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Excentricidad bastarda vs. Sobriedad clásica.
Dos estrategias contemporáneas
de reencantamiento de la pintura, dos artistas:
Fabián Marcaccio y Yishai Jusidman
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Atravesando el purgatorio
Según Gerhard Richter*, al depresivo contemporáneo
todas las pinturas le parecen rectángulos insignificantes
y vacuos. La amenaza de escepticismo a la que se enfrenta el pintor
contemporáneo es, por un lado la herencia minimalista de
ver el cuadro como pura materialidad desencantada, y por el otro,
la intercambiabilidad promiscua de las imágenes independientemente
de su condición. Aún cuando la idea de la muerte de
la pintura haya perdido su valor como provocación, es indudable
que la práctica pictórica se encuentra actualmente
diluida en el campo sin centro hegemónico definido del arte
contemporáneo, tras haber sido la disciplina rectora y venerada
del modernismo.
La pregunta no es cómo justificar la
sobrevivencia de la pintura sino cómo se pueden abrir sus
estrategias, cómo generar condiciones que la llevan en direcciones
de metamorfosis, hibridación, de un establecimiento continuo
de lazos de intercambio a nivel expresivo y formal con otras técnicas
y con otros lenguajes contemporáneos, generando una desacralización
de lo pictórico en tanto técnica o expresión
sublimada del oficio, para posicionarse no como un fin técnico,
sino como un modo expresivo y discursivo.
Entre los artistas latinoamericanos contemporáneos,
Fabián Marcaccio y Yishai Jusidman han decidido apostar por
el reencantamiento de la pintura: Marcaccio tratando de rescatar
la experiencia de seducción y Jusidman perseverando en arrinconar
al espectador al espacio donde la pintura ejerza sus efectos psicológicos.
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| Mecanismo
pictórico vs objeto pictórico en la obra de Fabián
Marcaccio
Nacido en Argentina, Fabián Marcaccio, ha vivido y trabajado
en Nueva York desde finales de los ochenta, aunque algunas de sus
mayores exposiciones han sido en Europa, incluyendo Multi-site Paintant en la Documenta 11, Paintant Stories en Colonia y
Stuttgart en el 2000 y Confine Paintant en Bélgica.
Fabián Marcaccio es devoto tanto de la pintura como de las
técnicas digitales. El contenido de sus piezas es decididamente
impuro, incluye temas como multitudes protestando, desastres naturales
o pornografía. El reto al que Marcaccio somete la pintura
es la temporalidad, la inscripción de la pintura en el cambio
del siglo XX al XXI: pinturas que vayan en contra de la unidad,
utilizando partes múltiples o detalles que la fragmenten,
pinturas que se puedan recorrer, o más bien que se tengan
que recorrer. |
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| Pintantes:
división y desplazamientos de los componentes pictóricos
Marcaccio bautizó a sus obras como “pintantes”,
para remitir a una especie de pictorialidad que involucra material
fotográfico, pintura digital y técnicas escultóricas,
además de referirse a “lo que pinta” o “lo
que está pintando”, como si la obra fuera más
un mecanismo que un objeto. “Pintante” implica tanto
acción como hibridación. Son raramente planos o de
caballete, a veces suficientemente grandes para ser ambientales,
otras veces están compuestos por estructuras curvas y salvajes
colgadas del techo o tensadas en interiores y exteriores. |
En cuanto a los gestos pictóricos, los brochazos en la obra
de Marcaccio no operan como gestos virtuosos sino más bien
congelados de un momento de un comic, desplegando los gestos subjetivos
de los expresionistas abstractos en modos artesanales o formas rotuladas,
pero contrasta el ánimo lichtensteiniano contaminando cada
brochazo con su propia mutación, mutaciones que surgen con
el empleo de programas gráficos de la computadora, estableciendo
así una hibridación de la pintura gestual y la transformación
digital.
Marcaccio mantiene la materialidad del trabajo en un estado de
paradoja: es indéxico como una fotografía pero literal
como la pintura, es plano pero hipertextural, rápido como
una señalización y a la vez detallado como una pintura
analítica, funciona tanto como multiplicidad o entidad continua,
es abstracto y a la vez ofrece narrativas.
Hay un cierto nivel de realidad que tiene que ver con la fotografía
y las técnicas digitales y otro nivel de realidad que se
refiere a la materialidad básica de la pintura. En sus pintantes
Marcaccio propone no solamente un collage material, sino una parte
del pastiche virtual-real de la vida contemporánea, haciendo
movimientos del macro al micro, del taller al “sitio”
del mundo y del mundo al espacio cibernético. Tantos elementos
están involucrados en las piezas para ser vistos y tantas
distancias que se tienen que tomar (físicamente), que la
manera de relacionarse no es la frontalidad con la que se ve la
pintura normalmente, sino que se relaciona más con el recorrido
o con los modos de ver del cine: zoom in y zoom out. Que la obra
sólo se pueda ver por zonas, nunca como totalidad, corresponde
al modo en que pensamos en la actualidad. |
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Contratos
con el espectador en la obra de Yishai Jusidman
Yishai Jusidman es probablemente el representante mexicano de
la condición del pintor post-estilístico que figura
también como artista-crítico. Su obra está
atravesada por el acto de mirar: una búsqueda constante por
vencer la renuencia del observador a interactuar con una gama de
posibilidades que le corresponden a la pintura. Y para arrinconarlo,
estratégicamente proyecta distintas modalidades de contratos
con el espectador de su pintura.
