Dieter Roth: Un artista para artistas

Dieter Roth

Gabriela Galindo

Dieter Roth"3 personas muchas veces". Técnica Mixta. 1976-93.

Al hojear un libro de la obra de Dieter Roth en una extraña librería de Ámsterdam, me sorprendió de sobremanera la potencia de las imágenes que veía, pasaba de una obra a otra y la fuerza de los colores, las texturas y los materiales de su trabajo me parecieron fascinantes. Instantes después me percaté que había un estante lleno de libros, cuadernos y referencias de este artista. Me abrumó un poco mi ignorancia, ya que no tenía, en mi gastada y poco confiable memoria, recuerdo de haber visto o conocido a este artista. Fue quizá un consuelo el darme cuenta que mi ignorancia y desconocimiento de la obra de Roth no se debía sólo a mis propias incapacidades. Roth parece ser uno de los secretos ocultos del arte europeo. Poco se sabe de él en México, y quizá en toda América, a pesar de ser uno de los artistas más importantes e influyentes del arte del siglo XX.

Pintor, escultor, poeta, videoasta, editor, músico, pero sobre todo, provocador, Dieter Roth se inicia en el arte en la década de los 50, es en esa época cuando emerge su naturaleza nómada; abandona Suiza donde vivió desde los 12 años después de salir huyendo de la Alemania nazi y comienza un recorrido que lo llevará de Copenhague hasta Islandia. También vivió en Londres, Hamburgo, Viena, Berlín, Ámsterdam y en otros muchos lugares. Pero Dieter no sólo cambiaba de casa, ciudad o país, sino que buscaba un oficio nuevo y se creaba para sí una identidad diferente, se cambiaba el nombre y se inventaba una nueva fecha de nacimiento: Karl-Dieterich Roth, Dieter Roth, Diter Rot, Dieterrot, fueron algunas de las variaciones que usó en su nombre. “La experiencia de mí mismo es similar a la de una persona nebulosa”, Roth se desvanecía y reaparecía transformado.

Dieter Roth"Pequeña puesta de sol".
Acuarela y grasa sobre papel. 1968.

La obra de Roth es tan cambiante y sorpresiva como su persona. No existe un estilo definido ni un tema, ni una técnica que claramente lo identifique, su trabajo es de una versatilidad y flexibilidad que abarca un mundo infinito de materiales, colores y texturas; todas flexibles, inestables e inclasificables. Cada obra tiene una vida propia y un lenguaje distinto.

Uno de los elementos comunes en su trabajo es la intención de hacer el tiempo visible, utilizando materiales orgánicos que, materialmente, se iban descomponiendo sin ningún intento de conservarlos o intervenirlos. Buscó disolver la distinción entre el arte y la vida. Utilizaba el accidente y el azar como fuerzas creativas y es notable, en algunas de sus obras, la voluntad de no controlar los materiales, sin embargo, las desarrollaba de acuerdo a una estrategia precisa concebida previamente. Permitía que elementos como la temperatura, la humedad, la luz e insectos y bacterias, actuaran sobre su trabajo y no lo consideraba terminado hasta que estos factores lo hubiesen alterado lo suficiente.

Un ejemplo de esta mutabilidad es la obra “Pequeña puesta de sol” realizada en 1968. Está compuesta por una serie de trabajos que parodiaban la concepción tradicionalmente romántica del tema. La intención original de estas piezas es una presentación formal de una puesta de sol sobre el mar, pero la composición es sencillamente unas rebanadas de salami, colocadas sobre unas hojas de papel y sujetas a ciertas condiciones climáticas. La grasa del salami lentamente se derritió sobre el papel y dadas las distintas condiciones a las que fueron expuestas, la mancha dejada por la grasa es muy diversa en cada caso, creando así una variedad de trabajos únicos y originales.

La similitud y variación de un mismo tema y el desenvolvimiento individual de un trabajo en distintas versiones era uno de los recursos favoritos de Roth. Se fascinaba con la textura y color que dejaban los materiales grasos sobre superficies porosas, con las formaciones naturales de materiales orgánicos, insectos y sustancias en proceso de descomposición o incluso podridas por completo. Este desarrollo natural y no controlado de los elementos le daban a su trabajo una autonomía distintiva, y casi podría decirse que algunos de sus trabajos se “pintaron solos”.

Dieter Roth"Autorretrato". Técnica mixta. 1974.

