De la irreversibilidad de los objetos
Entrevista con Paul Muguet

Paul MuguetBarandal No. 1, herrería, esmalte, madera pulida, 2012.

Genoveva De La Peña

Actualmente se presenta en FrontGround, Galería Manolo Rivero, Stanza Nominale, la exposición más reciente del artista Paul Muguet. Después de una residencia de tres meses en la Fundación Gruber Jez, Muguet nos deja en Mérida esta maravillosa serie de piezas y muchas reflexiones al respecto. 

Paul Muguet

¿cómo entiendes la escultura hoy en día Paul?

La escultura agrupa un sinfín de materiales, técnicas y estrategias diferentes y son válidas todas.  Mi relación más especifica con la escultura tiene que ver con la manera en que el espectador se relaciona con una serie de objetos en un espacio dado.

¿si el objeto es un mediador entre el lenguaje y la forma, cómo es el puente que tiendes entre ambos?

Cuando trabajo tengo en mente las preocupaciones, los intereses, las emociones que se dan en la vida diaria de cualquier persona. Luego intento imprimirle a los objetos que me rodean o que me voy encontrando, todo ese universo personal e interior. A veces procedo con una intersección entre una palabra que ronda en mi cabeza y un objeto que está a la mano. Y otras, intento utilizar a los objetos como si fueran palabras o vocablos, yuxtaponiéndolos para crear un sentido diferente o dar a ver una sensación.

¿podrías hablar un poco de las fuentes teóricas que utilizas en tu trabajo?

Me interesa mucho la obra de Deleuze últimamente, por la importancia que da al lenguaje en el proceso creativo y por su visión vitalista. Me gusta leer filosofía porque ésta opera de manera similar: trata de dar forma a sensaciones, intuiciones, reflexiones, a través de la creación de conceptos. A otra escala es lo que intento hacer, pero en vez de usar la escritura, uso a los objetos como palabras y a las palabras como objetos. 

Puedo ver de forma más o menos clara un sentido de posesión del concepto de tiempo en tus piezas ¿cómo te apropiaste de ese concepto?

Es algo que ha estado presente como intuición y como preocupación en mi mente desde hace un tiempo ya. En Mérida es probable que se haya acentuado la necesidad de exteriorizarlo porque la manera en que rinde el tiempo es diferente que en otros lugares. Esto se volvió evidente con el trabajo durante mi estancia en la Fundación Gruber Jez, en donde produje toda la obra expuesta. Al final del día tenía la impresión de que aún le sobraban horas a la jornada. Lo que me interesaba en el fondo era materializar las diferentes maneras que tenemos de experimentar el tiempo que transcurre, no solamente en relación al lugar en que estamos, sino también a través del momento de la vida en que nos encontramos, el estado de ánimo, etc.… Es una manera de ponerse a sí mismo en perspectiva.

¿cuáles son los elementos en la idea del transcurrir y la duración del tiempo que te ocupan en estas piezas?

En las piezas de los barandales, mi intención era relacionar la manera en que experimentamos preocupaciones como la finitud del cuerpo y su aparente contrario, la sensación de plenitud del alma. Y precisamente Deleuze desempeña un rol en esta cuestión. Tras escuchar una grabación de 1981 de uno de sus cursos universitarios sobre la filosofía de Baruch Spinoza quise expresar objetualmente la oposición que éste hace entre los términos de “inmortalidad” y “eternidad”. Mi solución fue utilizar la funcionalidad de un barandal y sobre todo las cualidades de su pasamanos de madera pulida, para incitar al público de la exposición a transitar a lo largo de cada una de esas dos palabras. Cada barandal tiene una longitud diferente de manera que el recorrido de cada uno se experimenta según una duración distinta. Paradójicamente esa duración tiene un principio y un final, que corresponde a las medidas de cada pasamanos. El énfasis está puesto en la experiencia, en la dimensión practicable de cada uno de los barandales que a sus vez son palabras. El resultado de ese “experimentar” es lo que espero que el espectador se lleve consigo al salir de la exposición, es la dimensión perenne de esos dos objetos finitos.

