Restaurado en más de una ocasión,
el Palacio Postal ostenta una espléndida fachada en cantera,
con decoraciones de tipo renacentista. Su puerta principal es ochavada
sobre la esquina y está cubierta por una marquesina de hierro
forjado, la cual es sostenida, desde el muro superior, por dos grandes
cadenas, lo que la hace parecer un gran puente levadizo, que a su vez,
es coronado por dos balcones que le otorgan un toque verdaderamente
señorial.
En su interior, el edifico es una maravilla que ofrece a sus visitantes,
la magnifica vista de una decoración plagada de adornos, hierros
forjados y mármoles que engalanan las escaleras, mostradores,
mesas y buzones de este soberbio edificio, que es una verdadera obra
maestra de la arquitectura nacional.
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