Dieter Roth"En el Rin" Instalación. 1993.

Roth fue uno de los precursores de la creación de Libros de Artista, buscando fundir en un solo objeto una obra literaria y una obra de arte. En sus libros, influido por algunos de sus contemporáneos de Fluxus y Something Else Press de Dick Higgin, Roth utiliza la página como lugar alternativo para el arte, prefigurando así la proclamada "desmaterialización del arte” en las prácticas conceptuales. Utilizando la comida como material escultórico (en particular, productos lácteos como el queso y el yogur, que cuajan y se enmohecen), el interés de Roth por la transformación orgánica pasó a formar parte de su estrategia de subversión de los mecanismos para la comercialización del arte. Entre estos trabajos se encuentran sus “Salchichas de literatura”, entre las que destaca una serie de veinte piezas dedicadas a las obras de Hegel, filósofo especialmente detestado por el artista.

Su desacato lo lleva a crear obras como “Poëmeterie” (1968), compuesta por cubos de carne de cordero envueltos en plástico, impreso con fragmentos de sus propios poemas. Las poesías tratan temas como la muerte, la decadencia, la temporalidad, los excrementos y el erotismo. Es una bolsa que literalmente mezcla el eros y el thanatos por medio de poemas sensuales que envuelven carne podrida. Asimismo, es una alusión a los rituales míticos de sacrificios de animales usando el mismo tono de reminiscencias religiosas, tal como lo hizo Bataille en sus poemas dadaístas donde no es posible definir si son más eróticos que grotescos o viceversa.

Roth creía, no en el artista sino en el arte, en el trabajo hecho y en las condiciones en que la naturaleza interactúa con él. La naturaleza misma desempeña un papel en la autoría y Roth parecía confiar más en ella que en sí mismo.

Dentro de su trayectoria sobresalen grandes instalaciones de carácter biográfico como Reykjavic Slides (1973-1975) que se compone de un registro del mundo circundante, A diary (1982) o Solo Szenen (1997-1998), documentos de video en el que registra sus últimos meses de vida. Así como una gran cantidad de autorretratos realizados con objetos o representaciones que no tienen una referencia visual a su apariencia. Son más bien, retratos que reflejan su deseo de distinguirse como una identidad elevada, más allá de una cara o un cuerpo. El artista se presenta a sí mismo como una ensalada, un bebedero para pájaros o como excremento de perro, entre otros, variados y curiosos objetos.

En algunos de estos retratos Roth utilizó materiales orgánicos, como grasa o chocolate para realizarlos. Sirva como ejemplo el autorretrato realizado para la colectiva “Correo de Artista” (Artist Mail, 1969), realizado con una pequeña plasta de chocolate vertida sobre un cartón verde o en las dos versiones de la obra “León de chocolate” (conocidas también como “Autorretratos en forma de león”, 1971) donde utiliza chocolate oscuro y chocolate blanco para su realización. Estas últimas, son piezas que nos invitan a reflexionar sobre el contraste de la nobleza y permanencia, tradicionalmente atribuidas al arte (haciendo también referencia a la conocida realeza del león), con un trabajo efímero, donde la pequeña escultura se asemeja más a un perrito de peluche que a un poderoso león. Así, la figura representa la fragilidad de la vida y lo efímero del material representa la finitud de la misma.

Su trabajo despliega la ironía que el artista quería representar, burlándose de aquellos que valoraban al arte en la medida de su propósito tradicional y su permanencia en el tiempo. Treinta años después de haber creado a su león de chocolate, la obra de Roth está descompuesta, huele a rancio, insectos y mosquitos se han adherido a su superficie creando marcas y manchas que han transformado la obra definitivamente. Lo que era dulce, hoy está echado a perder, lo que fue fresco hoy está seco, lo que parecía apetitoso, hoy es desagradable y apesta.

Dieter Roth"Bali Mosfellssveit". Técnica mixta sobre papel. 1983/87.Si pensamos que la intención original de Roth fue crear una obra que nos permitiera una experiencia suave y dulce, el tiempo la ha transformado creando una segunda experiencia completamente disolutiva. Pero conociendo el trabajo del artista, suponemos que todo esto estaba perfectamente calculado. La no-permanencia, estaba sutilmente insinuada desde el inicio.

