| Y de la mano de la
psique revisando la experiencia, Gabriela Galán propone una
instalación inserta en una esquina moviendo la alfombra que
recubre el suelo de la galería. Muñecos infantiles
con diversos objetos, entre recolectados y construidos, forman un
conjunto disperso en las paredes que evocan la introspección
personal femenina ahondando en las vivencias del pasado.
Hay una atención sobre la materialidad y apariencia del
cuerpo, el cuerpo funcionando como mascarada y teatro. Formas concretas,
fragmentadas, del cuerpo como huella o como superficie, la pintura
como cubrimiento y simulación. El performance registrado
en video y en fotografía de Héctor Falcón afeitándose
vello, barba, cabello y bigote de su cuerpo reemplazándolo
con trazos pictóricos. Trazos de pintura que asimismo se
revelan en la obra fotográfica de Mónica Castillo
donde se resaltan fragmentos de un cuerpo embadurnado de pintura.
La pintura en su bidimensionalidad y carácter de presentación
icónico-material es utilizada por Patricia Soriano para llevar
al espectador a través de 7 paneles desde la clásica
confrontación frontal del retrato hacia la acentuación
de lo repulsivo a través de la obra "Epidermis cotidianas".
Vísceras y erupciones cutáneas muestran la frágil
apariencia formal del cuerpo presentándonos directamente
con la sensación de asco perturbador y angustia tan característicos
del arte actual. |