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Entrevista a Rodríguez
Döring.
Nuevo director del Laboratorio Arte Alameda |
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El Laboratorio Arte Alameda va por
las propuestas “más frescas y experimentales”,
dice Arturo Rodríguez Döring
- El nuevo director quiere situarse en la punta de la vanguardia
- Cuidar la calidad de los proyectos será su criterio
de trabajo
Varios museos públicos de la Ciudad de México han
experimentado recientemente reacomodos en sus direcciones. La ex
directora del Laboratorio Arte Alamenda (LAA), Paloma Porraz, ha
ocupado la dirección del museo de San Ildefonso, mientras
que Juan Carlos Jaurena, ex director de la galería José
María Velasco –hasta ahora acéfala--, es la
flamante cabeza de Ex Teresa Arte Actual. Esos movimientos, que
recuerdan la caída de unas fichas de dominó, colocaron
a Arturo Rodríguez Döring (Ciudad de México,
1965) al frente del LAA, un recinto joven y brioso especializado
en arte desarrollado en medios electrónicos.
Con una entrevista a Rodríguez Döring, replica21.com
da inicio a un recorrido por esos recintos para conocer los proyectos
de las nuevas directivas, y entender el papel que éstas pretenden
alcanzar, en un mercado oficial de las artes visuales marcado por
una oferta artística abundante y bajos presupuestos.
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Sorprendido
Delgado, de osamenta fina, con anteojos proporcionados
a su rostro serio y anguloso, Rodríguez Döring conserva
los ademanes de un profesor. Realizamos la entrevista el 5 de septiembre;
hacía seis días aún despachaba en la dirección
de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda,
institución de la cual es egresado y maestro. No había
calentado mucho su nueva silla ni había elaborado su plan
de trabajo: el cambio lo tomó un poco desprevenido.
No es ningún secreto. Mi nombramiento
fue muy sorpresivo, el primer sorprendido he sido yo. Yo me enteré
en un lapso de 24 horas de que me iba a quedar aquí. Primero
me preguntaron qué opinaba, y al día siguiente estaba
el nombramiento.
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Laboratorio Arte Alameda |
¿Cuál es la emoción
que te domina en este momento?
Básicamente es la expectativa.
Es un reto muy importante porque tenemos que darle más
presencia al museo, tanto internacional, que la tiene, pero lo
que a mí me está preocupando en estos pocos días
llevo aquí, es la presencia local. Si yo le pregunto al
primer transeúnte que pase por la Alameda si sabe lo que
hay aquí, lo más probable es que diga “no”.
Tenemos que llegarle a la gente común.
El LAA fue fundado en 2000 en el ex templo de
San Diego –en el Centro Histórico, junto a la Alameda
Central--, como “un espacio dedicado a proyectos transdisciplinarios
con un enfoque sobre las expresiones en medios electrónicos,
como el video, la videoinstalación, el arte en red y las
obras interactivas”, explica la presentación digital.
Es uno de los recintos administrados por el Instituto Nacional de
Bellas Artes (INBA), de carácter oficial.

Después de haber albergado a la iglesia
de un convento durante la Colonia, así como a la Pinacoteca
Virreinal desde 1964, el edificio cambió radicalmente, pues,
su vocación. El viraje resulta desconcertante para quienes
todavía acuden con cierta devoción a apreciar pintura
religiosa colonial, y se encuentran con montajes electrónicos.
Rodríguez Döring confía en que esta situación
se diluirá mediante un buen programa de difusión.
De hecho, la mayor parte del público que visita el LAA es
gente con intereses estéticos especiales.
¿Cómo defines el papel desempeñado
por el LAA?
El LAA cumple con un papel fundamental
en la oferta museística de la Ciudad de México.
Es, como su nombre lo indica, un espacio experimental, un laboratorio,
y además de exhibir arte, funciona como un espacio educativo
y de investigación.
Si bien en museos más grandes
se exhibe arte que de alguna manera ya está muy consolidado,
de artistas reconocidos, creo que éste es un lugar para
propuestas más frescas. Independientemente del tamaño
de los artistas, las propuestas más alternativas son las
que tienen un espacio en este museo.
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| ¿Cómo
diferenciar claramente la oferta del Laboratorio de la que exhiben
recintos como Ex Teresa Arte Actual? Algunos artistas han expuesto
en ambos, como Gerardo Suter.
Bueno, está la Coordinación
Nacional de Artes Plásticas (del INBA, que también
administra Ex Teresa), cuya función es impedir que nos
pongamos el pie unos a otros. Además, las propuestas que
llegan aquí pasan por un comité de selección,
un comité curatorial digamos.
El Laboratorio se ha caracterizado
por tener un fuerte acento en todo lo que son las nuevas tecnologías,
lo electrónico, el video. Los espacios están condicionados
para exhibir este tipo de arte, aunque muchas veces las propuestas
son multidisciplinarias.
Rodríguez Döring reconoce que el
LAA ha recibido instalación y performance, expresiones que
incumben más a Ex Teresa, por decirlo así, pero no
quiere descartarlas en tanto no afecten las exposiciones. |

