Erwin Wurm. Sueño Europeo

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Santiago Espinosa de los Monteros

Erwin WurmEn el Museo Carrillo Gil se lleva a cabo una de las más atractivas exposiciones que se hayan logrado materializar en los espacios públicos de la Ciudad de México en los últimos meses. Se trata de la muestra Erwin Wurm, European Dream / Sueño Europeo, del artista austriaco nacido en 1954 y cuya curaduría corrió a cargo de Pamela Echeverría. Un Ford gordo, color de rosa, nos recibe en la planta baja del museo. Es Fat Car Survival, del 2001, que hace un delicioso escarnio de la cultura del automóvil tan extendida en el mundo occidental. El humor es mi arma de seducción, me sirve para aproximar al público a la obra, señala Wurm.

Se trata de uno de los autores contemporáneos austriacos más conocidos internacionalmente. Le han hecho famoso no sólo sus esculturas de un minuto, piezas temporales ciertamente grotescas y en algún sentido cómicas, sino el discurso interior de estas obras que agregan importantes lecturas al lenguaje escultórico involucrando su propio cuerpo como en el mejor estilo de los performanceros, o bien, personas voluntarias a las que convoca en ocasiones mediante avisos en la prensa.

Wurm solicita igualmente a los espectadores que participen en sus piezas. Para ello provee algunos elementos necesarios a los visitantes a sus exposiciones tales como pelotas, libros, ligas, etcétera, así como de diagramas explicativos de las peculiaridades de cómo debe ser la acción a emprender. De este modo los visitantes tienen la oportunidad de convertirse momentáneamente en una escultura.

Lo que queda de estas piezas son las documentaciones fotográficas o videos que plasman o repiten infinitamente estas acciones. La utilización de estos medios por parte de Erwin Wurm le permite no sólo constatar los parámetros clásicos de la escultura tales como gravedad, peso, equilibrio, estabilidad, materialidad y forma, sino que además incluye el factor tiempo. Los cuerpos humanos en combinación con los objetos y sus posiciones son elementos que pueden conjugarse sólo momentáneamente, por lo que esa constatación en fotografías o videos 'congela' las acciones y nos permite su observación una vez que han desaparecido. Es importante anotar el carácter de 'natural' de cada una de sus piezas en las que no vemos una vez que han completado su proceso y llegado a la parte de fotografía o video, efectos especiales.

Desde hace más de una década Wurm ha tomado una posición clara ante el hecho estético y su labor como escultor: Estoy interesado en el objeto, en liberarlo de su campo dándole nueva validez y significado. Se integra a un sistema diferente de valores e ideas: en las del arte. De esta manera pierde su función original y adquiere otra. No quiero ir tan lejos como para decir que los objetos que utilizo no son finalmente reconocibles. Prefiero que den el efecto de que lo sean, por una parte, y por otra que tengan una relación con lo otro, con lo que del objeto emana, ha dicho a Desirée Schellerer en una entrevista de 1989 publicada en el catálogo de la exposición "Design Vienna" que se efectuó en el Museo Austriaco de Artes Aplicadas.

Erwin Wurm
Erwin Wurm
Erwin Wurm

De manera ineludible algunas de las piezas en tela nos remiten a los trabajos de Alonso Mateo, no tanto por la referencia obligada a las prendas de vestir que son utilizadas ahora para exhibirse como obras una vez que se han alterado de ellas algunas de sus secciones sin que el cambio sea total y se permita el reconocimiento de la prenda, sino en el concepto en el que a partir de objetos de uso cotidiano del arreglo personal, se aborda el hecho crítico (satírico, en el caso de Wurm), que reacomoda los significados de los objetos en el entorno comunitario.

Erwin Wurm
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13 pullovers, de 1992, es un video en el que se ve a un hombre poniéndose un suéter sobre otro hasta completar las trece prendas. El acto de usar los suéteres, poniéndolos y quitándolos, es raramente percibido de manera consciente. Cuando un objeto, por ejemplo el suéter, es estirado para que el cuerpo del que lo usa pueda encontrar sus formas en esta nueva envoltura, y cuando se encoge para adaptarse al contorno del cuerpo para crear así una forma o en su caso una ausencia, entonces se lleva a cabo un proceso plástico esencial.

Las sillas-reclinatorios con dibujos de instrucciones (una para pensar en Sigmund Freud y otra para pensar en Ludwig Wittgenstein, ambas del 2003), se cuentan entre las piezas que encierran mayor ironía. En tanto que la primera, haciendo referencia directa al trabajo del padre del psicoanálisis pide al visitante actuar de manera reverencial sobre un objeto no concebido inicialmente para ello, en la segunda, Wurm da cuerpo a los discernimientos que Wittgenstein realizó en torno al lenguaje.

De nuevo los aposentos: Simulador de vuelo de 1998 nos deja ver a un hombre que se sienta en una silla giratoria típicamente de oficina y que descansa sobre cuatro patas extendidas a modo de estrella. Un hombre sentado sobre ella violenta lentamente el punto de equilibrio y comienza a girar hasta que cae. Se levanta, endereza la silla y nuevamente repite la acción con ligeras variantes y direcciones.