¿cómo opera el concepto de memoria en el trabajo que realizaste en Yucatán?

No estoy seguro de que la memoria juegue un papel aquí. Más bien lo que pasa cuando estoy concibiendo una pieza o una exposición es que pongo en juego, muy libremente, un universo personal, más interior, y que tiene que ver con expectativas, con una visión del mundo, con lecturas del momento. Y después lo relaciono con el entorno en el que me encuentro. En el caso de esta exposición, el resultado es una intersección entre ese universo personal y elementos de la ciudad de Mérida como son la herrería omnipresente, las jaulas de aire acondicionado, los colores en las fachadas y las puertas de la ciudad, las sillas de plástico y los ventiladores que están por todas partes. De hecho espero que el espectador experimente también esa negociación constante entre lo que nos habita interiormente y el entorno, o como lo llamaba Spinoza: entre partes intensivas y partes extensivas.

Me gusta que tu obra hace referencia al pasado, pero al mismo tiempo anticipa un sentimiento futuro. Hay un juego entre la vigencia y lo obsoleto, no sólo de la materia, sino también de las ideas de cómo y para qué funcionan los objetos. ¿puedes hablar al respecto?

Es curioso, porque el punto de partida no es una reflexión sobre el pasado ni sobre el futuro. De hecho en la exposición muchas palabras evocan el transcurso y la duración, un tiempo indeterminado que tiene lugar al desenvolverse, y no en un antes o un después. Sin embargo los objetos que utilizo sí tienen un pasado a veces muy “presente”. Por ejemplo en una de las piezas de la serie Couples, las sillas que empleé se encuentran efectivamente muy derruidas. Pero exploté este estado de las cosas no tanto para expresar lo que fueron y ya no son, sino más bien para invocar un estado de ánimo o una situación que se puede estar experimentando. En este caso intenté que la pieza expresara las sensaciones de sujeción y desgaste. Obviamente hago un poco de trampa, porque el paso del tiempo por esos objetos es lo que hace posible invocar una sensación vigente como dices.

Me interesa la relación que encuentro en tu trabajo entre el tiempo "almacenado" en los objetos que rescatas y el tiempo de "trabajo creador" por tu parte sobre esos objetos. Ambos tiempos confluyen en tus piezas, dejando ver el valor de algo antiguo y retribuyendo el valor de tu trabajo sobre el objeto. El resultado es la unión de distintos tiempos acumulados. Dime algo sobre estos "tiempos" Paul.

A veces no rescato a los objetos, a veces los recreo. En el caso de las sillas sí. Pero son más bien ellas las que ejemplifican una manera de ver las relaciones entre las personas a través de su forma o del brillo en sus colores o por el contrario, en su estado de deterioro. Pero en el caso de los barandales y las jaulas de aire, todo fue recreado desde cero, con la sola intención de hacerle decir a esos objetos presentes en el entorno inmediato de la ciudad, algo de lo que traía en la cabeza mientras la recorría. Y ese algo por lo general es una interrogación continua sobre cómo hacer visible la distancia que existe entre la palabra que supuestamente designa algo y la experiencia que se tiene de ese mismo algo. Talvez más que tiempos, se trata de una acumulación de espacios, el interior y el exterior.

¿cómo percibes la acumulación de información en un objeto, si crees que la hay y a qué orden obedece?

Cada objeto dice algo del contexto que lo produjo. Aunque esto varía dependiendo de quién lo observa. Pero es verdad que tiene un núcleo de significado duro que empieza con información acerca de quién lo concibió y en dónde se ideó, hacia quién está dirigido su diseño, qué representa en su contexto, qué significa y qué acaba representando con el tiempo, etc.… Esto es visible en piezas anteriores como Hipnoanálisis (2010) o Hoover Constellation (2007), que ponen de relieve e insisten en la historia misma de los objetos empleados para efectuar una lectura más crítica del contexto en el que fueron creados. Más recientemente, he puesto más atención en el aspecto emocional contenido en los objetos. Las sillas son un buen ejemplo de esto ya que por sí solas incluyen la idea del cuerpo, tienen esa dimensión antropomórfica que lo evoca aún estando éste ausente. Los materiales de cada una de ellas, la función para la cual fueron creadas, inducen relatos al relacionarlas unas con otras e hacerlas interactuar. A su vez, el conservar la escala 1/1 de los objetos refuerza esa misma relación con el cuerpo del espectador, creando una proximidad, un efecto de realidad pero diferida, distorcionada.