Gerardo Suter: -It´s
only me: gallinita, 2001
Videoproyección color, sonoro, 1 minuto 15 segundos |
He descubierto que el LAA tiene dos horarios:
el día y la noche”. Bajo esa idea, la noche es propicia
para desarrollar performances, eventualmente.
Mencionaste tu interés por propuestas
frescas. ¿Qué tan frescas?
Mientras más frescas, mejor. Yo
creo que aquí debemos de mostrar el arte más vanguardista
que se exhiba en la Ciudad de México. Este espacio, que
es muy modesto comparado con otros museos del INBA, debe ser la
punta de lanza de la vanguardia más propositiva y, sobre
todo, la más experimental. Muchos artistas que presentan
propuestas aquí, probablemente son muy conocidos por especialistas,
pero no por el gran público.
Rodríguez Döring menciona lo expuesto
“en la última Bienal de Sao Paulo, o en la Documenta.
Quizás no sea muy conocido por el público mexicano”.
Ésas son tus referencias.
Es lo que más nos interesa mostrar.
Pero también artistas muy jóvenes, mexicanos, y
puede haber artistas mayores que estén experimentando en
cosas muy nuevas.
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| La calidad como criterio principal
Respecto a recibir a mexicanos y no mexicanos,
¿cuál es la intención?
No lo sé, ni sé si sería
conveniente establecerlo. La misión del museo es educar,
difundir y apoyar el trabajo de los artistas. Una de las funciones
básicas del museo oficial es difundir lo que producen nuestros
propios artistas. Estaremos muy pendientes de las propuestas de
alto nivel de artistas mexicanos, insisto, no necesariamente jóvenes.
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¿Podrías
adelantar nombres de artistas o colectivos que te interesan?
Preferiría no hacerlo, porque no
he tenido la oportunidad de ver las propuestas que estamos recibiendo.
Sé que son muchas y casi todas muy interesantes, pero con
los presupuestos tan reducidos que manejamos y por las características
del museo, no es un lugar de exposiciones cortas, las exposiciones
durarán fácil tres meses. Esto nos obliga a tener
exposiciones muy grandes, a ocupar todo el espacio con ellas y
a tener pocas en el año.
Rodríguez Döring desliza la mano derecha entre su cinturón
y su abdomen cuando está elaborando un concepto. Con ese
ademán, explica cómo las restricciones de presupuesto
pueden llegar a determinar qué exposición se monta.
Si una buena exhibición extranjera, dice, viene con todo
pagado –seguros, transportación, embalajes, etc.—
puede ganar el espacio a un proyecto mexicano que no cuente con
todo ello. En ese sentido, adelanta que hacia marzo de 2005 el LAA
alojará una muestra de arte contemporáneo de Portugal.
Al mismo tiempo, asegura que ante proyectos locales de buen nivel,
la actitud del LAA será buscar la manera de exhibirlos.
Como sea, aclara, un criterio prevalecerá: “nos interesa
más que nada la calidad de las propuestas”. |

Antoni Muntadas. Instalación.
Laboratorio Arte Alameda, 2004 |
| Vínculos museo-academia
Traductor, articulista, políglota –habla
inglés, francés y alemán--, conferencista,
artista de extensa trayectoria, a Rodríguez Döring se
le atribuye haber actualizado la currícula de La Esmeralda
en el capítulo de nuevos lenguajes artísticos.
Con ese currículum, es natural que el artista declare su
intención de estrechar los vínculos entre las tareas
museísticas y las académicas, así como de fortalecer
el área de investigación del LAA.
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Catálogo: Daniel
Buren. "Cabañas estalladas", 2000.
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Es de nuestro interés presentar
una especie de historia del arte contemporáneo. Sabemos
que los nuevos lenguajes, los nuevos soportes, los nuevos medios,
van naciendo de manera espontánea, entonces sería
muy importante programar, planear, diseñar exposiciones
que den cuenta y que revisen esta historia.
Otra de mis preocupaciones es que no se
quede sin registrar nada de lo que se exhiba aquí. Tenemos
que tener un registro digital, y uno impreso. De todo lo que hagamos
debe haber catálogos que aparezcan el día de la
inauguración, dice, al lamentar que el correspondiente
a la exposición principal actual, Muntadas – Proyectos,
apenas se está preparando.
Rodríguez Döring considera que hay
“un buen acervo de documentación de lo que se ha expuesto.
Me interesa mucho su preservación, su catalogación
e incluso ver la posibilidad de tenerlo abierto al público
lo más pronto posible, por lo menos una biblioteca”.
Por las características del arte que suele presentar, el
LAA no puede hacer adquisiciones, lo cual es una razón más
documentar puntillosamente las actividades. |
| “Nos interesan mucho
la educación y la investigación desde el museo”,
declara Rodríguez Döring al explicar que quiere ofrecer
un programa educativo sólido. Asimismo, desea continuar un
proyecto que comenzó en La Esmeralda, cuyo sentido es terminar
con la “separación tradicional” que ha existido
entre los museos y las escuelas de arte del INBA, y desarrollar
proyectos conjuntos. El esquema incluiría al Centro Nacional
de Investigación y Documentación de las Artes, y a
los programas multidisciplinarios y de exposiciones que están
emergiendo en el Centro Nacional de las Artes |
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