Roth utiliza materiales orgánicos para crear una materia que se revelará con el tiempo, una metamorfosis que, como el retrato de Dorian Gray, no deja de cambiar y poco a poco se convierte en la verdadera revelación de un cuerpo que envejece y se descompone.

Este efecto multivalente es parecido a la multiplicidad de identidades de Roth, tan contradictorio como verdadero. El efecto dual de su obra, que atrae y repele a la vez, contrasta con la sensibilidad del arte tradicional del cual Roth huyó y despreció con una natural espontaneidad y alegría.

Roth usaba por igual, chocolate que heces y excrementos para pintar, materiales en apariencia similares y sin duda, disfrutaba de antemano el momento de descomposición: presente en las heces y futura en el chocolate.

En la obra “Mierda de Liebre” (Shit Hare, 1975), involucra un proceso de descomposición orgánica e ilustra algunas de sus tendencias subversivas. Aquí, se ve a un lindo conejito de chocolate, como esos que se regalan en el día de Pascua, sin embargo, está realizada con excremento de conejo. Irónicamente, la pieza fue encargada por la “Eat Art Gallery” (Galería de Arte Comestible) dado que Roth había estado trabajando con alimentos como materia prima. Pero nunca imaginaron que el inconformista Roth, en lugar alimento presentó justo lo contrario y que provocaría una reacción inversa a la deseada, creando un giro en la respuesta del espectador que va de la atracción inicial hacia una natural repulsión.

Dieter Roth"Autorretrato". Chocolate sobre papel. 1964.

Roth aprovechó siempre cualquier espacio para manifestar su ironía. En el corto periodo en que trabajó como maestro en la Academia de Arte de Dusseldorf, siendo Joseph Beuys su colega y promotor, Roth utilizó las comisiones que le fueron encargadas como una magnífica oportunidad para manifestar sus opiniones mordaces. En congruencia con esta actitud provocativa, nunca fue afecto a la idea de la exhibición y exposición de su trabajo de manera tradicional. Decía que los museos eran unas grandes casas funerarias, infiriendo que el arte que se presentaba en ellos estaba a punto de ser enterrado en los archivos de la historia. De igual forma, combatió la idea del espacio privado, incluso en su propia casa, creando dentro de ella una instalación que le permitía “habitar” su propia obra. En esta peculiar atmósfera, Roth crea un espacio en el que, dentro y a través de su casa-estudio, se podía percibir de inmediato el mundo interior y exterior del artista.

La vida y la obra de Roth acabaron mezclándose en una sola historia, los últimos años de su vida se dedicó a registrar en video todas sus acciones, tanto artísticas como de su vida cotidiana. Convirtió en arte todo lo que le rodeaba. En una de sus últimas acciones, una tarde que se encontraba trabajando en su estudio, estaba sentado en una mesa en la que se encontraban miles de objetos: tazas con restos de café de varios días, papeles, libros abiertos que habían sido consultados hacía meses, las monedas del cambio de la tarde anterior, unas llaves, un pañuelo arrugado. De pronto, observó detenidamente el espacio y con extremo cuidado fue levantando cada objeto y pegándolo a la mesa, tal y como estaba, accidentalmente, colocado. Roth deja en esta obra, el registro de uno de sus últimos momentos de trabajo, no sólo en la obra en sí, es decir, la mesa con esos objetos, sino también a través del registro de video que realizó durante todo el proceso. Vemos como poco a poco las piezas que aparentan estar colocadas incidentalmente se van convirtiendo en objetos inmutables, literalmente presenciamos una forma de detener el tiempo a través del tiempo.

Dieter Roth"Autorretrato en forma de león".
Escultura de chocolate. 1971.

Pero el tiempo no se detuvo, poco después tiene que ser intervenido quirúrgicamente por una deficiencia cardiovascular y muere el 5 de junio de 1998.

“Odio cuando noto que algo me gusta, si soy capaz de hacer algo bueno y debo repetirlo,
es posible que se convierta en un hábito. Entonces me detengo de inmediato. Incluso cuando amenaza ser algo hermoso”.

 

 

 

 

 

 

Dieter Roth Dieter Roth Dieter Roth Dieter Roth Dieter Roth

"Fatso en el bosque" Plumón y mantequilla sobre papel. 1991.

Dieter Roth"Torre de azúcar". Instalación. 1994.

Comentarios

Comenta esta nota.
Envía tu mensaje en la sección CONTACTO

 

Fecha de publicación: 20.09.2003