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CONOCE EL DICTAMEN DEL SENADO
Ley Federal de Radio y Televisión

 

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EDITORIAL DE REPLICA 21

Una protesta informada


Ruido, redundancia e ingenuidad han sido las características de la mayoría de las protestas contra las reformas a la Ley Federal de Radio y Televisión. Todos protestan y se inconforman pero pocos saben qué hay detrás de esta ley, a todas luces injusta, y de la actuación del poder Lesgislativo, caracterizado por la conhivencia de zátrapas que se dicen representantes del pueblo que velan por los intereses de la nación, cuando en realidad han vendido sus principios a la empresa privada. Nada nuevo bajo el sol.

Con afán de informar sobre la situación damos a conocer los elementos generales y las implicaciones de estas modificaciones legales con el propósito de formar una opinión y ofrecer puntos de vista que puedan guiar el ánimo de protesta que hoy, afortunadamente, ha unido a la sociedad civil en contra de sus “representantes”.

Las reformas a la Ley de Radio y Televisión están relacionadas con la entrada en función de la tecnología, que en materia del espectro radioelectríco (frecuencias de transmisión) permite hoy digitalizar las señales de radio y televisión que se transmiten por el espacio aéreo de la Nación.

La tecnología digital permite crear un numero exponencial de nuevas frecuencias que inundarán la banda de Amplitud Modulada, Frecuencia Modulada y las Banda de Alta y Ultra Frecuencia (VHF, UHF). Esto significa que de contar con algunos cientos de estaciones en estas bandas pasaremos en los próximo años a contar con miles de frecuencias que resultan de dividir el espectro análogo en digital. O sea que, por dar un ejemplo, de un solo punto en la banda de Frecuencia Modulada se crearán por lo menos otros diez.

La ley establece quedichas frecuencias de nueva creación se otorgarán sin costo a los que ya son poseedores de concesiones de frecuencias, en su inmensa mayoría estaciones que responden a intereses comerciales y mercantiles. La ley no cancela las frecuencias ya concensionadas a las 49 estaciones de carácter público, estatal o cultural, como Radio UNAM, IMER, Radio Educación y otras.

Lo que sí hace la ley es disponer del espacio de transmisión, propiedad de la Nación, para otorgarlo sin restricciones o tarifas a concencionarios que obtendrán pingües ganancias y que además inundarán los diales de radio y televisión con la consabida dieta de programas que anuncian productos y servicios chatarra o que incluyen contenidos que deforman la percepción de lo social, de los individuos y de las relaciones sociales, y que seguramente van a indundar las nuevas frecuencias con la ya conocida programación de corte sensacionalista, de entretenimiento y distracción estultificantes.

Las consecuencias son que a futuro la radio digital será patrimonio exclusivo de señales comerciales apoyadas por los partidos políticos que aprobaron la ley, mismos que viven con la expectativa de perpetuarse en el poder, para disponer de sus dietas legilsativas, de los jugosos presupuestos que les entrega el Instituto Federal Electoral para que hagan sus campañas en los medios y del poder que confiere la imagen transmitida por lo medios.

Otra consecuencia de la aprobación de la ley está relacionada con la implantación de tecnologías que no están al alcance de las radios comunitarias, caracterizadas por ofrecer servicio de comunicación a comunidades que se encuentran fuera del alcance de la telefonía, las carreteras o cualquier otro medio de comunicación. Estas emisoras no cuentan con los recursos para renovar sus instalaciones y cambiarlas al sistema digital, por lo que se verán obligadas a claudicar su servicio ante la imposibilidad de cumplir con los estándares establecidos por la ley y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Estas estaciones sí desaparecerán en la medida enque no puedan cuplir con los requisitos de operación.

La aprobación de esta ley en suma beneficia las estaciones comerciales agrupadas en la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión, pues son ellos los que cuentan con el capital para renovar sus instalaciones y para llenar las nuevas frecuencias con la basura a la que ya nos tienen acostumbrados. A futuro, la radio y televisión de México ahondarán las diferencias entre aquellos que tienen el poder para decir y hacer visibles sus contenidos y aquellos que no cuentan con acceso a medios de difusión que sirvan a sus tareas diarias, que reflejen sus condiciones de vida. Necesitamos más emisoras que informen sin sesgos políticos o que ofrezcan entretenimiento y cultura que reflejen las condiciones reales de vida de los mexicanos.

