Registros de Perla Krauze
Galería Kunsthaus Santa Fe

Perla Karuze

Guillermo García

Perla KaruzeRegistros, la más reciente exposición de Perla Krauze en la galería Kunsthaus Santa Fe, en San Miguel de Allende, México, es una reunión de obras que han ocupado su atención en los últimos cinco años. Son piezas que muestran el proceso de la artista y de la obra en sí, y ponen en relevancia la meditación sobre el objeto escultórico --el objeto artístico autónomo por excelencia-- y el espacio, con una temática que oscila entre lo vital y lo inerte.

Vida y muerte, frialdad y calidez se unen en un juego de superficies, transparencias, opacidades, brillos, luces, colores y no colores, sustancias pétreas y formas orgánicas. Todo esto es el trabajo de Perla Krauze, lo que se llamaría un compendio de la presencia escultórica concreta, con quien tiene algunos elementos de ese movimiento artístico de los años 60, como su relación con el medio ambiente y las fuerzas de la naturaleza, pero sin alusiones a aspectos como el cambio de escala.

Lo esencial, aquello donde se encuentra el patrimonio, la riqueza del trabajo de esta artista nacida en México y profundamente anclada en tradiciones judaicas. Destaca en su obra el sentido del número, proveniente de la Cábala y del alfabeto hebreo, que tiene una relación con la vida y a la muerte. El número de piedras corresponde con los nombres hebreos de los números y con las tradiciones del pueblo judío.

Perla Krauze

Perla Krauze

Perla Krauze

Hay que subrayar el hecho de que la mayoría de estos objetos, instalaciones, registros fotográficos y pinturas, tiene una deuda histórica con el arte concreto, específicamente con el de tradición brasileña, que ocupó y sigue ocupando a los artistas de ese país latinoamericano. La obra de Krauze no es abstracta, no intenta llegar a ese grado cero de la forma, ni subvertir la verosimilitud de los materiales. Su obra es un canto a lo real en su esencia metafísica, en su mero principio. Por otro lado, es claro que piedras, flores y agua, son elementos básicos reconocibles en su realidad, aún dentro del espacio de galería, donde podrían transformarse (creo que no lo hacen) en idea o concepto. Más bien lo que es capital en ellos es su materialidad original apenas sutilmente modificada.

En la obra expuesta es posible encontrar nítidamente el proceso de transformación, la devolución de lo real a la materia. Un proceso radicalmente inverso al que sigue la escultura estatuaria. Para muestra un ejemplo: Camino, un conjunto de cuadrángulos de plomo colocados en el piso que contienen agua, nos devuelven a esa período en que el planeta era piedra y agua. El juego entre un metal tan inerte como el plomo y el elemento agua, principio de la vida y del movimiento, tiene también una alusión a nuestro tránsito por el mundo. Son este tipo de alegorías materiales las que llevan a considerar su trabajo como una proeza, algo que apunta a una condición primaria de la escultura como objeto espacial y como discurso sobre el origen y la presencia ontológica.

Complementando este discurso de la presencia está también la noción del espacio, pues es evidente que la galería, su arquitectura (hecha con materiales como concreto desnudo, cemento pulido, y paredes de estuco) se presta bastante bien para dar realce a las piezas. Es indispensable para la obra de esta artista que los materiales se vean desnudos y establezcan un contraste con su entorno, pues en sus sutilezas es donde crece su expresión nítida y su permanencia.

Varias de sus piezas dialogan entre sí, sus discursos se encadenan. Es evidente que hay una conjunción entre el racionalismo de sus retículas, rigurosamente montadas con ángulos rectos precisos, y la presencia de las formas libres en Piedras I, II y III, vaciadas en fibra de vidrio a partir de moldes tomados de rocas. De alguna manera, la geometría y el fractal están unidos, se complementan y se oponen. En manos de la artista es evidente que la definición de escultura se expande en todas direcciones, con un conjunto de recursos plásticos limitado.

A pesar de la pureza de sus obras, de esa aparente ausencia de la mano de la artista en el material --al que parece más convocar que transformar-- hay en la obra de Krauze una expresión de una sensibilidad muy personal. Los atados de rosas vaciadas o los elementos como escaleras vaciadas en aluminio, son parte de un vocabulario de formas que acompaña a la artista desde sus inicios, y apuntan a un sentido femenino de estar en el mundo, de manera frágil y perenne.

En la propuesta de Perla hay también un corte situacionista que proviene de sus experiencias en recorrer la ciudad, para registrar elementos como grietas, huellas, artefactos y fragmentos vegetales, que sobreviven a los márgenes de la vida, como en las orillas de un río de asfalto. Esos vestigios también nos dan coordenadas de posicionamiento, y de hecho la artista se ocupa de devolverlos a una situación específica, como sucede con las intervenciones que hace sobre los muros de la galería o la colocación de algunos elementos en no lugares del recinto. La activación de las piezas ocurre precisamente en el momento en que uno literalmente se topa con ellas y por la posición que ocupan señalan, apuntan hacia la percepción de un espacio particular.

Alejadas de lo fáctico y lo temporal, situadas en una poesía de texturas, transparencias, y color puro las esculturas de Krauze forman un coro de piedra y materiales sintéticos que, con una museografía adecuada como la de la galería Kunsthaus, produce resonancias musicales y silencios que hacen pensar en la obra del compositor Phillip Glass y sus variaciones sonoras secuenciales, o en los intervalos armónicos minimalistas de Steve Reich. Ese, creo, es otro logro de la artista: el poder de evocación que crea en sus piezas, que nos llama a meditar ayudados por la sinestesia, esa capacidad de asociar experiencias sonoras con visuales y táctiles.

Al abandonar la exposición un sentido de sensualidad y riqueza se queda en uno. El universo se ha movido un tanto y de ese movimiento infinitesimal ha quedado en las piezas de Perla Krauze, que desafían el tiempo y se asumen parte de una energía y lugar.

Perla Krauze Perla Krauze Perla Krauze

 

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Fecha de publicación: 09.02.2007