Yishai Jusidman trabaja desde las estrategias derivadas del oficio
pictórico, desde sus técnicas visuales y el entendimiento
meticuloso de su historia, que corresponden al campo de la pintura.
Interesado por indagar sobre el formato y el soporte, realizó
una serie de paisajes –reproducciones de Monet, Turner y Constable-
sobre esferas, que niegan la percepción en un solo golpe
de vista, pues los elementos pintados se distorsionan y comprimen:
es el espectador quien tiene que resolver la perspectiva de éstos.
Hay ahí un contrato con la mirada del que observa, un contrato
en el que lo fuerza a entrar en el juego perceptivo haciéndolo
conciente de éste. |
| Jusidman va tramando sus asociamientos desde un
lugar de estudio meticuloso de la historia de la pintura. Si bien
el espacio albertiano, ese triángulo de la visión en
que el espectador es un vértice , donde el espacio era una
“ventana” a la realidad, había sido combatido por
las vanguardias artísticas de la primera mitad del siglo XX,
es hasta el minimalismo que este espacio queda cancelado al afirmar
que es ese cuadrado coloreado uniformemente lo único que importa.
En la serie de las geishas, Jusidman hace un juego con la monocromía
minimalista: son cuadros con un acabado laqueado como una especie
de dilatación del cuadrado minimalista. La revelación
es el principio de estos cuadros, y es una revelación que viene
de la contemplación, pues es poco a poco, en la medida que
la pupila se contrae, que el espectador se da cuenta de la “presencia”
de las figuras de las geishas. El contrato en este caso es guardar
cierta distancia o acercarse, entornar los ojos, tratar de sensibilizar
la mirada para develar las figuras de las geishas de carácter
esquivo, todo esto frente a un cuadro del que se ha eliminado el color. |
| Yishai Jusidman pone en entredicho
el concepto de “expresión”, buscar un arte que
pondere las ideas más que la expresión a la cual trata
de eliminar de su universo intelectual. En la serie de los Payasos
–cliché de la expresividad, la felicidad y el kitsch-,
establece una relación entre la pintura y el maquillaje que
actúa acentuando y distorsionando. Realiza en esta serie,
retratos de payasos de rostro completo sobre soportes bidimensionales
cuadrados, y vuelve a utilizar el soporte de las esferas, realizando
una instalación en la que las cuelga del techo. El espectador
debe tomar distancia de los cuadros para que no lo apabulle el close
up del payaso, así como rodear las esferas para descifrar
la imagen.
Jusidman se ha interesado por personajes de carácter esquivo:
geishas, payasos, y posteriormente luchadores y enfermos mentales.
Estos personajes tienen en común el que sus conductas son
rituales y organizadas. En la serie Sumo, vuelve a
tomar como modelos personajes de la cultura japonesa para investigar
el uso del color y de la forma, enfatizando el desencuentro entre
la figura y la abstracción. |
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En la lucha de Sumo existe una división
del espacio entre los contrincantes, en esta serie la división
se da entre los luchadores también por los niveles de representación:
Sumo figurativo VS Sumo abstracto-silueta, y la lucha se da sobre
un fondo de abstracción dura que deja asomar en algunas áreas
la madera del bastidor. Y en esta sintaxis pictórica vuelve
a colapsar el ilusionismo al oponer el modelado y la planimetría,
el campo pictórico y el soporte, el fondo y la figura.
La serie Bajo Tratamiento está ligada más con procesos
de categorización de la mirada que de fenómenos retinales.
Los retratos de los internos del hospital psiquiátrico están
trabajados con mesura, de manera clásica. para negar la perpetuación
del cliché del genio asociado con la locura. Elige formatos,
materiales, factura e iluminación que buscan sacarlo de la
subjetividad expresiva.. Los retratados son esquizofrénicos,
maniacodepresivos y psicóticos, pero como retratos se abstienen
de proclamar la identificación del pintor con su modelo.
Cada retrato se presenta junto a una ficha pintada como las tradicionales
cédulas de museo. Los títulos consisten en las iniciales
del paciente, una descripción diagnóstica de su enfermedad,
junto con el título y el autor de la pintura que ha elegido.