La ley establece que el presidente en turno sea el único responsable de nombrar a los cinco integrantes de la Comisión Federal de Telecomunicaciones para los próximos 16 años. Un nombramiento de esta naturaleza impediría la alternancia y diversidad en un órgano regulador de suma importancia para el país. El nombramiento cae en la persona de un gobernante que está a punto de dejar su cargo a fines de este año. Debido los tiempos que marca la ley, el Senado no podrá objetar las designaciones pues los nombramientos serán hechos al finalizar el periodo de sesiones del mismo.

Sumada a la iniciativa de Ley de Cultura propuesta el año pasado, las modificaciones a la Ley de Radio y Televisión demuestra la manera tan oprobiosa con que el gobierno y sus representantes, partidos políticos y empresas del rubro de la comunicación electrónica han suscrito acuerdos a espaldas de la Nación, con el pretexto de impulsar la competitividad. La competencia equitativa no puede lograrse entre desiguales. En los términos en que se aprobó la ley los únicos que sobrevivirán a este darwinismo económico serán los grandes capitales los que, a despecho de las necesidades auténticas de una sociedad que está construyendo la democracia, velan únicamente por sus propios intereses, defienden los de las minorías empreseariales, que son quienes ejercen los poderes de facto (económico y político) al amparo de sus socios: los legisladores y las Secretarías de Estado responsables (Secretaría de Gobernación, de Educación Pública y de Comunicaciones y Transportes).

Estos son algunos puntos generales por los que hay que protestar:

  1. Las necesidades de comunicación, información y entretenimiento sano de la población han sido postergadas.
  2. El Congreso actuó de manera ilegítima pues no representó los intereses de amplios sectores de la población.
  3. La ley aprobada promueve la concentración del poder en manos de intereses comerciales, protegidos y alentados para continuar la promoción del consumismo, la malversación de la información y la violación del derecho a la cultura de los ciudadanos.
  4. Las ondas de radio y televisión son un bien público, patrimonio de la nación; entregarlas para su explotación comercial sin restricciones es renunciar a la tarea rectora del Estado en esta importante materia.
  5. Los legisladores que votaron a favor de la minuta de ley intercabiaron con los monopolios de la comunicación prebendas, atención privilegiada y ventajas en la inserción de sus campañas políticas en los medios.

¿Qué podría hacerse?

  1. La ley debe contemplar el subsidio estatal a emisoras comunitarias y canales de televisión públicos ya existentes, para que representen una opción verdadera en el espectro de la radio y la televisión.
  2. La ley debe contemplar la concesión de frecuencias en el nuevo espectro digital a las instituciones de educación superior, institutos científicos y culturales, agrupaciones no gubernamentales y otras instituciones de carácter no lucrativo que ofrezcan servicios sociales a la población más necesitada.
  3. La discusión de enmiendas a la ley debe hacerse de manera abierta y de frente a la sociedad, dirigida por las instituciones de educación superior que están relacionadas con los temas de la comunicación y la cultura.
  4. Se debe evitar a toda costa el uso monopólico de las ondas de radiotransmisión y debe abrirse un debate público nacional sobre quiénes son los que merecen ingresar al nuevo espacio digitalizado de la comunicación y cuales son las obligaciones que tienen los medios de comunicación para con la sociedad.
  5. Los organismos rectores de la ley, asi como la secretaría de Gobernación y la de Educación Pública deben fijar su postura ante la nueva ley y deben ejercer la labor que les corresponde como garantes del interes público.
  6. Se debe cobrar a los concecionarios comerciales tarifas por uso de las frecuencias propiedad de la Nación y utilizar estos ingresos para financiar la transición digital de las emisoras comunitarias, subsidiar la producción de programas de contenido cultural y difundir los contenidos de programas y emisoras con una clara función social.
  7. Las protestas contra la ley y los legisladores, contra el gobierno de Fox y las empresas monopolícas deben ser inteligentes, debemos demostrar madurez , creatividad y evitar caer en la provocación para dar a la réplica un carácter multiplicador, efectivo y con la altura que corresponde a una sociedad democrática madura.

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Fecha de publicación: 09.01.2006