En otra vertiente está la alteración de los espacios interiores como las habitaciones de los hoteles a los que el mobiliario les ha sido movido y reubicado de manera absurda. Esta inutilización práctica de un sitio para pernoctar no libera a los establecimientos hoteleros de su carácter anodino que permea cada habitación, por lo que aún con las camas en la pared y los sillones sobre el lava trastes, se descubre que ese es justamente, aunque alterado, un cuarto de hotel. Pero las acciones (casi todas esculturas en constante movimiento, de acuerdo a los postulados de Wurm), quedan constatadas en fotografías.

Erwin WurmDos maneras de portar una bomba (de la serie 'Cómo ser políticamente incorrecto'), del 2003, presenta a un hombre fotografiado en dos versiones. En la primera, su barriga está notoriamente crecida por un posible objeto oculto bajo su ropa. En la segunda, son sus nalgas las que están alteradas por algo debajo del pantalón. La pieza realizada recientemente está inspirada tal vez en las cerradas medidas de seguridad que han debido tomar los países que se sienten amenazados por el terrorismo exterior, y por el muy cuestionable discurso del "politically correct" que en el fondo lo que hace es ocultar deficiencias en el fraseo legal y social de los países.

Las series Esculturas de interior y Esculturas de Exterior dejan ver a personajes involucrados en los trabajos momentáneos de Wurm. En las primeras, destacan un hombre parado dentro de una bolsa de papel. Sobre su cabeza, una bolsa similar, invertida, le cubre el rostro y hace que su figura se vea como una especie de mancuerna. En otra, dos hombres sujetan con su boca el mismo plátano cada uno de un extremo. Vale destacar el recurso de las frutas y de los objetos cotidianos, así como materiales industriales (como el vestido de peluche verde de la mujer que la envuelve sin oportunidad de sacar sus brazos), de los que Wurm se vale para dar cuerpo a su discurso.

Esculturas en Adelphi, de 1999, incrusta literalmente al espectador en espacios cerrados dentro de los cuales se desarrollan todas las acciones que Wurm ha grabado. Se trata de piezas momentáneas. Desde la intimidad, esta obra nos permite ver al actor de la obra (el mismo Wurm), caminando de la cámara al espacio en el que se llevará a cabo la acción. Así le vemos llevar a cabo las acciones: se pone un plátano en la entrepierna, otros dos en las axilas y uno más en la boca; une sus pies con una liga que va los dedos pulgares de ambos; una maleta es situada sobre el cuerpo tendido en el suelo dando un aspecto tragicómico ya que el espectador ha sido testigo de la fabricación de esta pieza; introduce en sus orificios faciales plumones. pegamentos, lápices y cajitas para rollos de fotografía; pone en su boca un tubo de pegamento que le hace poseedor de una extraña fisonomía facial... Las acciones continúan carentes de afeites o efectos visuales que las perfeccionen. Sólo se han editado y ordenado para que puedan apreciarse a manera de serie.

Erwin Wurm

Dos más de los videos presentes en la exposición son Fútbol, de 1996, que consiste en una caja al nivel del suelo en cuyo interior es proyectada la imagen. Una persona patea una pelota de fútbol en dirección a la cámara que graba cada pelotazo, y la pieza 1000 retratos armada con rostros de personas que nos miran fijamente o que desvían sus ojos momentáneamente de la cámara. Algunos de ellos sonríen a veces, otros más quedan impávidos. Lo que es un hecho es que existe en esa observación un regodeo de las formas particulares de cada rostro.

Las esculturas de Wurm son fundamentalmente forjadas a partir del cuerpo humano, haciendo que este realice coreografías absurdas, ingeniosas y a menudo con cierto grado de peligro. La relación del cuerpo con los objetos de la vida diaria -una silla, frutas, puertas, habitaciones de hotel, utensilios de escritura o cocina- nos recuerdan que esa escultura existió de manera tridimensional por apenas sesenta segundos. Ya constatadas en las fotografías o los videos, nada puede dañarse al caer al suelo ni persona alguna quedar lastimada por una caída.

Estas esculturas pueden suceder en cualquier parte. El concepto dinámico del acto que sucede es más fuerte que el del objeto perdurable. Una calle, la casa, el hotel son escenarios ideales para que esto suceda. ¿Podría hablarse de la escultura de la comedia? Su obra convoca a muchos de los elementos de este género de la dramaturgia e incluso causan en el espectador reacciones muy similares a las de las personas que se aproximan a un teatro que ha puesto una obra de este tipo. La gente ríe durante su recorrido en el Museo Carrillo Gil, departe con las situaciones e incluso participa de los objetos que se le han dejado a la mano para que los utilice en la siguiente pieza de Wurm.

Estamos ante un autor que ha sabido poner la pregunta al otro lado del espejo. Mientras se prestigia en la sociedad occidental una figura esbelta, un auto caro y aerodinámico, ropa a la medida, él nos trae un coche "gordo" (lo que también es en Europa en el sentido semántico un auto costoso y de lujo), personas que se ponen ropa sobre la ropa aumentando con cada prenda la talla y hasta un recetario que nos da la pista para subir ocho kilos en una semana. Erwin Wurm conoce bien los entretelones de la sociedad occidental y pareciera que los ha tasajeado con cada una de sus obras. Erwin Wurm

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Fecha de publicación: 10.07.2003