la arquitectura ha servido para representar el poder, la imagen de los vencedores y vencidos, los atropellos de una clase social sobre toda una etnia. Y a pesar de ello, los organizadores del festival de la cultura maya voltean los ojos hacia el espect�culo y los artistas extranjeros. Obras como las de Silva carecen de apoyo econ�mico o log�stico, porque lo maya es considerado s�lo un adorno o una excusa.

fecha de publicaci�n: 24.06.2013