Posteriormente, en la serie Mutatis Mutandis tomará como
objetos de estudio las serie Sumo y Bajo Tratamiento, manipulándolos
y haciéndolas extrañas a partir de variaciones deconstructivas:
los traduce y reproduce tecnológicamente, además de
intervenirlos manualmente y tratarlos con procesos artesanales. |
| Una constante en la obra de Jusidman
es la utilización de imágenes preexistentes o derivadas
de la foto, de otros pintores o de su propia obra. Para la serie Pintores
trabajando hace una reflexión sobre la inclusión del
espejo en la pintura, que liga dimensiones internas y externas hacia
el espectador, así como la relación de mirada que se
establece cuando el pintor se incluye en la representación
o incluye su punto de vista, jugando así con lo presente y
lo ausente en el cuadro. Las piezas son retratos dobles de cuerpo
completo de pintores en el momento que se alejan para mirar el cuadro,
de los que continúa una alfombra hacia el piso, la cual coloca
al espectador en el lugar del cuadro observado y como observador de
la pieza, en esta insistente y obsesiva intención de Jusidman
por hacerlo a entrar en el juego de la mirada, por hacer ese contrato
de complicidad, por demostrarle que es un espectador de la pintura. |
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Confrontación de dos estrategias
: discreción vs excentricidad
Jusidman trabaja con un metalenguaje pictórico,
desde una lógica casi científica donde el producto
es una obra calculada intelectualmente. Los actores de su pintura
son los componentes de la pintura: la perspectiva, la composición,
la luz, el color: en cada serie hace protagonista a alguno de estos
actores, atrofiándolo o hipertrofiándolo para hacerlo
evidente. Sus preocupaciones son las clásicas de la pintura:
mirar y ser mirado, representar y referir. Las ejecuciones de las
piezas complacen conceptualmente por la maquinaria calculada de
articulación entre concepto-historia-pintura, pero también
complacen a las exigencias convencionales de la obra. El producto
es siempre mesurado, sobrio, clásico: impecable, salvo que
peca de pulcritud. |
Si con Yishai estamos ante una
expresividad voluntariamente estreñida, con Marcaccio estamos
frente a un vómito y una diarrea provocada. Marcaccio multiplica
los puntos de vista del espectador. Se relaciona estrechamente con
la pintura moderna pero la sobreestimula, le inyecta hormonas a
través de la materialidad, de la monumentalidad, del soporte
alterado recorrible, de su encuentro con imágenes de la realidad
social. Las fuentes de imágenes y materiales las encuentra
en la historia cotidiana, la historia del arte, los materiales clásicos
y los artesanales mezclados con silicones y viniles como infecciones
de la contemporaneidad. Y a través de esas técnicas
bastardas crea una excrescencia orgánica digitalizada en
las que potencia la contaminación, la proliferación,
la espectacularidad y la fragmentación de la vida cotidiana
urbana del siglo XXI.
Lo que en la obra de Yishai Jusidman está “fuera
de cuadro”, es decir el texto las referencias al campo de
la pintura y la mirada del espectador (mirada que condiciona a través
de sus contratos) en Marcaccio se vuelve hipervisible. Y tal vez
sea el sentido de hipervisibilidad de la obra de Marcaccio el que
lo sitúa en la frontera finísima con el espectáculo,
ese lugar que está entre criticar a los medios masivos y
ser devorado por ellos. El punto medular de los cuerpos de obra
de Yishai y de Marcaccio –la mesura y la excentricidad, respectivamente-
es a la vez su punto de apoyo y su punto de quiebre. |
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* Dresden, Alemania (1932). Gerhard Richter es uno de los pintores más importantes en la actualidad. Su producción pictórica desde los 60’s abarca un amplio rango que va de la foto figurativa austera, hacia la abstracción gestual brillante y cromática, así como pinturas en blanco y negro del grupo Baader-Meinhof , o bien, abstracciones monocromáticas, imágenes banales del pop, paisajes delicados y retratos íntimos.
Bibliografía
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Phaidon. 2002
Paintant Stories. Fabian Marcaccio. Kerber Verlag. 2000
Amstrong Philip (EtAl). As Painting: Division and Displacement.
Wexner Center for the arts.2001.
Cinco continentes y una ciudad. Segundo salón internacional
de pintura. Catálogo de exposición México
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Bajo tratamiento. Catálogo de exposición. Galería
OMR y MACG. 1999
Mutatis Mutandis, Working Paiters. Catálogo de exposición.
Galería OMR. 2000
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Princenthal Nancy. Fabian Marcaccio:paintant’s progress,
the intersections of gestural abstraction and digital technology.
Revista Art in America. Enero 2003
Siegel Katy. Fabian Marcaccio talks about Confine Paintant. Revista
Art Forum. Noviembre 2003. Katzenstein Inés. Fabián
Marcaccio. La actualidad de la pintura política. Revista
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Gallo Rubén. Yishai Jusidman. Revista Poliéster.
Vol. 5. no, 17. Invierno 1996-97.
González Renato. Yishai Jusidman. Revista Poliéster.
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Fabián Marcaccio. Entrevista por Pat Binder y Gerhard Haupt.
Junio2002. Página web: http://universe-in-universe.de/car/documenta/11/brau/s-marcaccio
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