Al salir de tu exposición pensé mucho en la elasticidad del tiempo, especialmente en este lugar donde se es testigo cercano de tantos tiempos que confluyen y comparten el presente, dando cabida, paralelamente, a la subjetividad y a la suspensión de ese inasible concepto.

De hecho, Stanza Nominale está concebida un poco así, como una elasticidad pero invertida. Están por supuesto los barandales, uno con la palabra “inmortalidad” extendida, y otro con “eternidad” condensada. Pero sobre todo lo que dices de los tiempos que confluyen es algo muy presente ya que la exposición pone en escena tres maneras de relacionarse con el tiempo y el entorno. La primera sala está dedicada a emociones que tienen que ver con estímulos exteriores a pesar de que los objetos que la componen sean muebles como sillas y puertas. Cultivando más la paradoja, la segunda sala se torna más reflexiva y más interior aunque los objetos que la componen sean balcones y jaulas de aire acondicionado que son visibles normalmente desde la calle. Por último se llega a una sala en dónde se encuentran dos tipos de proyecciones. Una es un video de un ventilador de aspas de la marca Man. El video juega con la confusión que puede existir entre el objeto que se aprecia en la imagen y la palabra que lo designa (Portrait of a Man, 2012). La otra es una reja de seguridad cuyos barrotes se asemejan a palabras y adoptan la forma de un enunciado: Words Failed. La sombra de los barrotes proyecta la forma de las letras en la pared, pero éstas permanecen indescifrables. Insinuando así que las palabras no logran transmitir el conjunto de información que sólo la presencia real del objeto puede abarcar. Así, en la exposición no solo confluyen tiempos diferentes sino que también es un aglomerado, un condensado de distintas etapas y momentos reflexivos que tienen como sustrato objetos reconocibles y familiares.

 ¿cómo y dónde encuentras "contenido estético" en tu proceso creativo?

Creo que cada vez es más evidente para mí que todo surge a través del lenguaje porque es la manera que tiene el ser humano de darle forma al mundo. Si no pudiéramos nombrar o designar las cosas sería difícil hacerse una idea de ellas y proyectarse como individuos en el entorno sería igual de difícil. Cuando descubrí el concepto de Deleuze (otra vez él) acerca de la creación literaria y cómo el hecho artístico surge cuando el lenguaje se sale de sus normativas al “tartamudear” y “balbucear”, tuve la agradable sensación como de un eco al recurso plástico que estaba tratando de establecer desde hace unos años. Y esto era el trabajo que empecé con las sillas al utilizarlas como si se tratase de palabras. Cuando repites la palabra silla ya sea al hablar o por escrito, esto se puede asimilar a un error sintáctico, o a alguna muletilla lingüística, o si se es poeta, a una figura de estilo. Si yo repetía no la palabra pero el objeto designado por esa palabra, esperaba recrear en lo real tangible un efecto de tartamudeo de las cosas y de los objetos, perturbando el modo establecido que tenemos de percibir el entorno. Es como si la realidad balbuceara, o tuviera visión doble, diferida, impidiendo un enfoque homogéneo y liso del entorno.

¿Alguna recomendación para aproximarnos a tu trabajo?

Proyectarse en las cosas afuera.

Mérida, Yucatán
Septiembre, 2012

La exposición Stanza Nominale permanecerá abierta hasta el 10 de octubre 2012.
Para mayor información sobre la obra de Paul Muguet:
www.paulmuguet.com
FrontGround, Galería Manolo Rivero / calle 60 X 51 Centro, Mérida

Paul Muguet
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Fecha de publicación: 04.09.2012